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La plantilla del Turégano celebra con sus aficionados el pase a la final de la fase de ascenso./ TURÉGANO CF

Dicen que el éxito no lo es tanto si no lleva inherente una dosis de sufrimiento, así que el Turégano pudo disfrutar a lo grande en el campo de Los Barreros de un éxito sin precedentes en el club segoviano, al hacer valer el 2-0 conseguido en el partido de ida, cayendo por 3-1 ante el Villaralbo en un buen partido de fútbol en el que los segovianos supieron aguantar la presión que le puso un rival que apostó por el juego combinativo y no estuvo lejos de remontar la eliminatoria.

Salió el Turégano con personalidad al campo, sabedor de que su renta era valiosa, pero ni mucho menos definitiva frente a un oponente al que le costó entrar en el partido, muy imprecisos sus jugadores tanto en los envíos en largo como en el juego en corto.
Pronto avisaron los de Luis Bertó, con un remate al palo largo de Jorge que se marchó fuera por muy poco, un saque de esquina que no se pudo precisar en el remate, y un lanzamiento de Carlos Cotrina algo desviado pese a estar en buena posición.

Un gol y una rápida respuesta

Y fruto de ese más que buen comienzo del conjunto tureganense llegó el primer gol del partido, después de una buena salida del balón por la banda izquierda, una excelente progresión de Guti, y una definición no menos buena de Rubio.

Si el Turégano hubiera podido aguantar esa mínima victoria algunos minutos, es más que posible que el Villaralbo hubiera acusado la presión, pero el equipo local reaccionó con prontitud, y apenas un minuto después del 0-1 logró el tanto del empate tras un saque de esquina en el que un error en la marca dejó a Enmanuel solo en el segundo palo para establecer el empate.

Los balones parados fueron el balón de oxígeno al que se aferró el Villaralbo para no hundirse en el partido y someter a un Turégano que pasó a no sentirse nada cómodo sobre el césped. Keti tuvo que emplearse a fondo a un cabezazo de Raúl Álvarez que apuntaba a convertirse en el 2-1 después de otro saque de esquina.

El conjunto de Luis Bertó hizo una demostración de forma física y de experiencia en un emocionante último tramo del partido

El empuje de los locales obligó a los de Bertó a desgastarse en labores defensivas, con los centrales muy atentos a los balones cruzados hacia el desmarque a la espalda de los delanteros del Villaralbo. El equipo de casa recibió otro buen susto después de Jorge peleara por un balón con más ganas que su rival, y se hiciera con él dentro del área zamorana. Sandro logró rechazar el lanzamiento.

Tras la pausa de hidratación el partido pareció entrar en una fase de más errores que aciertos, hasta que en un balón filtrado por el centro, Hassan se plantó solo ante Guille, que logró despejar el primer remate, pero con tan mala fortuna que el esférico le cayó a Enmanuel, que superó con su remate a los dos defensores visitantes que estaban bajo los palos.

Un ‘casi’, y a sufrir

Rubio estuvo muy cerca de sorprender a Sandro en un lanzamiento lejano de falta, pero el guardameta logró sacar el balón que ya se colaba en el marco, y la primera parte concluyó con Morata tendido en el suelo después de que sufriera un involuntario puntapié por parte de un contrario. El Villaralbo estaba en ventaja, pero había gastado dos cambios por el camino por culpa de las lesiones, y el Turégano había mostrado algunas grietas en su sistema defensivo, pero seguía con el colmillo intacto, sabedor de que un segundo gol podría hundir a su oponente en una segunda parte que se esperaba de infarto.

Como sucedió en la primera parte, la puesta en escena del cuadro visitante fue mucho mejor que la de su oponente. Con la defensa más expeditiva, y con un centro del campo muy activo en la presión, los segovianos controlaron bien el reinicio del partido, y tuvieron la ocasión que buscaban para haberse puesto la eliminatoria muy a favor. pero Carlos García, a portería vacía después del despeje del portero a un lanzamiento de Rubio, envió por encima del larguero cuando el gol ya se cantaba en las gradas.

Perdonar y pagar son sinónimos en el mundo del fútbol, y el Turégano apenas tardó un par de minutos en pagar el error del ‘casi’ 2-2 con el 3-1, en un nuevo balón cruzado a la espalda de los centrales, que fue muy bien controlado por Enmanuel para superar a Keti.

Control total

Con más de media hora por delante, el Turégano todavía estaba por delante en la eliminatoria, ya que el gol de Rubio valía su peso en oro, pero ya jugaba sin red porque un cuarto gol local le dejaba fuera. Y en ese momento se mostró la madurez de los de Luis Bertó, que haciendo gala de un extraordinario fondo físico apretó con renovadas energías la salida del balón del equipo zamorano, impidiendo que el ataque consiguiera llegar con claridad a los tres cuartos, e incluso lanzando algún que otro contragolpe, con Guty cogiendo muchos galones a la hora de controlar el partido.

Aun así, era imposible que con media hora por delante el Villaralbo no creara una sola ocasión de gol, y esta la tuvo Enmanuel, todo un dolor de muelas para la defensa tureganense, que en un centro al corazón del área obligó a Álvaro a hacer una gran intervención para salvar el pase a la final. El equipo segoviano tiró de contundencia y veteranía en los compases finales para terminar defendiendo su clasificación, y celebrando por todo lo alto el éxito junto a los aficionados que se desplazaron hasta Zamora para asistir a otra histórica página en el libro del Turégano CF.