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Una cosa es tener un buen equipo, o que todo el mundo te diga que tienes un buen equipo, y otra bastante diferente poder demostrarlo en la cancha ante otros rivales por lo menos tan buenos como tú, o más. Por eso la victoria conseguida por el Viveros Herol Nava frente al Quabit Guadalajara apenas tres días después de recibir un severo correctivo en Logroño tiene muchas lecturas, y casi todas positivas, aunque seguramente Diego Dorado saque bastante más apartados a mejorar que los que pueda ver el simple aficionado.

El triunfo navero se produjo ante un oponente que cuenta con una portería absolutamente deslumbrante. La ausencia del iraní Saeid vino a poner bajo los palos a un ‘tal’ José Javier Hombrados, que en la primera parte del partido se dio un homenaje por su reciente renovación con el conjunto alcarreño.

UNA LEYENDA DE OTRO NIVEL

Y es que la leyenda del balonmano nacional se las paró de todos los colores a los jugadores segovianos, que durante los primeros treinta minutos sudaron tinta china para batir al guardameta del Quabit. Tan solo en nueve ocasiones pudieron superar los locales a un Hombrados que de esos nueve lanzamientos aún tocó más de la mitad y que cerró su marco a cal y canto en los siete metros. Una locura.

La suerte para el Viveros Herol en la primera parte fue que en la portería local Dzmitry Patotski no llegaba a la estratosférica altura de Hombrados, pero realizaba también varias actuaciones de mucho mérito que fueron sujetando al equipo en un encuentro donde sobra decir que las defensas se impusieron a los ataques.

 

El veterano portero del Quabit dejó a los naveros con tan solo nueve goles a favor en toda la primera parte, pero no pudo contener la oleada local tras el descanso

 

Tuvo el Nava un pequeño momento de felicidad en el primer tiempo cuando adquirió dos goles de renta, pero bastó con que el ataque navero se espesara un poco para que esa ventaja se quedara en nada, y fuera el Quabit quien pasara a liderar el electrónico, consiguiendo a la contra los goles que se le negaban en el ataque posicional.

Al equipo de casa se le empezaron a acumular los problemas, porque en la primera línea ni Simenas ni Da Silva encontraban la forma de encontrar el espacio necesario para poder armar el lanzamiento, y solamente algunas acciones puntuales, más el esfuerzo defensivo conseguían que la tormenta no arreciara, y que al descanso lloviera, pero menos, con el 9-11 en el marcador.

MÁS PARA SUMAR

Durante los primeros quince minutos del segundo tiempo el Viveros Herol Nava no dejó de remar en busca de una remontada que el Quabit le fue impidiendo, al principio con mucha soltura, pero con el paso de los minutos con bastantes más agobios. A ello también contribuyó una pareja arbitral que le dio mucho ritmo al partido levantando rápidamente el brazo con la amenaza del pasivo.

Poco a poco, a la buena actuación de Patotski, más la de un Paco Bernabéu que comienza a ser el que brilló temporadas atrás, se le fue sumando más compañeros, al principio con destellos puntuales como el de Carlos Villagrán en una acción de pillo robando un balón en la salida del Quabit, o Álvaro Seabra en defensa, o una contra en la que Filipe Mota se dejó medio pulmón para llegar antes que su oponente al marco contrario.

Pero si destacó un jugador por encima del resto en los segundos treinta minutos en el bando local fue Rodrigo Pérez Arce, que con su velocidad fue capaz no solo de dirigir al equipo, sino también de asumir responsabilidades de cara al lanzamiento cuando los sistemas ofensivos, aún cogidos con alfileres, dejaban al conjunto segoviano con pocas opciones que no pasaran por el uno para uno.

Tuvo el Guadalajara su momento para romper el partido cuando Nava estuvo cuatro minutos prácticamente consecutivos en inferioridad numérica, disponiendo de un ataque para marcharse hasta los cuatro goles de renta. No lo consiguieron los jugadores de Mariano Ortega, y cuando a poco más de diez minutos para el final Paco Bernabéu marcaba el 18-18 culminando de espaldas un contragolpe del que salió trastabillado, logrando también la exclusión de Pablo Paredes, el partido comenzó a cambiar de signo.

SACUDIÉNDOSE LA PRESIÓN

Aún aguantó un poco más el Quabit Guadalajara, pero los de Diego Dorado ya habían olido la sangre, y con un ritmo defensivo muy superior al ataque del rival, y sobre todo con Rodrigo, Bernabeu y Jorge da Silva encontrando los espacios, no solo consiguieron culminar la remontada, sino que lograron abrir las diferencias de una manera sustancial.

Una intervención de Patotski a lanzamiento desde los seis metros de Javier Rodríguez y el posterior gol de Rodrigo significó el final para los alcarreños y certificó la victoria del Viveros Herol Nava, que en cuanto se vio con ventaja en el marcador se sacudió de toda la presión que parecía atenazar a los jugadores. El equipo segoviano logró una victoria de oficio, no porque sea un conjunto veterano, ya que este año se ha cambiado prácticamente hasta la pintura de los vestuarios y todo huele a nuevo, sino porque cuenta con jugadores con experiencia y personalidad como para sacar adelante situaciones comprometidas. Tiempo habrá para afianzar los conceptos ofensivos y seguir creciendo en la defensa. Pero con puntos en el casillero siempre es más fácil trabajar.