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La Gimnástica Segoviana se encuentra invicta en lo que va 2020. Cinco victorias y el empate contra el Zamora CF avalan su inicio de año. Este fin de semana cumple un nuevo desplazamiento que le llevará a tierras salmantinas para medirse a la UD Santa Marta de Tormes en horario matinal (domingo, 12.30). Rival de mitad de tabla, que aunque se sitúa en la 12ª posición está inmerso en la lucha por la permanencia. 26 puntos definen la campaña del equipo de Arturo Martín, que le mantienen ocho por encima del descenso. En el partido de la primera vuelta fue el cuadro azulgrana el que se impuso en La Albuera, con un gol de Dani Arribas y otro de Iván Sales (2-0).

Si hay un jugador gimnástico que conozca de primera mano la filosofía del plantel tormesino ese es Javier Borrego (Salamanca, 1996). El delantero jugó en las categoría inferiores del Santa Marta y en el primer equipo antes de recalar en el Atlético Tordesillas y posteriormente en el CD Guijuelo de Segunda B. “El Santa Marta es fiel a la misma metodología”, repasó en rueda de prensa; y explicó: “Estuve diez años allí y coincidí cuatro años con el entrenador actual. Les conozco: son jugadores con los que he crecido. La juventud les puede pasar factura, pero es una plantilla que tiene calidad”.

Manuel González: “Me sorprendió la dimisión de la junta directiva”

El técnico Manuel González, por su parte, resumió cómo ha transcurrido la semana para la plantilla después de que la junta directiva anunciara que presentará su dimisión: “El presidente nos comunicó la decisión de la junta. Lo más importante es que nos transmitió tranquilidad, dejando claro que todos los compromisos que crearon con los jugadores y el cuerpo técnico están cubierto. Personalmente me sorprendió, pero poniéndome en su pellejo y analizando la situación, luego te sorprende menos. Por una decisión han sido muy criticados. Ahora quizá era un buen momento para tomar otro camino, aunque yo ni estoy ni a favor ni en contra. Eso sí, hay que respetar esas decisiones. Cuando la Segoviana iba a desaparecer hace unos años, el club también era de los socios. Esta gente puso su tiempo para salvarlo. Por desgracia, el fútbol no tiene memoria. Así que si me pongo en su pellejo lo puedo llegar a entender”.