futbol Segoviana Alex Conde Entrevista KAM2269
Álex Conde posa antes de un entrenamiento junto a una de las porterías de La Albuera. / KAMARERO

Alejandro Conde Sánchez (4 de septiembre de 1992) es la bombilla de la Gimnástica Segoviana. El talaverano quiere esa responsabilidad, la lucidez en el último pase, y asume en su cuarta campaña en el club la obligación de mantener la categoría, de no tirar por la borda el ascenso del curso pasado. Habla del aumento de intensidad que ha traído Ramsés Gil, que ya cumple un mes como entrenador, y subraya que el verdadero valor de un jugador se muestra en los momentos más complicados. La Segoviana buscará esta tarde en La Albuera ante el Arenteiro (17:00 horas) hacer buena la reflexión y coger aire con el descenso.

— ¿Qué esperaba cuando llegó en 2018?
— Lo primero que esperaba era ascender ese año. Sabía que la Segoviana siempre había sido un equipo que se reforzaba con tres o cuatro jugadores de fuera y con lo que tenía de casa siempre conseguía jugar el play off. Venía de meter 34 goles en La Rioja, la verdad es que esperaba una oportunidad en Segunda B que no salió. Así que quería un equipo de Tercera con la ambición de jugar en Segunda B lo antes posible. Siempre se ha hablado muy bien de la Segoviana, es un club que cumple con lo que dice y eso es importante, pues yo ya había estado en algún club con impagos. Cuatro años después, estoy contento.

— ¿Qué fue lo primero que recuerda del vestuario?
— Había gente que lleva muchísimos años junta y es normal que haya grupos, de forma inevitable, pero no fue así. Te hacen entender rápido lo que significa la Segoviana para ellos y lo que tiene que significar para ti. La adaptación fue muy rápida y empecé haciendo goles; eso me vino muy bien. Haces amigos más que compañeros, eso cuenta para seguir en un sitio o no. A pesar de que me lesioné y no conseguimos el ascenso, tengo buen recuerdo.

«Ahora estamos en una dinámica muy buena, pero hemos pasado un año muy complicado que, yo por lo menos, no esperaba»

— ¿Está a la altura de sus propias expectativas?
— Acabar el primer año así me sentó fatal. En ese momento tuve claro que quería seguir el año siguiente, pasase lo que pasase y me ofreciera el club lo que me ofreciera. El segundo año se suspendió la liga por covid y justo me lesioné de la rodilla; el club se portó muy bien conmigo con la operación. Fue un palo gordo no ascender, pero decidí seguir, estaba convencido de que íbamos a conseguir el ascenso. Tuve la suerte de marcar los dos goles ese día. Ahora estamos en una dinámica muy buena, pero hemos pasado un año muy complicado que, yo por lo menos, no esperaba. Esperaba más de nosotros mismos, como quizás estemos haciendo ahora, y tener una temporada más tranquila. Incluso soñar por el último puesto de ‘play off’. No ha sido así, pero estoy contento. Cuando he estado sano he dado lo mejor de mí. Y siempre digo que tengo buena grada y buena prensa.

— ¿Hasta qué punto su felicidad en un partido depende de los goles?
— Mi felicidad depende de que el equipo gane. Si marcas, mejor. El otro día, que tuve dos ocasiones muy claras y no las meto; menos mal que al final Gómez mete el gol porque, si no, no habría dormido en toda la noche. No me importa marcar, pero sí fallar una ocasión con el equipo 1-1. Siempre digo que si la puedo pasar, la paso. Pero los números al final de temporada están ahí, son importantes para subir de categoría o que el club te pueda subir algo al año siguiente. Y la gente se fija más en eso que en si juegas bien o mal. En 2ª RFEF te ven más, pero en Tercera ven tus ocho goles y diez asistencias, eso es lo que cuenta.

— Comenta que no esperaba una temporada así. En esa producción de oportunidades de gol, usted es una pieza importante. ¿Cómo lleva esa responsabilidad?
— Quizás sea el perfil más ofensivo de todos los jugadores que tenemos en el centro del campo. Soy el más vertical, el que más arriesga. En muchos partidos seré el que más balones pierda y en otro puedo dar dos pases de gol. Yo sé que soy el enganche con la parte de arriba, que esa tiene que ser mi función. Entiendo que esa es mi responsabilidad y la asumo completamente; entra dentro de mi forma de jugar. Quiero esa responsabilidad, es mi forma de ayudar al equipo.

— ¿Cómo trabaja para estar más tiempo sano?
— Al final, vas cumpliendo años y aprendes sobre tu cuerpo. Muchas lesiones han sido fortuitas: me lesioné el tobillo pisando a Mika entrenando y me rompí el menisco en un tiro a puerta, cosas que no puedes controlar. Decidí apuntar me a Human y hablar con ellos sobre todos los problemas que había tenido. Ellos me han ayudado mucho; también la nutricionista; cuenta mucho la alimentación, sobre todo cuando te vas haciendo mayor. Desde que ha venido Ramsés, el ritmo del entrenamiento ha subido bastante y me estaba costando recuperarme, así que este mes estoy comiendo mucho más.

— Ahora juega el tramo final de los partidos.
— Los partidos se suelen abrir del minuto 65 al 90, más o menos. Puedo llegar cansado, pero da rabia porque es cuando más espacios hay para girarte, meter el último pase o llegar a un balón dividido y plantarte delante del portero. Ahí puedo aprovechar más mis virtudes que al principio. Hemos trabajado la resistencia, entrenando más los jueves.

— ¿Es por prestación física o por la confianza de Ramsés?
— Yo creo que tengo la misma confianza de los dos. Manu confiaba mucho en mí, yo sabía lo importante que era para él dentro de su esquema. Ramsés tiene incluso más porque me fichó él y sabe lo que puedo dar. Ahora quedan pocos partidos, puedes arriesgar más; igual eso también se está notando.

— ¿Cómo le convenció Ramsés?
— Tenía ofertas de otros grupos y de la Arandina. Coincidió que mi representante estaba haciendo el curso de entrenador con Ramsés y se hicieron amigos. Él quería que fichase por la Segoviana y Ramsés me contó que estaban buscando un recambio de Fernán y lo que significaba el club para ellos. Me convenció. Ramsés puede tener muchas cosas, pero es un tío que va siempre de cara.

— Dice que esperaba más del equipo. ¿Por qué han estado por debajo de las expectativas?
— Cuando cesan a un entrenador es porque todos nos hemos equivocado. Manu se habrá equivocado en más o menos cosas, pero hay mucha responsabilidad de los jugadores. Hemos estado por debajo de nuestro máximo, y eso se ha notado. Igual en Tercera se notaba menos porque éramos muy superiores. Quizás algunos jugadores hayan tenido presión, otros no hayan encontrado su pico de forma o no hayan sentido la confianza que necesitaban. Eso es lo que nos ha lastrado, porque ves la clasificación y el equipo no tiene plantilla para estar en la situación en la que está. Pero estamos ahí, por algo es.

“No esperábamos esta situación, pero hay que asumirlo. El verdadero momento del futbolista es dar lo mejor de sí cuando peor está el equipo”

— ¿Qué cambia Ramsés?
— Quizás ha conseguido transmitir a los jugadores que no llevan años en el club lo que significa para la Segoviana esta categoría y lo que significa para él el club. E imponer esa intensidad que es típica de él; era igual de efusivo como segundo entrenador. Eso ha concienciado a la gente de lo que nos estamos jugando de verdad. Que hay que competir a muerte, pase lo que pase. Y estamos compitiendo mejor que nunca.

— ¿Qué se están jugando?
— Pues muchísimo, casi el futuro del club. No hemos conseguido hacer todos los socios que queríamos, pero está yendo mucha gente al campo. Bajar de categoría, con esta remodelación que han hecho, sería un palo durísimo. Si subiendo a 2ª RFEF, con una temporada que fue brillante, no hemos pasado de los 1.000 socios, imagínate en Tercera, volviendo a jugar contra La Virgen del Camino. También sería un palo por la plantilla que tenemos, y eso que estamos empatados con el Avilés, que cobra mucho más que nosotros.

— ¿Ramsés es la Segoviana?
— Por supuesto, si no lo es él… Lo siente más que nadie porque ha estado aquí toda la vida y ha trabajado para conseguir esto. Tiene ganas de cambiar esa historia, que cada vez que la Segoviana asciende vuelve a bajar. Es la oportunidad de quedarnos, de asentar al club en esta categoría, que es lo que siempre se ha buscado.

— ¿Cómo se gana la salvación?
— Hay que asumir dónde estás, tenerlo claro. Intentar sacar lo mejor de ti en situaciones de estrés. Ese es el momento del verdadero futbolista, dar lo máximo cuando peor está el equipo. Y en esas estamos, en meterle toda la intensidad que podamos porque hay equipos que no aguantan ritmos altos. Y con la calidad de nuestros jugadores.

— Con Ramsés, los empates han desparecido de la ecuación. ¿Es ganar o morir?
— Si quedasen más jornadas puedes valorar un poco más el empate, pero según estábamos solo puedes valorar sumar de tres en tres. Porque además, los de abajo están ganando. Asume el riesgo. Te puede salir mal, como el día del Leganés, y bien, como en Bergantiños. De momento nos está saliendo bien. ¿Quién nos hubiera dicho que íbamos a sacar nueve de doce?

— ¿Cómo de importante son estas semanas para su permanencia en el club?
— Pase lo que pase, está clarísimo que no nos podemos ir sin dejar al club en esta categoría. Es nuestro objetivo y nuestra obligación. Porque nos pagan para eso y nuestro trabajo se lo merece. Alguno se quedará, otro se irá. Yo no lo sé, solo pienso en mantener la categoría y luego ya veremos qué piensan de mí y ver lo que me ofrecen. Y decidir, como otros años. Descender es un palo muy grande para el club y para mí sería un fracaso personal.