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Imagen del encuentro que jugó el Viveros Herol Nava en El Sargal. / INCARLOPSA CUENCA

El Viveros Herol Nava tocó techo en la pretemporada el pasado fin de semana, cuando superó al Atlético Valladolid en la semifinal de la Copa Castilla y León, y compitió de igual a igual con el Ademar de León en el Palacio de los Deportes por el título autonómico. A partir de ese momento, el equipo ha ido perdiendo competitividad, como quedó demostrado en el encuentro que jugó el miércoles ante el Balonmano Soria y que ganó ajustadamente al final tras ir por detrás durante unos cuantos minutos, y aun más en la tarde del sábado, cuando las malas sensaciones se plasmaron en el 33-24 con el que el conjunto navero cerró su partido en Cuenca frente al Incarlopsa.

Sabido es que el conjunto conquense que entrena Lidio Jiménez es de los que no regala nada, y menos en casa, y también que en los compases finales de la pretemporada los equipos no suelen mostrar todas sus cartas, ni tampoco jugar al cien por cien con el fin de evitar contratiempos a pocos días de comenzar el curso. Pero una cosa es tener en cuenta este hecho, y otra bien distinta mostrar la imagen de conjunto sin alma que puso en la pista el equipo de Zupo Equisoain.

Prueba de ello fueron las más de veinte pérdidas de bola en ataque que fueron acumulando los segovianos, que tampoco se dejaron las pestañas en el apartado defensivo ni fueron ayudados por los guardametas, ya que ni Patotski ni Pleh estuvieron tampoco a la altura esperada.

Tan solo durante los primeros quince minutos de partido el Viveros Herol Nava apuntó maneras de competitividad, con un sexteto en la pista con el que Zupo demostraba que no quería guardarse nada, y que (más o menos) compitió de igual a igual con un Icarlopsa que siempre mantuvo la iniciativa en el electrónico, hasta cerrar el primer período con 15-12.

El segundo, aún peor

Pero el segundo período fue bastante más flojo tanto en defensa como en ataque, apartado en el que las pérdidas fueron propiciando que los contragolpes del conjunto local machacaran una y otra vez la portería segoviana, cerrando el partido con el 33-24 que fue el fiel reflejo de lo que se vio sobre la pista de El Sargal. Tan solo Nicolo D’Antino se salvó del mal tono general del equipo.

Con mal sabor de boca concluye el Balonmano Nava los partidos de la pretemporada. El próximo sábado ante el Cangas llega lo verdaderamente importante, y es seguro que el plantel mostrará una imagen mucho más competitiva que la que ha enseñado en los dos últimos enfrentamientos.