El filial del Balonmano Nava superó este viernes con nota el examen más exigente. La Salle, representante de una escuela de élite como la catalana, cayó en un pabellón navero que no desmereció a una final four para ascender a Primera Nacional, la tercera categoría del balonmano español. Se trata de un paso crucial para asentar el proyecto del primer equipo en Asobal con una cantera fluida. Queda culminar la faena hoy y mañana, pero el primer paso es gigantesco.

Con la sangría de pérdidas naveras de inicio, uno se imagina a Zupo Equisoain en la grada pensando en qué charla daría si en la pista estuvieran los mayores. Salió bien La Salle, con el juego vertiginoso de la escuela catalana, corriendo a la mínima. Pasó duros momentos el cuadro local, salvado de mayores problemas por varias intervenciones de Ángel Pescador. Con todo, el 2-6, tras dos penaltis del infalible Jacques, encendió las alarmas.

La salida a pista de Paco Bernabéu, que cinco días antes certificaba la salvación del primer equipo en Asobal con un golazo en el tramo final, cambió el partido. Jorge López se hizo con el timón con el 14 en la espalda –con Villagrán mirando, no es un dorsal cualquiera– y contó con Benja y Oseguera para cambiar las tornas atrás. Marugán añadía contragolpes y el Nava firmaba un parcial de 7-1, dejando al rival ocho minutos sin anotar.

En esas, tuvo el Nava un momento de gracia para abrir brecha, con Bernabéu abriendo caminos simplemente con su presencia y Pablo Herranz, el pivote del futuro, ejecutando sin piedad en seis metros. Era un momento clave y resistió La Salle con cuatro goles seguidos de José María Simón, a cada cual más complicado, y dos paradas de mérito de Albert Jené en sendos contragolpes locales. Así las cosas, la ventaja navera al descanso (14-13) se antojaba corta.

El paso por vestuarios consolidó la dinámica: el Nava era superior. Primero, con defensa, con una sólida línea y blocajes de mérito como el de Raúl García, segundo entrenador y preparador físico del primer equipo. Albert Jené seguía sosteniendo en portería a los catalanes, con dos intervenciones seguidas. Hasta que llegó Bernabéu, que fusiló con un par de incursiones de otro nivel. Hombres contra niños. El Nava se ponía por primera vez tres arriba (18-15) y La Salle pedía el tiempo muerto de las urgencias.

Las cosas fueron a peor para los visitantes. La fortaleza defensiva de los segovianos aguantaba con solidez pese a que Oseguera y Benja tenían dos exclusiones, al filo de la descalificación. Por detrás, Ángel Pescador acumulaba intervenciones hasta sumar 16. Y las transiciones naveras ponían el resto. Ahí estaba Raúl García, culminando inmisericorde dos contragolpes. El leonés, que no jugaba desde hace dos años y lleva menos de un mes entrenando, hizo sonreír a Zupo, su jefe. En un suspiro la ventaja subía a los seis goles; el partido había pasado el punto de no retorno.

Con todo, no se rindió La Salle. Con su estilo de juego tan desenfadado, un parcial puede llegar en cualquier momento. Adelantaron la defensa en pos de generar el caos y lograron acercarse a cuatro, pero la remontada era ya una hazaña ante un cuadro segoviano con el tanque de confianza a rebosar.

El Nava puso la victoria a buen recaudo con los goles de Óscar Marugán desde siete metros. El extremo, con la presión de ser un líder de su generación, estuvo a la altura. Carlos Colomer exhibió fondo de armario de sus pupilos, necesario para 180 minutos de balonmano en 43 horas. La recuperación de efectivos será clave.

Con el primer examen superado y un buen average, espera este sábado (18:00 horas) el Calasancio, campeón de un grupo riojano, con apenas tres equipos. Con todo, prohibido relajarse. Los aragoneses del Casetas, que lideran la clasificación, serán la guinda, el domingo.