El Segosala sigue manteniendo un nivel más que bueno en esta segunda fase de la competición en la Segunda División B, y jugando un serio partido ante el Ribeira de Piquín sumó su tercera victoria consecutiva en esta fase.

El conjunto gallego, plagado de bajas, llegó a Segovia dispuesto a meter al equipo de Ángel Zamora en un buen lío con su defensa individual en media cancha que, sin apenas coberturas, obligaba a los locales a ser muy precisos en los envíos, y a tener no poca paciencia en la elaboración si no querían recibir unas rápidas contras. El sistema defensivo del cuadro visitante corría el riesgo de meterles en problemas físicos según fuera avanzando el partido, como así sucedió, pero en el primer tiempo le funcionó sin apenas fallo, ya que las acciones de gol del Segosala llegaron más por mérito local que por errores de los lucenses.

Así, el 1-0 llegó tras una acción a balón parado en la que el esférico terminó llegándole a Óscar que lo empujó a medio metro de la línea, y el 2-0 fue obra del joven Pablo Portal, que en una acción en banda, se sacó un latigazo con la pierna izquierda que sorprendió al portero Samu. Entre medias, el Segosala tuvo la posesión del balón durante muchos minutos, aunque las acciones de verdadero peligro llegaban con cuentagotas y normalmente con Julito de protagonista, ya que acelerando la jugada cuando recibía el balón casi siempre superaba a su defensor.

TODO BIEN… PERO 2-1

El primer tanto segoviano no le cambió la cara al Ribeira de Piquín, y el segundo apenas le modificó el gesto, si bien es cierto que en algunas acciones el equipo visitante se atrevía a pisar terreno local en la presión. Pero en muy pocas ocasiones la portería defendida por Cárdaba pasó por verdaderos apuros hasta que a treinta segundos del final Quintela dio muestra de su calidad en una rápida acción que superó a la defensa segoviana y culminó con un lanzamiento durísimo que acabó convirtiéndose en el 2-1. Quiso Monir dar la réplica antes del descanso, pero su acción en combinación con Óscar se quedó en nada.

El Segosala ya sabía que en cuanto se despistara un momento el rival podía meterle en complicaciones, así que afrontó la segunda parte con muchísimo más rigor defensivo, y controlando el juego haciendo que el Ribeira de Piquín corriera detrás de la pelota en un planteamiento que resultó acertado, porque el conjunto gallego fue desajustándose cada vez más, y las acciones de superioridad comenzaron a aparecer.

REACCIÓN INMEDIATA

Monir aprovechó un error en el lanzamiento en largo de Pablo para hacerse con un balón que envió con calidad a las mallas superando la salida de Illi, y obligando (esta vez sí) a su oponente a adelantar las líneas en una presión en toda la pista que terminó dejándoles sin fuelle, pero que encontró premio en una acción controvertida, ya que en un saque de banda cercano al marco de Cárdaba, Quintela lanzó el balón al segundo palo, golpeando en un defensor del Segosala y entrando en la portería. El problema fue que el silbato del árbitro había sonado posteriormente al lanzamiento del jugador gallego, por lo que todos los jugadores se quedaron parados esperando que el lanzamiento se repitiera, cosa que no sucedió ante las protestas locales.

 

Ángel Zamora: “Era un partido para listos porque el rival tenía más experiencia que nosotros, pero hemos sido más eficaces”

 

La reacción segoviana fue fulgurante y César, al que los colegiados habían ‘endosado’ el gol en propia puerta, se sacó un zurdazo imposible para Illi que se convirtió en el 4-2 cuando apenas se habían apaciguado las protestas por el segundo tanto lucense. Así pudo el Segosala mantener su ventaja de dos goles ante un rival que físicamente afrontó en la reserva los últimos minutos, y se vio sin ninguna opción cuando Quintela, de largo su mejor hombre, vio la segunda tarjeta amarilla a dos minutos para el final. El Segosala tiene en la mano una histórica clasificación para la Copa de Rey. Del play off de ascenso mejor no hablamos… aún.