Julián Mateo, presidente del Balonmano Nava, nota en su ánimo el duro año 2020 en el que junto a sus compañeros de Junta Directiva, ha tenido que tomar decisiones complicadas, haciendo muchos números en el apartado económico, y cambiando el rumbo en lo deportivo, admitiendo que “nos equivocamos y yo el primero” al firmar a Diego Dorado para dirigir al primer equipo, aunque con la tranquilidad de haber acertado con Zupo Equisoain “aunque evidentemente el trabajo no está terminado”.

P.- ¿Cómo está de decepcionado con la temporada para el Balonmano Nava?
R.- A nivel deportivo… creo que hemos cambiado la dinámica. En parte sí puedo estar decepcionado, pero es que hay un cúmulo de muchas cosas. Estábamos en pleno crecimiento, y de repente nuestras canteras no pueden empezar desaparecen las escuelas deportivas, los equipos que iban a competir a Valladolid no pueden hacerlo y todo se para, porque la pandemia nos ha cambiado totalmente la vida en todos los órdebes. Ahora estamos sobreviviendo, con muchas medidas de seguridad, cometiendo errores porque esta es una situación nueva para todos.

– ¿Así que no está decepcionado?
Creo que frustración refleja mejor el sentimiento que tengo. El club estaba en completa expansión y ha venido un frenazo terrorífico que nos ha obligado a sobrevivir, y a hacer un esfuerzo para gestionar todo esto, que es muy duro y muy difícil. Esta semana empiezan los infantiles a entrenar en previsión de que puedan competir, y para que al menos tengan una actividad a mayores, con lo que todas nuestras categorías que compiten en liga autonómicas ya están entrenando. Organizar los grupos para que no se encuentren ni en la puerta, que no sean más de diez, que no se duchen en el pabellón, siempre con la mascarilla… afortunadamente tenemos a Félix (García Carracedo, coordinador de base del club) que es un maestro para esto. Pero es frustrante ver cómo teníamos todo preparado para una temporada más o menos normal, y todo se nos ha caído.

“El sentimiento es de frustración. La pandemia llega con el club en expansión, y nos ha cambiado la vida a todos. Nos ha obligado a sobrevivir”

– ¿Y en categorías superiores?
Igual. Nuestros juveniles, que conformaban el año pasado equipos incluso para disputar el campeonato de España, el conjunto de Segunda… con este equipo la frustración es aún mayor porque debía haber subido a Primera Nacional, pero debido a la falta de apoyo de la Federación Territorial a la hora de forzar la situación para que fuéramos nosotros y no el Tarazona quien ascendiera de categoría porque lo merecíamos por derecho deportivo, nos quedamos de nuevo en Segunda. Aquí hay muchos intereses creados, y la realidad es la que es.

– En el caso de la primera plantilla, es de suponer que la frustración sea mayor.
Sí. Pero no porque estuviéramos donde estábamos, sino por la inercia que se estaba llevando. Nos estábamos arrastrando por las pistas. Jugadores hechos y derechos que saben lo que es esto sin tener un sistema, sin poder cuestionar la superioridad a rivales que no la tenían pero que sobre la cancha parecía que sí… éramos poco más que juveniles.

– De ahí el cambio de técnico.
Para mí fue una decisión muy meditada y muy dura, porque era la primera vez que el club debía tomar ese rumbo. Pero es que el patrimonio del Balonmano Nava está por encima de todos, y por supuesto por encima de mí, porque el futuro de este club pasa porque el equipo se mantenga en la Asobal. Lo curioso de esto es que se sustituye al entrenador, y casi sin tiempo se aprecia que el cambio es brutal. Eso significa que el camino que llevaba Diego Dorado era un camino de destrucción del club. No digo que quisiera destruirlo, evidentemente, pero está claro que no entendió al grupo, no entendió lo que es dirigir a un equipo de alto nivel, y no entendió la filosofía del Balonmano Nava.

“El camino que llevaba Diego Dorado era el de la destrucción del club. Por mi parte, no volveremos a firmar a un segundo técnico como primero”

– Cuando un club tiene que cambiar a un técnico, la sensación de fracaso también tiene que rondar en quienes le contrataron.
Por supuesto. Yo soy el primero que digo que la apuesta fue inicialmente mía, y después de los directivos, que hicimos una apuesta muy grande por traer a un entrenador que creímos que sabía gestionar grupos y tenía conocimiento después de estar nueve años de segundo en León. Pero la experiencia nos ha demostrado que no es lo mismo ser segundo entrenador que primero, y desde hoy ya digo que mientras yo esté al frente del club, aquí no vendrá un segundo entrenador a dirigir a la primera plantilla. Tiene que ser alguien que ya haya gestionado grupos, que sepa manejar los egos, que valore lo que tiene que dar a unos y a otros, y que sea mediático, porque nosotros somos los del pueblo, y a los del pueblo, sin público en las gradas, es muy fácil pitarnos.

– ¿Cuándo se gesta la decisión de cambiar a Diego Dorado?
Llevaba sopesando la decisión de cambiar al técnico, pero sin hablar con nadie, desde el partido de Huesca, porque veía que no estábamos jugando a Nava, y veía las cabezas agachadas de los jugadores, hombres que conocemos y sabemos que se dejan el alma. Porque podemos perder, pero no haciendo el ridículo. Y es más, el club está haciendo un esfuerzo terrorífico por llevar los partidos a la televisión para que nuestros socios y abonados puedan vernos ya que apenas puede haber gente en el pabellón… y toda España nos ha visto dar una imagen deplorable, lastimosa. Ese no es nuestro club, y ya viví una experiencia parecida hace algunos años. Afortunadamente el cambio ha sido brutal, aunque es evidente que el trabajo no está hecho, pero estoy convencido de que el equipo va a ir a más.

– ¿Qué es lo primero que le dice Zupo cuando se pone en contacto con él para sondear su incorporación?
Con Zupo hablo el día después de cesar a Diego Dorado y antes del encuentro frente al Anaitasuna, porque la derrota del encuentro de Aranda fue descomunal. Buscaba un entrenador veterano para que reconduzca la situación, y Zupo había no solo salvado al Benidorm, sino que había estado en el club un par de campañas más.

“Tardé cinco minutos en cerrar el acuerdo con Zupo. Si seguimos en Asobal, estaría encantado con que se quedara más años con nosotros”

Hablé con Zupo y me di cuenta de que nos tenía bien estudiados, y de que le habían dado buenas referencias del club. Tardé cinco minutos en cerrar el acuerdo con él, y firma el contrato el lunes después de hacer ya el primer entrenamiento con el equipo. Como somos un club serio que cumplimos nuestra palabra, tenemos acceso a muchos jugadores y técnicos.

– ¿Por qué firma solamente hasta el final de la temporada?
Por una decisión consensuada entre los dos. Zupo me pone una condición, la de irse si no es capaz de salvar al equipo, y yo le digo que cuando salve al equipo ya hablaremos, porque no le voy a ofrecer un segundo año de contrato si estamos en Plata. Tenemos seis meses para salvar al equipo, él ya nos había visto en varios partidos. Zupo no está para nada endiosado, es una persona humilde y que tiene claro lo que hay que hacer. No descarto que si seguimos en Asobal se quede más años con nosotros. Por mí, encantado.

– ¿Confirma que no habrá cambios en la plantilla?
De cara al futuro estamos viendo muchos jugadores, pero a corto plazo, salvo que haya una lesión de larga duración que nos obligue, el técnico ya me ha dicho que estamos bien. No creo que nuestra crisis viniera por un problema de jugadores.

– Entrando en la crisis, ¿cómo está el Balonmano Nava en comparación con el resto de clubes?
Pues por supuesto que estamos mal, porque hemos tenido una disminución de ingresos enorme, mientras que nuestros gastos se han elevado mucho. Es fácil que acabemos la temporada con un déficit de 100.000 euros. Pero es cierto que en comparación con otros clubes no estamos tan mal, porque muchos de ellos dependen de las ayudas institucionales que este año se han reducido en gran medida, mientras que como a nosotros la Junta apenas nos da nada, no notamos esa bajada.

– En el apartado institucional, hay elecciones a la Territorial. ¿Cómo han sido las relaciones con el presidente de la Federación de Castilla y León, Carlos Sainer?
Pues puedo decir que no nos ha apoyado en nada, que ha venido aquí prácticamente cuando se ha visto obligado, y que Segovia sigue sin tener Delegación Provincial de balonmano pese a todo lo que estamos trabajando para que este deporte salga adelante. No le interesamos, él mira para Palencia, para Léon y para Valladolid, y por supuesto nosotros no le vamos a votar.

“No hay riesgo que la Asobal no pueda terminar la competición, pero sí habrá clubes que dejarán de pagar”

– ¿Corre riesgo la Asobal de no acabar la competición?
No, aunque es posible que haya equipos dentro de la Asobal que dejen de pagar, algo que en Nava no va a suceder. Pero hay que dejar claras varias cuestiones. La Federación Española, sabiendo lo que hay, la pandemia que tenemos y nuestro descenso de ingresos, nos sigue cobrando el mismo canon, el mismo dinero por los arbitrajes… lo mismo de todo, y tampoco busca recursos para echarnos una mano. Es más, si puede nos los quita.

(…)
Al señor Paco Blázquez solo le interesa el dinero que pueda coger para la Federación, lo demás, si puede sacarte el doble, te lo saca. Su empeño en destruir la Asobal es porque quiere controlar el dinero de la Asobal, porque ahora puede generar beneficios. Y por eso intenta destruirlo, no obligando al que asciende a que se asocie pese a que tiene firmado un convenio con la Asobal en el que se refleja que lo tiene que hacer, y teniendo enquistadas varias situaciones, sin permitirnos nuestra independencia.

Políticamente, no hay nada. La Junta nos dice que ha sacado 200.000 euros para todos los clubes, de los que nos corresponden casi 8.000. Si eso es una ayuda para un club de la máxima categoría que venga Dios y lo vea.

– ¿Y qué plantean?
Una reducción del coste de la Seguridad Social, o que se nos ayude vía créditos del ICO… pero nos encontramos lo mismo del año pasado, buenas palabras del consejero, y nada más. Y aquí cada mes hay que pagar muchas cosas.