El delantero del CD La Granja Jonan intenta pasar en medio de los dos centrales del Mirandés B. / KAMARERO
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El estreno de Miguel de la Fuente como entrenador del CD La Granja sirvió de motivación dos minutos. El tiempo que tardó Dani Lázaro en hacer el primer gol del encuentro. Sin embargo, el equipo se conformó con esa ventaja y, en vez de ir a certificar el triunfo, puso en bandeja los tres puntos al Mirandés B, un rival que tampoco ofreció demasiado peligro pero que con un jugador menos obró la gesta de llevarse la victoria con un gol de Rodri y otro de Zunzu (1-2). Cuando más de cara se puso el partido para los locales, eligieron sufrir; lo que les llevó a una surrealista derrota. Ver para creer.

La llegada de De la Fuente al banquillo se tradujo en intensidad y mayor concentración en el arranque del choque. Los jugadores salieron enchufados y pronto comenzaron a asociarse los dos centrocampistas, Velasco y Gabi, con la vertiente ofensiva definida por Vitolo, Jonan y Dani Lázaro y Ramón en bandas. Apenas les hizo falta un minuto para demostrar su motivación. Jonan se personó en el área del conjunto burgalés y vio al segundo palo la llegada de Lázaro para que este abriera el marcador (1-0). Gol moral que sirvió para renovar los ánimos, aunque el rival tampoco ofreció variantes para impedir su progresión.

Conforme fueron pasando los minutos, el filial mirandés fue tomando más presencia en el campo granjeño y basó sus opciones en balones a balón parado en busca de su referencia en el ataque, Zunzu. De esta manera, el central Ebuka remató un saque de esquina que tensó el empate. Pocas ocasiones tuvo el primer tiempo y pareció más un partido de Regional que un encuentro entre dos equipos que luchan por la permanencia en Tercera. Se vio un cuadro granjeño con mayor concentración, pero aún evidenciando su falta de claridad de ideas, sobre todo a la hora de sacar el esférico jugado desde primera línea.

El escaso entendimiento entre Cuadri y Thanos fue un factor sensible, aunque el rival no se percató. Los problemas del griego con el idioma y su falta de lectura en las situaciones con y sin balón hacen pensar si no hay nadie mejor en la provincia para copar la posición de central con solvencia. Una incorporación que parece hecha a ciegas como quien engrosa su currículum en Infojobs.

Mejoraron los burgaleses mientras el letargo fue haciendo mella en el plantel azul y, de no ser por el guardameta Lorenzo, el electrónico pudo haberse movido. Ibra y Eneko golpearon de forma clara sobre el marco local, pero respondió de manera incontestable el portero segoviano. Momentos de imprecisión para La Granja en el desenlace de la primera parte, que dio opciones a creer al contrincante.

Tras el ecuador, la plantilla de San Ildefonso volvió a estar un punto por encima, aunque los trances iniciales se desarrollaron muy broncos. Continuas disputas en el centro, sin dominador. El encuentro pegó un giro con la inesperada expulsión del visitante Lucas, que acababa de entrar. Pese a verse en superioridad, La Granja se dedicó más a sujetar la ventaja obtenida en el segundo minuto que a ir a sentenciar. De esta manera, se buscó serios problemas frente a un rival que tampoco ofreció complicaciones. Con el partido roto, el cuadro local, sin fondo y espeso de ideas, eligió sufrir en vez de manejar los tiempos.

Entregó el encuentro al Mirandés y en pleno sueño se colaron los delanteros visitantes para encontrar su rentabilidad entre la endeble zaga granjeña. Rodri, libre de presión, se coló hasta el fondo para colocar el empate (1-1) y, de forma seguida, Zunzu se sacó un zarpazo para hacer el segundo y dar la victoria a los suyos (1-2). Con uno menos, se le escaparon los puntos a los del Real Sitio. Inaudito.

Miguel de la Fuente, entrenador del CD La Granja

«Con un jugador más el equipo estuvo atenazado. No sé si es el hecho de no estar acostumbrados a ir por delante en el marcador, pero los que parecían que teníamos uno menos éramos nosotros. No puede ser que nos hagan dos goles en inferioridad numérica»

Pedro Javier Bañuelos, entrenador del Mirandés B

«El final fue eufórico. Cuanto mejor estábamos en el partido, nos vino la expulsión de Lucas; pero el equipo se recompuso bien y fuimos hacia adelante. Con el empate quisimos la victoria y creo que nos lo merecíamos por el resto de encuentros que hemos jugado. No nos merecemos estar tan abajo»