Al igual que no era sencillo en la pasada campaña medirse con el Zamora en el Ruta de la Plata, en la presenta temporada no debe de ser nada fácil para el resto de los equipos jugar en el campo de La Albuera sabiendo que vas a medirte con el único equipo de todas las divisiones nacionales que cuenta todos sus partidos por victorias, que cuenta con un arsenal ofensivo casi inagotable, y que monopoliza la posesión del balón.

Pero una cosa es conocer de la dificultad de la empresa, y otra diferente llegar a la batalla con la bandera blanca como estandarte. Y es que el Bupolsa, capaz de tutear a conjuntos de postín como el Real Ávila o la Arandina, no compareció en Lba Albuera más que en la figura de su portero Coque, al que sus compañeros habrán dado las gracias por no haberse ido hasta Burgos con un marcador mucho más sonrojante que el 5-0 con el que terminó el partido.

Y alguna baza tenía el conjunto burgalés como para haber puesto algo más sobre el campo. La Segoviana llegaba al partido con cuatro ausencias, las de Rui, Javi Marcos, Manu y Dani Arribas, y con el resto del equipo prácticamente recién salidos de sus domicilios tras una semana confinados por el Covid. Ello podría haber sido motivo más que suficiente como para haber intentado algo más, pero evidentemente cada entrenador conoce lo que tiene en su vestuario, y Jairo de la Riva consideró que podía poner en complicaciones a la Segoviana dejando a Karim practicando atletismo de persecución intentando entorpecer la salida del balón de Viti y Almendáriz, con el resto de sus compañeros parapetados tras la línea del centro del campo, tratando de reducir los espacios para dificultar las acciones de los creadores del fútbol gimnástico.

La banda derecha, una autopista

Ya se sabe que el papel lo aguanta todo, y que los sistemas funcionan muy bien en la pizarra. Pero sobre el campo la ‘cosa’ cambia mucho, y más si las ayudas del centro del campo a la defensa brillan por su ausencia. Así que la Segoviana solo tuvo que tirar de paciencia, y tampoco mucha, para comenzar a generar un evidente peligro por su banda derecha, aprovechando que Adrián se encontraba con metros y metros de campo por delante absolutamente solo para llegar a la línea de fondo, y poner el esférico en condiciones.

Así llegó el 1-0 (minuto 6) después de que el lateral gimnástico pusiera el balón a los pies de Javi Borrego, que remató al palo largo. Su remate se iba fuera, pero se convirtió en una asistencia de gol gracias a que Adeva, que pasaba por allí curiosamente también más solo que la una, remachara el 1-0.

El mejor jugador del equipo visitante fue su portero Coque, que solo en la primera parte ya evitó una goleada de escándalo

Hecho lo más difícil para la Segoviana, que llegaba al partido con ciertas dudas por culpa del Covid, lo siguiente que llegó fue la exhibición de Conde, de Calleja y de Javi Borrego, que se aliaron para enloquecer a los jugadores de Bupolsa y que fueron produciendo ocasión tras ocasión de gol que si no acabó con el balón en las redes visitantes fue porque Coque se hizo inmenso bajo los palos, con acciones de verdadero mérito, como en un lanzamiento cruzado de Adeva que sacó abajo, y un remate de cabeza de Del Castillo a la salida de un córner que despejó de manera inverosímil lanzándose muy cerca del palo izquierdo.

Entre esas dos acciones del portero burgalés, llegaron varias más que rondaron el gol. Conde, Del Castillo, Almendáriz, Rubén… el rosario de oportunidades gimnásticas en la primera parte concluyó con el segundo gol local, que comenzó Almendáriz con una oportuna recuperación del balón cuando el Bupolsa trataba de salir a la contra, y una rápida combinación de Conde con Calleja, que culminó Adeva llevando el esférico lejos del alcance de Coque, que aún tuvo otra oportunidad de lucirse en un lanzamiento de falta de Dani Calleja que mandó a córner.

Borrego puso el caviar

Los (pocos) centenares de aficionados presentes en el campo de La Albuera sabían que todo lo emocionante que podía tener el partido había terminado en los primeros cuarenta y cinco minutos, por lo que tocaba ahora tratar de disfrutar de las acciones ofensivas locales tras el descanso. Javi Borrego ofreció puro caviar en el inicio del tercer tanto azulgrana, cogiendo el balón en la banda izquierda sorteando rivales como si fueran conos, haciendo una pared extraordinaria para llegar a la línea de fondo, remontando hasta el palo, y cediendo el esférico a Adeva en cuanto Coque salió de su marco para que el delantero local rubricase su segundo triplete de la temporada a puerta vacía. Golazo desde el inicio.

Llegaba el momento de dar minutos a los que más los necesitan, y Manu tiró de mano izquierda poniendo en el (helado) terreno de juego a Gómez, Borao, Nogueira e Ivi, pero dándoselos también al joven Álex Medina, que durante sus primeros minutos estuvo como un flan, para ir serenándose con el paso de las jugadas, y acabar como un veterano marcando un gol de pillo al arrebatarle el balón a Álex, que se aturulló en el despeje y vio como el juvenil azulgrana le robaba la cartera, y la colocaba lejos del alcance de Coque, que no pudo mantener su nivel del primer tiempo.

Ivi cerró la cuenta transformando un penalti que fue el reflejo de lo que fue el partido, con el jugador azulgrana regateando contrarios en una baldosa hasta que uno de ellos le acabó trabando. El árbitro, que acabó por los suelos tras chocar con Nogueira en la única acción polémica del partido, vio tan claro el penalti como que podía terminar el encuentro sin sacar una sola tarjeta, y acertó en ambas. Así pudo la Segoviana cerrar una nueva victoria, porque hizo tantos méritos para conseguirla, como deméritos su oponente para sufrirla.