Seamos positivos. Puestos a que te bajen de la nube, mejor que la haga un señor equipo como el Pontevedra y de un sopapo, que no un conjunto de los que peleará con la Segoviana por la permanencia y jugando un partido mediocre. Así que en el campo de La Albuera, que dio la sensación de tener en sus gradas algo menos de público que en anteriores partidos, el equipo azulgrana se vio apeado de la zona más alta de la clasificación por un oponente que fue muchísimo mejor, que en los primeros diez minutos había finiquitado el encuentro, y que se aprovechó de un cambio en el sistema local que se tenía bien aprendido, aunque el técnico del Pontevedra señaló que le había sorprendido el hecho de que la Segoviana jugara con tres centrales.

Pero una cosa es que te sorprendan, y otra muy distinta que el Pontevedra no supiera atacar un sistema como el que puso en liza Manu González, más que nada porque era el mismo que había tenido que atacar en las dos jornadas anteriores frente a Marino y Llanera. Así que la Segoviana, pensando que iba a sorprender a su rival, se vio sorprendida por la presión de un oponente que en el primer minuto de partido ya le había encontrado la espalda a Borao, y en el segundo celebraba el 0-1 después de que Alberto Rubio, libre de marca, rematara dentro del área un servicio desde la izquierda para cuyo remate había casi tantos jugadores locales, como visitantes.

CONFIANZA BAJO MÍNIMOS

El gol hizo decaer en muchos enteros la confianza en el conjunto de casa, que quería sacar el balón jugado desde atrás, y se encontraba una y otra vez corriendo riesgos más que excesivos por la fortísima presión de su oponente, que castigaba cualquier duda como la que tuvo Javi Marcos en el décimo minuto de partido, permitiendo que Charles le llegara a la presión, y que con ella llegara el robo de balón y una contra fulgurante que culminó Brais.

Así que antes de que el encuentro cumpliera su primer cuarto de hora la Segoviana se vio con 0-2 en contra, absolutamente maniatada en su juego ofensivo, y con tantos quebraderos de cabeza en defensa que la afición no tardó en pedir desde la grada que se volviera al sistema de siempre. Manu no quiso rectificar, y por algunos momentos los jugadores le dieron la razón, ya que en acciones puntuales la salida del balón fue aseada hacia la banda que ocupaba Borao, como siempre mucho mejor en ataque que en defensa.

 

La apuesta por el 1-3-5-2 fracasó ante la presión del conjunto gallego, que en los primeros diez minutos liquidó el partido con los dos goles

 

Pero las piernas de los jugadores visitantes les daban para llegar a las ayudas defensivas, y solamente en dos tímidos remates de Dani Arribas, más un cabezazo flojo de Nanclares a las manos del portero, el peligro real rondó el área visitante, aunque la ocasión más clara llegó en un lanzamiento cruzado de Rubén que llevaba camino de ser el 1-2, pero que el esfuerzo de un defensor evitó.

Las ocasiones gimnásticas no le quitaban al espectador el regusto amargo de ver a su equipo maniatado por su oponente, que con el tridente compuesto por Rufo, Pino y Charles, rondaba el área de Carmona con mucha ‘mala leche’, aunque la práctica totalidad de sus remates (que los hubo, y más que numerosos) no encontraron la portería azulgrana. Y es que la Segoviana no ganó un solo duelo individual en todo el encuentro, apenas venció en alguna carrera, y al descanso se llegó con un lanzamiento muy desviado de Manu acabando una acción ofensiva en la que la defensa del Pontevedra no concedió ni un metro.

LLORENTE, AIRE FRESCO DIEZ MINUTOS

La entrada de Rafa Llorente a los diez minutos de la reanudación le dio un aire nuevo al conjunto de casa, aunque este apenas duró un suspiro. El joven jugador protagonizó un par de arrancadas más que interesantes, la segunda de ellas con más peligro que la primera, que terminó con un lanzamiento al palo largo que no estuvo demasiado lejos de convertirse en el 1-2, aunque para ser sinceros estuvo mucho más cerca el 0-3 después de que Rufo se aprovechara de una mala cesión de Manu en otra salida del balón fallida de la Segoviana, para regatear a Carmona y lanzar el balón fuera a puerta vacía.

Porque lo malo de que entraran en el campo Llorente, Adrián y Nogueira (al que el hecho de no ser titular le está sentando fatal) fue que Manu apostó por sentar en el banquillo tanto a Borao, Fran Adeva como a Dani Arribas, metiendo a Nanclares en la punta del ataque. La decisión, y fácil es decirlo con el partido terminado, no fue la más acertada, porque Nanclares estaba físicamente en las últimas, y jugando en una posición más adelantada a la que acostumbra, Nogueira no dio una a derechas durante el partido.

PREOCUPA MANSOUR

La conclusión de los cambios fue que la Segoviana perdió toda la presencia ofensiva que se le podía presumir a tenor del marcador en contra, y con ella se le fue también toda la confianza en que podía volver a meterse en el partido. El equipo azulgrana fue irreconocible prácticamente durante todo el choque, pero más en la última media hora de encuentro, en el que el Pontevedra controló de manera total, generando incluso varias contras que no fueron letales porque Javi Marcos y Mansour se jugaron el físico para evitar el 0-3. En una de esas acciones, el central senegalés despejó lo justo un remate cruzado de Rufo, quedando los dos jugadores lesionados. El ‘9’ del Pontevedra con un posible esguince de tobillo, el azulgrana con un problema en la rodilla que puede ser aún peor que el resultado final. Porque una derrota en un mal partido no deja de tener posibilidades de curación en una semana, pero perder a un central como Mansour puede ser una ‘avería’ muy gorda de cara a las próximas semanas.