La plantilla del Monteresma posa ayer en el campo municipal de La Mina. / KAMARERO
Publicidad

El Monteresma no olvida a César, Cuco y otros ilustres que defendieron la camiseta morada en los años 80 y 90, respaldados por el patrocinio de DYC. Llevaban el estandarte de un referente en Segovia que peleaba en los puestos altos de Tercera División hasta que la fábrica de whisky cerró el grifo y provocó la desaparición del club. Unos pocos mantuvieron aquellas cenizas calientes y el trabajo a fuego lento de los últimos años ha dado sus frutos: el conjunto segoviano debuta el domingo en la Regional de Aficionados, una categoría que comparte con Unami o Turégano. “Queremos ir con prudencia, pasito a pasito. ¿Miras hacia delante? Todas las del mundo. Queremos poner otra vez el nombre de Palazuelos y Tabanera lo más alto que podamos”, subraya su presidente, Rubén Guerra.

El presupuesto para costear la aventura en Regional asciende a los 30.000 euros, más del doble del coste de militar en Primera Provincial. El principal sostén económico del club es el Ayuntamiento de Palazuelos de Eresma, titular del campo de La Mina, reformado en las últimas semanas, entre otras razones, para servir de tapete adecuado para la Regional. Eso, y las pequeñas aportaciones de talleres, panificadoras o granjas. “Ya que patrocinadores grandes no hay, buscamos muchos chiquititos que nos están dando el respaldo para poner al equipo en una categoría superior”.

El campeón de Provincial tiene derecho a subir de categoría y el Monteresma saborea el premio que obtuvo por liderar la tabla cuando se suspendió la competición, en marzo, tras ser el terno aspirante del fútbol segoviano: buenas temporadas sin el premio gordo. El curso pasado dominó la primera vuelta ante Cuéllar o El Espinar, pero al principio de la segunda, con varias lesiones relevantes y la salida de Borja Ramírez a La Granja, encadenó varios empates y vio como un Villacastín en racha les pisaba los talones. El parón evitó un desenlace muy parejo. “Nos benefició porque Villacastín venía fuerte, con un equipo muy competitivo que realizaba un juego bonito y contundente”, reconoce el presidente del club.

José Luis Segovia, con experiencia en el CD La Granja, está al frente del cuerpo técnico. El club arrancó con prudencia hace más de un mes con la previsión de la Federación de Castilla y León de Fútbol de que la competición arrancaría en estas fechas. Debido a la sustitución del césped de La Mina, el equipo ha entrenado a caballo entre Segovia y La Granja, pero ya se ejercita en su estadio. Los amistosos han sido entre los distintos conjuntos del club –juveniles y sénior–ante la imposibilidad de enfrentarse a otros clubes. “No tenemos una vara donde medirnos con otros clubes. El domingo veremos cómo estamos”.

Una plantilla amplia

El grupo está integrado por jugadores de Palazuelos y Tabanera más otras incorporaciones como el propio Borja, que regresa de La Granja. Siguen veteranos como Velasco o Raúl.Hemos intentado hacer un bloque que nos dé la experiencia de chicos que ya han jugado en estas categorías y la juventud de chavales nuevos”. A ello se suma un equipo sub-23 a la espera de que arranque la temporada en el fútbol provincial. En total, hay 37 jugadores disponibles, material de sobra para un ejército de reserva.

Guerra habla del “tren del deporte” en Palazuelos para “devolver al equipo a esas cumbres” de finales del siglo pasado. “Que la gente, cuando mire al mapa, sepa que, aparte del whisky, hay un equipo que juega al fútbol y lo hace muy bien. La gente joven que vinimos a vivir aquí hemos aprovechado ese tirón de juventud. Hemos pasado de tener solo un equipo en Provincial y poco más a una cantera con 23 equipo. Queremos construir algo bonito”. El ave fénix ha vuelto.

Sin test y con un tercio de público

Ante la incertidumbre, el Monteresma votó si jugaba o no y dio el visto bueno tras una reunión con otros clubes de la categoría. “Debemos aprender a vivir con el virus. Podemos ser un foco, pero vamos a poner todos los medios para no ser un rebrote. Pero claro, no estamos exentos”, admite Rubén Guerra.

El campo de La Mina tendrá público y respetará las restricciones del nivel 4 de la alerta sanitaria regional, con un aforo máximo del 33%. El club tomará la temperatura a todos los espectadores que accedan al recinto y contará con geles desinfectantes. “Tendremos a un delegado de campo para que ubique a la gente y que no se muevan mucho del sitio”. Si el aforo son 1.000 personas de pie y 500 sentadas, el club calcula un máximo de 400 personas, que no suele superarse. “Está bien que permitan que la gente venga a vernos y salga un poco de esa tristeza que tenemos todos”.

El club no tiene aún test ante la Covid y tira de favores para contar con la asistencia de personal sanitario. “Estamos dependiendo un poco de la buena fe”, subraya el presidente. Hay toma de temperatura para todo el personal que acude a los entrenamientos y todas las charlas se realizan con mascarilla. La mujer de uno de los directivos es enfermera y da algunas charlas de formación para jugadores.

Los test que prometió la Federación de Castilla y León de Fútbol llegan por el momento hasta la Tercera División y otras categorías nacionales. “Nosotros se lo hemos exigido, pero de momento no hay nada”. Si los test llegaran, el club buscaría la forma de realizarlos. “Los presupuestos de estos clubes no te dan para contratar a un sanitario, así que tendríamos que tirar de gente voluntaria. Aquí, gracias a Dios, tenemos bastantes madres y mujeres que trabajan en la rama sanitaria y tendríamos que tirar de ellas”.

El presupuesto general del Monteresma dependerá de qué categorías reciban el visto bueno de las autoridades para competir. El club tiene varios equipos hasta la categoría cadete y, si hubiera temporada, rebajaría los precios de las fichas, unos 250 euros.