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En ocasiones cuesta ver las cosas en perspectiva, y mucho más cuando se trata de deporte, en el que la inmediatez de lo que está sucediendo en la cancha te aleja de todos los condicionantes previos. Así sucedió en el partido que la Gimnástica Segoviana disputó ante el Bupolsa en La Albuera, el tercero en siete días, con una plantilla muy justa de efectivos por culpa de las lesiones y de las sanciones, que el equipo gimnástico supo ganar a un oponente que compitió de manera muy eficaz, aunque le faltó ambición para irse a por el partido cuando lo tenía en la mano después del 1-1.

Llegaba el equipo de casa al partido con poco más que los justos. Tanto es así que una vez más no se pudo completar la convocatoria, pero de nuevo el plantel se sobrepuso a casi todo, y planteó un partido extraordinariamente serio frente a un Bupolsa que, plantado en un 4-4-2 en terreno de juego propio, le cedió toda la iniciativa, confiando en la habilidad de sus hombres en punta, que ciertamente pusieron en más de un compromiso a los gimnásticos, aunque no en una primera parte en la que Christian fue un mero espectador.

Le costó al conjunto local cogerle el aire a la cerradísima defensa burgalesa, en la que las ayudas eran constantes, y la consideración con los futbolistas azulgranas era bastante poca a la hora de cometer faltas. El colegiado del choque tuvo la oportunidad de poner coto a acciones como las del lateral Pablo con Rubén, pero optó por aguantarse las tarjetas amarillas hasta que ya no tuvo más remedio, y eso sucedió ya en el tiempo añadido de la segunda parte.

MEDIA HORA DE NADA, CUARTO DE HORA DE TODO

Casi un cuarto de hora tardaron los jugadores de Manu González en asentarse sobre el campo, y casi quince minutos más en chutar sobre la portería de un insegurísimo Lisardo. Pero en cuanto empezó a hacerlo ya no lo dejó hasta el descanso. En el momento en el que Iván Sales comenzó a conectar por dentro con Álex Conde y con Elías llegó el peligro por la derecha, mientras que por la izquierda entre Rubén e Ivi se encargaban de buscar los huecos en la defensa visitante, con Astray apareciendo en el área por sorpresa en no pocas ocasiones. El madrileño dispuso de una primera oportunidad muy clara que mandó arriba, se encontró con la afortunada intervención de un defensa en la segunda cuando su remate ya se colaba, y finalmente acertó en la tercera después de un gran servicio de Ivi que remató en plancha a la red.

Con el 1-0 ni la Segoviana dejó de tener la pelota, ni el Bupolsa se cansó de correr detrás de ella, porque los técnicos no variaron un ápice sus planteamientos, ni en el tramo final de una primera parte en la que Lisardo le sacó a Rubén el segundo tanto local, ni en el comienzo de la segunda mitad en la que Iván Sales envió fuera por poco un lanzamiento de falta, y una clara cesión de la defensa sobre el portero burgalés generó una doble oportunidad local en la que el meta visitante se jugó el tipo ante Rubén, y de nuevo la defensa sacó de la linea un nuevo remate con marchamo de gol, en esta ocasión de Manu.

El Bupolsa corría y corría esperando su momento, pero sin que la Segoviana se lo concediera, hasta que el equipo de casa se equivocó una vez, y se encontró con un gol. Una falta mal ejecutada sobre el área de Lisardo originó un contragolpe vertiginoso llevado por Manzano, que ganó a todos en la carrera, superó la media salida de Christian y, casi sin ángulo envió hacia Isra, que solo tuvo que empujar el gol del empate.

LAS DUDAS CASI MATAN

El momento del Bupolsa había llegado, y a la Segoviana empezaron a rondarle los fantasmas del Zamora, de los tres partidos en una semana, de un árbitro que concedías las leyes de la ventaja más raras del mundo… y de una afición que por momentos parecía impacientarse sin entender que el sistema defensivo del rival exigía mucha precisión en los envíos, aun a riesgo de perder algo de velocidad en las acciones, porque otra contra del Bupolsa podía matar el partido. Y esa contra llegó en el ecuador del segundo tiempo, cuando un error en la salida de la pelota le dio la oportunidad al equipo visitante de montar en cinco para dos que terminó con Manzano enviando el balón demasiado cruzado sobre la portería de Christian.

La entrada de Gómez por Elías no pareció modificar grandes cosas en el choque, pero sí le dio la oportunidad a Ivi, extraordinaria su intensidad y su derroche físico, de mover algo más la línea de cuatro zagueros. Pero las ocasiones ya no eran tan claras pese a que el Bupolsa hundía sus líneas hasta cerca de la frontal del área y el paso de los minutos reducía sus posibilidades de contragolpe.

A poco más de un cuarto de hora para el final, en una acción sin aparente peligro, Álex Conde recogió un balón a cinco metros del área grande, no se lo pensó dos veces y mandó el esférico ajustado al palo lejos del alcance de Lisardo. El jugador de más calidad sobre el campo, que comienza a parecerse mucho al que deslumbró en el inicio de la pasada campaña, había decidido el partido, porque el Bupolsa no tuvo ni fuerzas ni imaginación para poner en apuros a Christian en el tramo final del encuentro, en el que la Segoviana siguió monopolizando la posesión, sumando tres puntos más en un compromiso más que exigente, aunque haya quien no le dé el valor suficiente a esta victoria.