El fútbol sala es un deporte de muchas alternativas, y más cuando de las categorías inferiores se trata. Alejado ya el Pedro Delgado de la División de Honor, de sus partidos del Caja Segovia y del Naturpellet con cada vez menos goles y más igualdad, el municipal segoviano acogió en la mañana del domingo un derbi de la División de Honor Juvenil en el que se pudo evidenciar la esencia de este deporte, en el que no siempre gana el que más calidad muestra sobre la pista, sino el que consigue imponer su estilo… y tiene más pegada que el oponente.

Seguramente los jóvenes componentes del San Cristóbal aún estarán pensando en las razones por las que se escapó un partido que no solo tenían controlado, sino a un paso de golear frente a un Segosala maniatado en la primera parte, y que en la segunda se agarró a las cuerdas para aguantar en pie ante las ocasiones de su oponente. Pero lo cierto es que el resultado final de 6-2 refleja claramente qué equipo supo aprovechar su momento en el partido.

De entrada los protagonistas del partido demostraron tener aprendido su papel. El San Cristóbal, con su control del esférico, dominaba a un Segosala que se agazapaba en media cancha esperando alguna contra que pudiera sorprender a Michal, pero sin conseguirlo hasta que poco a poco fue adelantando las líneas buscando un robo en la zona de creación del equipo visitante.

Un juego de errores

A los de Juan Carlos Dueñas se les acabó pronto la paciencia en la búsqueda del espacio a través del juego combinativo, y apostaron por ser más verticales, jugando bien con Álex, bien con Gonzalo en el pivote, a riesgo de ser menos precisos en los envíos. Mientras, el Segosala no quería ni por asomo arriesgarse a una pérdida cera de su área, jugándolo casi todo en largo. Y no le faltaba razón al equipo de Luigi en esa táctica, porque en una fallida salida de contragolpe del Segosala, Alberto acabó marcando a puerta vacía el 0-1.

Pocas cosas cambiaron con el gol, si bien el Segosala buscó otras opciones ofensivas más allá de los balones parados, siempre peligrosos. El San Cristóbal siguió manejándose con cierta comodidad sobre la pista, y prueba de ello fue el segundo tanto visitante, conseguido por Mario recibiendo dentro del área, y cruzando sin demasiada oposición por parte de la defensa, llegando al descanso con 0-2 en el electrónico, y el partido más que controlado.

Los visitantes pudieron golear

Y tampoco cambió demasiado el guion del choque en el inicio de la segunda parte, con el San Cristóbal generando varias ocasiones muy claras sobre la meta defendida en la segunda parte por Héctor. Fue casi milagroso que el 0-3 no llegara en esos primeros compases de la reanudación, y posiblemente si hubiera entrado ese tercer gol el desenlace hubiera sido muy distinto, pero la realidad fue que el San Cristóbal no supo aprovechar su momento y que el Segosala salió vivo de esos minutos de gran agobio.

Un 2-1 que lo cambia todo

Y, cuando los de casa pudieron coger un poco de aire, dejaron sin aliento a sus rivales. Unai, el más peligroso del conjunto de Luigi, armó el cañón de la pierna izquierda y con un zurdazo inapelable abrió el camino de la remontada para su equipo, que recobró la fe en el partido tanto como la empezaron a perder los de San Cristóbal, que se enredaron en el intercambio de golpes y salieron perdiendo, porque poco después del 2-1, David fue el protagonista de cuatro minutos excelsos en el remate, marcando el empate casi sin ángulo tras un saque de esquina en el que el balón pasó dos veces por el área sin que nadie lo despejara, protagonizando el golazo de la mañana tras revolverse en la posición de pivote y colocando su lanzamiento en la escuadra, y abriendo aún más las diferencias aprovechando un error en la marca por parte de un rival que casi sin saber cómo había pasado de tener el partido de cara, a tenerlo imposible.

Lo intentó el San Cristóbal con portero-jugador, pero el cinco para cuatro no le sirvió para nada. El Segosala, con la moral por las nubes, defendió la inferioridad con mucha intensidad, y en un robo en primera línea marcó Miguel el 5-2, cerrando la cuenta el portero Héctor con un lanzamiento desde su área, poniendo de esta manera el punto y final a un partido ‘clásico’ de fútbol sala, en el que no ganó el que más dominó, sino el que mejor aprovechó su momento.