El Unami ganó el partido más importante de su historia, no sin sufrir porque sin sufrimiento no suele haber gloria, pero mostrando haber aprendido de lecciones anteriores tan dolorosas como la recibida hace algunos meses en Ciudad Rodrigo. El equipo segoviano disipó todos los fantasmas haciendo un enorme ejercicio de personalidad, mostrándose superior al Aldeano en un ambiente hostil que supo manejar.

De entrada, el partido se manejó en los parámetros que se esperaban, con el Aldeano esperando en su campo, aunque adelantando sus líneas cuando la ocasión lo requería, y el Unami tratando de imponer al juego el ritmo que más le convenía, aprovechando la superioridad técnica de sus jugadores. Un primer remate lejano de Vicente que el portero Rubén despejó a córner con apuros fue la primera oportunidad segoviana, a la que respondió el equipo de casa con un cabezazo de Miranda que detuvo Chema sin problemas.

LA CALIDAD SE IMPONE

En la primera combinación de los jugadores de calidad del Unami llegó el primer tanto, tras una acción por la banda izquierda de Marcelo, que terminó en la banda derecha donde esperaba Rubén, que picó con calidad ante la salida del portero, anotando el 0-1 cuando el partido no había consumido su primer cuarto de hora.

El gol asentó mucho más al Unami, que había salido sin complejos al campo de San Bartolomé y controlaba sin demasiados apuros los ataques de un rival que se había encontrado con el peor de los escenarios posibles, obligado a estirar sus líneas en lugar de esperar a la contra. El equipo riojano intentaba meter en el área todos los balones parados, pero los centrales del Unami se bastaban para controlar esas acciones, con todos los jugadores muy concentrados en las ayudas, y tanto Koby como Chechu estaban siempre atentos para salir a la contra.

 

La clave del partido estuvo en el paso adelante que dio el equipo tras la igualada del Aldeano, que tuvo el premio del gol

 

El Aldeano buscaba rápidamente a Ibrahim para tratar de llevar el peligro a la zaga visitante, pero el Unami tiraba de veteranía y sabía cómo controlar los ataque riojanos. Tras una dura entrada de Guillermo sobre Sergio que acabó con el capitán del Unami dolorido, y el jugador del Aldeano amonestado, concluyó una primera parte totalmente controlada por los de Gonzalo del Valle.

El Unami llevaba el partido de manera muy favorable a sus intereses, aunque lo corto del marcador podía dar opciones a su oponente, que salió mucho más activo tras el descanso y no tardó en poner coto a la portería de Chema, que detuvo en dos tiempos un remate de Avilés. Pero pocos minutos después de esa acción, la defensa del Unami tuvo que frenar en falta una internada de Miranda, y la falta cercana al área fue ejecutada de manera brillante por Boujemaa, que superó a Chema para hacer el empate a uno.

PERSONALIDAD SOBRE TODO

El partido se caldeó en el campo y en sus alrededores donde los aficionados locales trataban de ‘apretar’ al árbitro en cada acción, así que el Unami apostó por bajar de nuevo las pulsaciones al partido, teniendo el balón y obligando al Aldeano a correr tras él, tratando de llegar al área en buenas condiciones para evitar que los contragolpes locales pudieran poner a los de Gonzalo del Valle en un compromiso.

Y fruto de la personalidad en los momentos más ‘calientes’ del partido llegó la acción del 1-2, que generó Koby en una jugada individual, y culminó Chechu haciendo imposible la intervención de Rubén.

Restaban poco más de quince minutos para el final del partido, y el equipo segoviano se preparó para el asedio de su oponente. Pero no lo hizo retrasando líneas, sino apostando por hacer lo mismo que estaba haciendo minutos antes de anotar el segundo tanto, impidiendo el juego combinativo del Aldeano, forzándole a enviar balones en largo y buscando tanto el contragolpe con Ousama y Varo, como intentando tocar y tocar en cuanto la ocasión lo requería.

El Aldeano hizo lo que se esperaba de un equipo que va perdiendo, poner toda la carne en el asador y buscar el gol del empate con todos los efectivos posibles. Lo encontró en una acción de falta, pero el asistente levantó la bandera ante la indignación local, que se quedó callada cuando un claro penalti sobre Varo le dio a Koby la oportunidad de dejar sentenciado el partido. No falló el ‘7’ del Unami, que festejó a lo grande un éxito bien merecido. El premio será medirse a un equipo de Primera División.