El ‘efecto Zupo’ se mantiene intacto en el Viveros Herol Nava, que a pesar de las numerosas bajas con las que llegó a su partido frente al Granollers, fue capaz de firmar su mejor encuentro de la temporada, sumando un punto a base de resiliencia, de saber sobreponerse a las adversidades, y creer en que se podía conseguir un marcador positivo a pesar de que a un minuto del final caía por 32-30.

Con tantas ausencias en las filas segovianas, el partido obligaba a una lectura pausada por parte de los de Zupo Equisoain, todo lo contrario a lo que aspiraban los jugadores del conjunto local, que recuperaba efectivos, y con Antonio García liderando la ofensiva, daba la réplica a los buenos primeros minutos de Jorge da Silva, todavía demasiado irregular en sus acciones, pero marcando los tres primeros tantos del Nava.

Parando el partido cuando toca

Un primer tirón del Granollers llevó el marcador del 6-7 al 10-7, lo que obligó a Zupo a pedir un tiempo muerto antes de que los daños fueran mayores, porque el equipo se estaba estancando en ataque, y las rápidas acciones ofensivas de los locales dejaban sin opciones a la defensa.

La pausa hizo su efecto, y aunque Pol Sastre en el marco catalán fue aumentando su porcentaje de paradas, también lo hizo Patotski en el marco segoviano. La diferencia se mantuvo en los tres goles a favor del Granollers hasta que en el tramo final de la primera parte, coincidiendo con una exclusión para cada bando, unas buenas acciones ofensivas con Carlos Villagrán, Lukas Simenas y Rodrigo Pérez consiguieron no solo empatar el partido, sino incluso disponer de un ataque para ponerse por delante.

“El equipo supo sobreponerse a las bajas de Yeray, Bernabéu, Moyano, Vujovic y Darío Ajo y no se vino abajo ante un rival que impuso un gran ritmo”

No se pudo culminar la remontada, y este hecho lo aprovechó Granollers para volver a poner tierra de por medio con Chema Márquez poniendo el acierto ante el marco del Viveros Herol Nava, que al descanso se marchó con un 17-15 en contra, pero con la sensación de estar vivo en el partido.

Los segundos treinta minutos fueron todo un ejercicio de resistencia por parte del conjunto navero, que llegó a verse por detrás en el marcador hasta por cinco tantos de distancia, con 23-18 y Chema Márquez machacando una otra vez el marco segoviano, incluso con un defensor encima, en unos minutos eléctricos del equipo de casa, que en absoluto rehuía el intercambio de golpes y de goles, sabiendo que en ese intercambio siempre saldría vencedor.

Siempre en el alambre

Con 25-21 los ataques rápidos del Granollers comenzaron a no ser tan efectivos, todo lo contrario que las acciones ofensivas del Viveros Herol, con Rodrigo Pérez poniendo el contrapunto a los lanzadores catalanes, bien ayudado tanto por Óscar Marugán como por Nicolo en los extremos, y sobre todo por Andrés Alonso en los seis metros, aprovechando muy bien los espacios que dejaba la defensa que trataba de impedir la amenaza desde los siete metros tanto de Simenas como de Jorge da Silva.

Pol Valera cogió el testigo de Chema Márquez en el ataque del Granollers para volver a estirar el marcador, esperando que el Nava se viniera abajo físicamente. Pero eso no ocurrió, y de nuevo del 29-26 que parecía sentenciar el choque, se pasó a un 30-30, con Patotski haciéndose grande para los lanzadores locales, y la defensa visitante muy activa en el 6:0.

Aunque a cuatro para el final la exclusión de Álvaro Seabra suponía un nuevo golpe para el Viveros Herol, la defensa volvió a estar a la altura, y el equipo de Zupo tuvo un ataque para ponerse por delante. La acción ofensiva dejó a Andrés Alonso en los seis metros, siendo objeto de una infracción muy evidente que los árbitros no quisieron ver porque el navero logró lanzar a portería, pero fuera.

Se desconcentraron los visitantes por un momento, y se vieron con 32-30 a un minuto para el final. Pablo Herranz redujo las distancias y, tras un mal ataque local pese al tiempo muerto pedido por Antonio Rama, la recuperación de balón de Nicolo y la posterior falta dura de Antonio García le dio la opción a Filipe Mota de empatar el partido y darle al Nava un punto valiosísimo tanto a efectos clasificatorios como por lo moral.