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El Viveros Herol Nava luce con orgullo el ser un club de cantera, con varios de sus componentes de la primera plantilla nacidos y criados en Nava de la Asunción que están jugando en la Liga Asobal. Pero, de entre ellos, dos son los que destacan como los genuinos ‘hombres de club’, que a lo largo de su carrera deportiva no han jugado en otro equipo que no haya sido el Balonmano Nava.

Bruno Vírseda (21 años en el club) y Darío Ajo Martín (16 años vinculado al BM Nava), que curiosamente ocupan la misma posición en la cancha, pues ambos son extremos izquierdos, comenzaron jugando en las categorías inferiores del club navero, hasta llegar a la máxima categoría del balonmano nacional. Darío ‘enganchó’ a todos los de su quinta “porque los más mayores eran todos de fútbol, pero a los de mi quinta los metí en el balonmano, y ya los de la quinta siguiente siguieron la estela”, mientras que Bruno escogió el balonmano para seguir jugando con sus amigos “ya desde alevines”.

Mientras que el resto de los amigos fueron encontrando su camino, Bruno y Darío se engancharon de tal forma a este deporte que aún se emocionan cuando hablan de él. Bruno es claro: “Se me pone la piel de gallina cuando hablo de balonmano. Mis amigos, por unas circunstancias u otras, lo han ido dejando, y yo he tenido la suerte de encontrar trabajo en Nava y poder seguir jugando al balonmano, porque es un deporte que me encanta verle, me encanta jugarle, y lo disfruto entrenando”. Darío, por su parte, da por bien empleados los sacrificios, “que los hay” para seguir jugando, porque la satisfacción de hacerlo en casa ante la afición es difícil de explicar: “El pasado sábado empatamos en casa, y solo con ver cómo estaba la grada… yo me emociono rápido”.

EL MODELO A SEGUIR

De pequeños, los niños buscan modelos de los que aprender, y mientras que Bruno miraba hacia León, “porque Juanín García ha sido de los mejores extremos izquierdos que ha habido en el mundo, me parecía mucho a él porque me gustaba muchísimo correr los contraataques, y siempre me ha gustado”, Darío prefería mirar más cerca, a la figura de Carlos Villagrán “aunque Carlos del Río también me parecía un jugador buenísimo”.
Es precisamente el capitán del Viveros Herol Nava la referencia también para el ‘7’ del Nava, “porque son tantos años jugando con él, y con Darío, que tenemos jugadas en las que solo con mirarnos ya sé por dónde tengo que entrar para que me llegue la bola. Y me llega”.

 

Ninguno de los dos tiene la espina clavada de no haber sido convocado con la selección en las categorías inferiores

Además de ser ‘hombres de club’, los dos extremos naveros comparten también otra coincidencia, ya que nunca han jugado con la Selección en las categorías inferiores, pese a llegar donde ahora han llegado. Ninguno de los dos tiene esa espina clavada, “pero sí te lamentas en ocasiones de no haber podido aprender más, o haber adquirido esa experiencia con la Selección, pero no es algo que me obsesione”, mientras que Bruno ve como algo normal no haber sido convocado, “porque sabes que jugando en Nava de la Asunción siempre es más complicado. Estaba Maristas de León, estaba el Barça… era normal no ir”. Se da la circunstancia de que Dani Gordo era el seleccionador español junior cuando Bruno podía ser seleccionado, “y el primer día que llegó fue lo primero que me dijo, que no me había llevado a la Selección. Yo le respondí que es que antes medía 1:50…”.

Ambos jugadores coinciden en muchos aspectos, como en que el equipo logrará la permanencia en Asobal “aunque no va a ser tan sencillo como la gente se piensa, ni mucho menos”, y en que, aunque haya ofertas encima de la mesa, no dejarán el Balonmano Nava: “Vivo en Nava, trabajo aquí, mi novia también, y lo que llegara tendría que ser muy bueno para plantearme un cambio”, afirma Bruno, y Darío no le va a la zaga: “Aquí tengo mi trabajo y mi vida, así que no creo que me mueva”. Aunque nadie puede negar que Carlos Villagrán, o Darío ‘grande’ son toda una institución en Nava, que es su casa, los genuinos ‘hombres de club’ que son tan queridos como el central y el pivote se llaman Bruno Vírseda, y Darío Ajo. Difícilmente se les podrá ver juntos en un partido, pero llevan el escudo del Balonmano Nava tatuado en el corazón.