Javi Guerra no para, porque no quiere parar estando ahora tan cerca de cumplir su sueño de tomar parte en la maratón de los Juegos Olímpicos de Tokio. Cinco años después de comenzar un camino que según sus palabras “me ha servido para crecer como persona y como deportista”, el 30 de julio partirá con la delegación española hasta Japón para vivir unas Olimpiadas que no serán como los de antes “pero no dejan de ser unos Juegos”.

A unas pocas semanas de los Juegos, ¿cómo lleva la aclimatación a lo que podrá encontrarse en Japón?

Bien. Mientras estoy en Segovia tengo que entrenarme a las horas centrales del día para adaptarme a las condiciones que me voy a encontrar en Sapporo. Evidentemente no son las mismas porque aquí hay mucha menos humedad, pero debo coger la mayor temperatura, y sigo encaminando toda mi preparación a la maratón.

¿Con qué sensaciones se quedó tras la media maratón de Granollers?

Fueron muy buenas, porque llevaba sin competir desde el 6 de diciembre que corrí en Valencia, y después de seis meses el resultado fue bastante positivo.

La carrera no marchó como yo esperaba, porque confiaba en que otros atletas iban a hacer la prueba más rápida. No fue así, y viendo cómo se iba desarrollando todo, a partir del kilómetro diez decidí hacer un test de diez kilómetros a ritmo fuerte, y me puse a tirar independientemente de saber que Ayad Lamdassen (a la postre ganador de la carrera) se iba a poner detrás de mí y no me iba a dar ni un solo relevo, porque es su forma de correr y es igual de respetable que la que pueda tener yo.

“Corrí la Media Maratón de Granollers porque mi cuerpo necesitaba competición y la mente me lo pedía”

Pero no tuve en cuenta ese hecho, sino el de meter un estímulo fuerte al cuerpo de cara a lo que me voy a encontrar en los Juegos, porque las condiciones en la carrera de Granollers sí que eran muy parecidas a lo que me voy a encontrar en Sapporo, porque salió un día de calor y mucha humedad.

Para ser la última carrera antes de Sapporo, ¿no queda un poco lejos?

Es cierto, pero teníamos que competir porque el cuerpo lo necesitaba y la mente me lo pedía, y porque no había en el calendario nada más. Es importante competir porque el estímulo de la competición es totalmente distinto al de los entrenamientos. Todavía quedan siete semanas, pero ha sido un gran estímulo y me encontré muy bien corriendo a 22-23 grados y con mucha humedad, sobre todo en la parte final con esos 10-11 kilómetros a un ritmo fuerte. Y lo mejor es que todavía queda tiempo para ir puliendo detalles.

¿Cómo será la planificación en estas semanas?

Voy a hacer pequeñas concentraciones. Hasta el 29 de junio tenemos los test de lactato de la Federación en Tarragona, y me quedaré esa semana por allí, para posteriormente bajarme a Valencia donde estaré otra semana, y después volveré a Segovia. El viaje a Japón es el 30 de julio, y la planificación tendrá que ir por semanas, porque tampoco es bueno abusar del calor y la humedad porque cuando no estás acostumbrado el cuerpo sufre mucho y hay que controlar para llegar entero al día señalado.

¿Ya se ha vacunado?

Me puse la primera dosis el 22 de mayo, y el lunes me ponen la segunda, que es de Pfizer tal y como ha indicado el Comité Olímpico. Afortunadamente no he tenido ningún tipo de reacción.

“¿Las vacunas? Hay que ser benévolo y pensar que el deportista está representando a su país”

¿Cómo valora la polémica que ha surgido en torno a la vacunación a los deportistas?

A los deportistas se nos exige que estemos vacunados para participar en los Juegos Olímpicos, y el COE habló con los ministerios correspondientes para que se nos pudiera vacunar, en un acuerdo que considero que era de lo más necesario.

Entiendo que mucha gente necesita la vacuna, pero en nuestro caso nosotros vamos a los Juegos a representar a España, y lo suyo es que vayamos con la mejor de las condiciones. Para ello tenemos que estar vacunados, no en la semana de antes sino con un tiempo de antelación para que la vacuna no rompa nuestra preparación. La decisión es la correcta y creo que hay que ser benévolo en estos casos y pensar que el deportista está haciendo lo que debe y está representando a su país.

¿Ya tiene el cosquilleo previo a las grandes citas?

Cuando quedaban cuatro meses todavía lo veía un poco lejano, pero con el paso de los días ya lo vas viendo un poco más cerca, y compruebas que la intensidad de los entrenamientos sube, que te esfuerzas más por llegar en las mejores condiciones… sí es cierto que va apareciendo ese ‘gusanillo’ de las grandes competiciones, unos Juegos que van a ser totalmente diferentes a lo que estábamos acostumbrados, pero no dejan de ser unos Juegos Olímpicos. La maratón va a ser muy especial, y en mi caso todavía más por la historia que llevo desde lo que me pasó en 2016, con ese camino que he tenido que hacer. Estoy muy cerca de poder cumplir ese sueño.

Y en su caso ese camino ha sido de lo más tortuoso.

El camino ha sido largo y no muy fácil, pero me ha servido para crecer como persona y como deportista, para aprender a valorar todos los detalles y saber rodearme del mejor entorno posible, con un equipo magnífico que es el que consigue que yo llegue en la mejor de las condiciones. Sin salud no tenemos nada.

¿Cómo se imagina la maratón de Sapporo?

Creo que va a ser una maratón bastante exigente en lo que a condiciones se refiere, quizá no con mucho calor pero sí mucha humedad. Los japoneses han trazado un recorrido rompepiernas, por lo que creo que habrá sorpresas. Evidentemente los cuatro o cinco favoritos van a estar ahí, pero puede ser una maratón para estar atentos y aprovechar la oportunidad. El que no haya preparado la maratón en las condiciones en las que se va a correr puede pasarlo muy mal, y de ahí toda la preparación que yo estoy haciendo, para intentar aprovechar mi oportunidad al máximo si alguien falla. El poderío africano es el que es, pero cuando se juntan condiciones de mucho calor y humedad puede pasar cualquier cosa.