A veces las cosas sencillas son las que mejor funcionan. Y en un deporte como el fútbol sala, absolutamente encorsetado dentro de esquemas tácticos, el valor de las cosas sencillas es incalculable… o en este caso se puede calcular en el pase a la siguiente ronda de la Copa del Rey que Borja Blanco aseguró para el Leganés frente a un Segosala Segobús que llegó hasta donde pudo. Que no fue poco.

Dos goles del ‘ex’ del Caja Segovia, internacional en los años en los que no se regalaban las presencias en ‘la Roja’, acabaron en la primera parte con la confianza de un conjunto segoviano que hizo un gran trabajo físico subiendo y bajando las alturas de su defensa tratando de lograr a la contra lo que el Leganés le negaba en el juego combinativo. Dos goles iguales, tras un saque de banda y un bloqueo, lanzando raso entre el bosque de piernas para que Adrián (gran partido el suyo) no pudiera anticiparse y tuviera el balón demasiado encima cuando quisiera reaccionar. Las cosas sencillas…

De entrada, el partido transcurrió por donde se presumía, con el equipo dirigido por Diego Gacimartín dominando el choque poniendo un ritmo alto, y los de Ángel Zamora tratando de mantener la posesión del balón, aun a riesgo de recibir alguna que otra contra más que peligrosa. Adrián tuvo trabajo de sobra llegando a los segundos palos que constantemente buscaba el equipo madrileño, y cumplió con creces.

Un chispazo de un minuto

El partido se volvió eléctrico en su cuarto minuto, cuando tras el primer gol de Borja Blanco respondió el Segosala con un contragolpe, prácticamente el único que concedió el Leganés, muy bien triangulado, con Álex Rincón marcando prácticamente bajo el larguero. Superado ese momento, el encuentro retornó a su ritmo ‘normal’, con el conjunto madrileño creando ocasiones, y el segoviano defendiendo con buen tono, aunque alguna falta de concentración se hizo evidente en acciones a balón parado que tuvo que salvar Adrián.

Pero volvió a aparecer Borja Blanco, que en otra acción muy similar a la del 0-1, aunque en la banda contraria, consiguió el 1-2, ante el que el Segosala ya no pudo reaccionar, porque su oponente elevó el nivel defensivo, con Alvarito ‘secando’ a Monir, y la portería visitante apenas pasó por más apuros que los que produjo algún lanzamiento lejano que no encontró su destino.

El equipo segoviano terminó el encuentro encerrando a su oponente con el portero-jugador, y estrellando varios balones en los palos

Como el duelo iba de cosas sencillas el Leganés, que en el inicio de la segunda parte solo quería controlar el juego, se encontró con el 1-3 en otro muy defendible saque de banda al corazón del área que rebotó en Manu García para acabar sorprendiendo a Ángel, portero del equipo local tras el descanso, y finiquitó el partido con el cuarto gol anotado por Juanma culminando una contra.

En los minutos siguientes, ni el Leganés quiso hacer más daño ni el Segosala pudo más que tener la pelota algo más de tiempo, forzar a Íker con algún lanzamiento razonablemente fácil, y protestar alguna que otra acción en la que los árbitros perdonaron la quinta falta al equipo madrileño, que de tanto llevar el cántaro a la fuente con su intensidad, cometió la sexta falta e incluso la séptima, aunque ambas dos con el mismo resultado, porque ni Pablo ni Álex Rincón superaron al portero madrileño con sus respectivos lanzamientos desde los diez metros.

Mejor desatados

En la recta final del choque, el juego se descosió, y en ese toma y daca llevó bastante más peligro el cuadro local, que recibió la mala noticia de la lesión de César, que se hizo mucho daño en un tobillo al tratar de rematar de primeras una acción a balón parado y tuvo que retirarse casi entre lágrimas. Sus compañeros hicieron honor a la camiseta, y no solo con el juego de cinco, sino amenazando mucho en la presión y luchando con fuerza por cada balón dividido se ganaron el aplauso de los aficionados que desean ver fútbol sala de nivel y que poblaron en buen número la grada del Pedro Delgado.

El Leganés buscaba el quinto a la contra, pero por momentos se vio desarbolado, porque los locales siempre aparecían en las ayudas, y liderados por Monir y por Edu conseguían ganar metros. Pero el segundo gol se le resitió a Pablo en un segundo palo en el que no pudo precisar su remate, a Álex Rincón y a Monir, con un par de lanzamientos al palo, e incluso a Edu con un remate cruzado que sacó Íker López.

Así que cuando Álex Rincón hizo el 2-4 en una de las últimas acciones del partido, la sensación que quedó fue la del deber cumplido. Segosala se queda apeado de la Copa del Rey, pero cono honores, y el Leganés de Borja Blanco y las cosas sencillas apaga un conato de incendio que amenazaba a Diego Gacimartín por el mal arranque liguero. Casi todos contentos.