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Javito Antona supera la entrada de un contrario para iniciar el contragolpe./ NEREA LLORENTE

El entrenador del Segosala, Ángel Zamora, pone los pies en el suelo tras las dos victorias de sus pupilos en la fase de ascenso de Segunda División B. El triunfo del sábado en Narón (1-6) deja a los segovianos cuartos, a dos puntos del segundo, que jugaría la fase de ascenso definitiva a Segunda División.Todos tenemos opciones”, admite, pero pone el objetivo terrenal en quedar entre los cuatro primeros y asegurarse un puesto en Copa del Rey. “Los jugadores sí que echan sus cuentas, pero yo no me lo planteo. El objetivo real nos lo tenemos que plantear dentro de 15 días cuando hayamos terminado la primera vuelta”.

Zamora habla de un resultado “algo abultado” y pone en valor la madurez tras un viaje tan largo: salieron a las 9 de la mañana para un partido que se disputó a las 6 de la tarde. El cuadro segoviano generó ocasiones de sobra en la primera parte, pero no tuvo acierto y concedió el gol local en un contragolpe. “Se veía a los jugadores nerviosos por tener ocasiones claras y fallarlas a puerta vacía. Había malas caras, pero en el paso por vestuarios la gente se calmó. Sabíamos dónde estábamos cometiendo errores, dónde teníamos que corregir y dónde les podíamos hacer daño”.

El Segosala se tranquilizó, mejoró en defensa y cortó las transiciones gallegas, fruto de los errores de los segovianos en ataque. No tardaría en llegar el empate en una jugada posicional en la que Edu se colocó como falso pívot, un sistema que el Segosala, un equipo de rápidos bajitos, no suele utilizar. Exjugador de Primera División, hizo valer su experiencia para servir tiros de cara a sus compañeros. En uno de esos disparos, el balón quedó suelto y Julio aprovechó para poner las tablas.

Un resultado abultado

A los tres minutos, llegó el 1-2 en una jugada ensayada. “Sabíamos que ellos defendían en individual y que les podíamos hacer daño con una variante. Si nosotros nos movíamos, nos iban a seguir y se generaría un espacio en el segundo palo. Y así fue. Lo teníamos trabajado durante la semana”. La ventaja no cambió los planes del Segosala, que siguió presionando la salida de balón. Así llegó un robo que gestionaron Edu y Julio para que este marcara a puerta vacía.

Los últimos tres goles llegaron a portería vacía tras robar balones con el sistema de portero-jugador de los gallegos. “Lo defendemos muy bien, tenemos cuatro especialistas. Los equipos gallegos son de hacerlo muchos minutos; no es como en Castilla y León, que aguantamos más”. Los datos refuerzan su análisis: el Segosala marcó dos goles a O Esteo la semana pasada; en dos semanas, cinco.

Con el tiempo, el Cidade Narón bajó los brazos. “Se les vía muy cansados al final de la primera parte. Cuando nos pusimos por delante fue relativamente sencillo. Fuimos mejores, merecedores de ganar el partido a lo largo de los 40 minutos, pero no para un marcador tan abultado”. El Segosala recibe el sábado a Ribeira de Piquín en el Pedro Delgado.