El Viveros Herol ha alcanzado un nivel en este final de la primera vuelta que no le hace falta hacer un gran partido para acabar llevándose los puntos. Frente a la Unión Financiera de Oviedo el conjunto segoviano jugó a ráfagas, combinó buenos momentos con otros absolutamente desesperantes sobre todo en ataque, y acabó llevándose el partido gracias a las acciones puntuales de jugadores que no se arrugan en los momentos decisivos, que afortunadamente el equipo tiene bastantes.
La producción defensiva del conjunto segoviano fue tan destacada durante el partido como bastante menos bueno su ataque, en el que las pérdidas de posesión fueron constantes. Los primeros minutos marcaron lo que iba a ser el partido, con 3-1 y ataque para 4-1 pasando al 3-4 y con contragolpe visitante para poner dos goles de diferencia.
No tardó en ver este hecho Álvaro Senovilla, que antes de tiempo cambió al timonel metiendo a Carlos Villagrán en la pista, porque los errores venían tanto por las pérdidas en las entregas de los laterales que parecían no entenderse con Smetanka (en lo que tuvo bastante que ver la profundidad de la defensa asturiana sobre todo por el centro), como en la finalización ante el portero Federico Wermbter, que con sus intervenciones forzó tanto las acciones de los jugadores locales que en no pocas ocasiones se encontraron con los postes en remates muy claros desde los seis metros.

LA DEFENSA Y PATOTSKI SUJETAN

Afortunadamente, Patotski se mantuvo en su línea habitual de aciertos, sujetando a un Viveros Herol que por momentos zozobraba en ataque, aunque supo aprovechar la primera exclusión de Carou para marcar un parcial de 2-0 y recuperar la iniciativa en el marcador.
Pero, para desesperación de Senovilla, las pérdidas de oportunidades en ataque eran constantes incluso en superioridad numérica, afeando el trabajo defensivo y las acciones del bielorruso. Solo un arranque de genio de Andrés Moyano con dos goles consecutivos en el tramo final de la primera parte colocó el 10-7 en el electrónico y obligó a Ricardo Margareto a parar el partido antes de que los de casa echaran a volar.
Pero Moyano no quería parar, y entre el argentino y la vuelta al contragol con Paco Bernabéu, (algo lógico teniendo en cuenta el atasco ofensivo), permitieron al equipo de casa llegar al descanso con 14-10 en el electrónico.

A CHISPAZOS

El arranque del segundo tiempo fue tan malo como el primero para el Viveros Herol Nava, al que la defensa ovetense maniataba de tal manera que las pérdidas volvían a multiplicarse, pasando del 16-11 al 18-17.
Jugando a tirones, el Balonmano Nava volvió a estirar la renta, con Smetanka ‘rebañando’ un par de balones para marcar, Carró poniendo el contragol y la defensa forzando algunas precipitaciones de la Unión Financiera. La sensación era de partido controlado pero no del todo, porque los de casa no terminaban de mostrar su potencial con errores groseros como un ‘pisando’ de Prokop en un contraataque en el que se iba solo ante la portería rival.
En otro parón ofensivo, el equipo visitante logró asomarse de nuevo al partido, con ataques desesperantes al borde del pasivo y chispazos en forma de contragolpes demasiado contados. Nava vivía de las rentas, pero estas se agotaban, y el Oviedo logró un parcial positivo jugando con uno menos (24-23 a menos de diez minutos para el final).

La defensa consiguió minimizar
un mal día en el apartado ofensivo, aunque el equipo segoviano consiguiera llegar
a los treinta goles

Llegaban los minutos en los que todo contaba, con Nava defendiendo bien una inferioridad, pero encontrándose con Francisco Revuelta en el marco contrario, y el Unión Financiera atacando para empatar el partido a tres minutos y medio para el final, con un ‘pisando’ de Raúl Blanco cuando se disponía a empatar el partido. Lodos y Prokop estiraron la diferencia de nuevo hasta los tres goles, pero el rival volvió a apretar para quedarse a tan solo uno a medio minuto para el final. Un tanto de Moyano y una falta de ataque forzada por Carró finiquitaron un partido demasiado irregular por parte del Viveros Herol Nava, que ha alcanzado el nivel de ganar también los partidos que no juega bien.