Lance de un partido del Unami como local en La Albuera. / NEREA LLORENTE
Lance de un partido del Unami como local en La Albuera. / NEREA LLORENTE

El Unami se creció ante las adversidades y puso sobre el césped de Mojados, que hacía honor al gentilicio, los argumentos que le han hecho dominar la temporada regular de la Regional de Aficionados, aunque no valiera el ascenso directo. Los segovianos salieron de la trampa que les había puesto su rival y remontaron la contienda con un jugador menos. Así las cosas, el cuadro segoviano dejó encarrilada la eliminatoria a falta del duelo de vuelta de la semifinal por el ascenso a Tercera, que se disputará el próximo domingo en La Albuera.
El modesto campo pucelano albergó un partido que empezó pasado por agua, con una fuerte tromba que cayó durante el calentamiento y los primeros minutos. La consecuencia fue una primera parte insípida, sin apenas ocasiones más allá de un tiro de Jorge Andrés en segunda jugada que se encontró con la defensa.

Sin embargo, todo cambió tras el paso por vestuarios, mientras el sol secaba el césped y despejaba el horizonte. En esas, Samu abrió las hostilidades, aprovechando un mal control de Adrián para sobrepasarle en carrera y batir a Víctor con un potente disparo sin apenas ángulo. Los jugadores de amarillo celebraban su hito en el córner mientras la zaga del Unami presenciaba la escena con los brazos en forma de jarra. El impacto emocional del tanto fue visible para los segovianos, que estuvieron cerca de encajar el segundo en otra mala transición que no supo culminar el Mojados. Ahí estuvo el guión alternativo de la eliminatoria. El débil tuvo a la presa en su colmillo, pero no mordió. Y esas ocasiones no pasan dos veces.

Una vez que amainó la tormenta local, el Unami regresó al partido. En un primer momento, solo con dominio posicional, con alguna falta en el balcón del área. Las primeras, sin peligro; pero en el juego aéreo llegó la alegría, con un cabezazo contundente de Domingo que hizo imposible la estirada del portero. El ‘héroe’ del ascenso de la Segoviana estuvo a la altura de su apodo.

Sin tiempo para sacar pecho, los segovianos se veían con uno menos por la expulsión de Cámara. De nuevo, todo cuesta arriba. La ventaja de jugar en un campo de dimensiones reducidas es que se matiza la inferioridad numérica. Y el Unami tiene escuela y físico de sobra. Así que el Mojados no pudo desequilibrar el partido y los segovianos no se conformaron con el empate. En esas, Rogero marcaba el 1-2 al controlar en el punto de penalti una jugada ensayada desde saque de banda que amortiguó Adrián. El centrocampista se acomodó el balón en décimas de segundo y ajustició al palo corto del portero.

La victoria no estuvo exenta de sufrimiento, pues el Mojados se volcó con su juego aéreo y Samu tuvo un balón suelto que no supo disparar con mordiente. Con el descuento ya agotado, Javi de la Cruz firmó un gol que puede entrar en la historia del Unami si llega ese ansiado ascenso. El medio recogió un balón botando y lo empalmó a más de 30 metros por la portería, un gol de videojuego para alguien que ha conocido todos los ascensos fallidos.