El Viveros Herol Nava se ha pasado un mes ‘rumiando’ el disgusto de un inicio de liga no demasiado acertado, y en cuanto tuvo la oportunidad retomó la buena senda, pasando por encima del Ikasa Boadilla en un encuentro en el que los de Álvaro Senovilla mostraron desde el primer minuto de partido todo el potencial que se le supone para esta categoría frente a un rival que se vio arrastrado por el tsunami navero y pagó los platos rotos de la derrota de Novás y el empate en Aranda.
Era importante para los de casa comenzar el encuentro marcando diferencias para no sentir una excesiva presión. Así, con una defensa muy bien asentada en el 6:0, teniendo muy claro lo que había que hacer en cuanto se recuperara la bola, y con un criterio muy definido en la ofensiva, dividiendo muy bien a la defensa madrileña y llevando la pelota a los extremos, donde Óscar Marugán y Sergio Casares machacaban una y otra vez la portería rival.
En el minuto 5 Nava ya mandaba por 5-2, y en el 10 el ‘2’ seguía campeando en el marcador de tantos a favor del Boadilla, que recibía goles en estático, de contragolpe, en superioridad, en inferioridad… y así llegando a los diez últimos minutos del primer tiempo con un 17-4 favorable, con Patotski siendo Patotski, con Lodos extraordinario en defensa y en ataque, el partido casi sentenciado y el entrenador visitante gastando su segundo tiempo muerto para cambiar la defensa.

DIFERENCIA DE VELOCIDAD

Un parcial de 0-2 parecía hacer bueno el cambio aprovechando que la segunda unidad del Nava no tenía la velocidad de la primera. Pero Los de casa no tenían la intención de bajar el ritmo y permitir parciales en contra. Así que en cuanto la defensa recuperó el nivel y las contras volvieron a a aparecer, la diferencia se disparó hasta el 24-6 con el que se llegó al descanso.
El partido corría el riesgo de quedarse sin nada que llevarse a la boca de cara a un segundo tiempo en el que el resultado final estaba decidido, así que Senovilla aprovechó para dar minutos a Nil Guiteras bajo el larguero y para aleccionar a sus jugadores acerca de la defensa 3:3 del Boadilla, cuya intensidad no era la adecuada para proteger su marco. Los 20 goles de diferencia en el minuto 36 dejaban el duelo con otros alicientes, como el debut de Andrés Vila tras su lesión para lanzar un siete metros, los ataques en inferioridad tras la exclusión de Nico López, o jugar con un doble central con Carlos Villagrán y Smetanka.

Senovilla: “Conseguir victorias así en esta categoría es muy difícil, pero hemos hecho un muy buen trabajo. El equipo siempre quería más y agradezco a los jugadores su espíritu competitivo”

La lógica señalaba que iba a haber unos minutos de relajación local, y esta llegó en el minuto 40, cuando la defensa navera se mostró menos fuerte por el centro, permitiendo los lanzamientos de Echevarría y las conexiones con el pivote, que cerraron un parcial de 0-3 hasta que Prokop y Smetanka elevaron la velocidad de sus acciones de ataque. Los de Prokop y su velocidad vaya el partido como vaya sigue siendo digno de estudio, si bien es cierto que en varias fases del encuentro frenó un tanto sus ímpetus y así consiguió mejores posiciones para lanzar ante una defensa que no tuvo (ni mucho menos) su mejor día.

LA CONCLUSIÓN

La victoria, clara y contundente fraguada en una primera parte extraordinaria, evidenció las diferencias que existen entre el Viveros Herol y el Ikasa Boadilla. Los locales empequeñecieron las virtudes de su oponente y potenciaron tanto las suyas que al final la diferencia de veinte goles se antoja como justa. El Viveros Herol Nava fue un Ave que sacó muchos vagones de ventaja a un rival que seguramente no enseñó todo lo que tiene. Para los segovianos solo es una victoria, pero tiene su importancia, tanto por el fondo, como por las formas.