Mientras la España futbolística se prepara para pedir a voces la dimisión de Luis Enrique en el caso de que la Selección no consiga derrotar a Eslovaquia y quede eliminada de la fase de grupos de la Eurocopa, el combinado nacional trabaja en silencio buscando una salida digna al tremendo lío en el que se ha metido con los empates ante Suecia y Polonia.

Decía el entrenador que lo fue de la Gimnástica Segoviana, Eduardo ‘Cacho’ Endériz que “de fútbol y medicina todo el mundo opina”, y no se equivocaba. Al igual que nos gusta ofrecer nuestro sesudo criterio acerca de cualquier dolencia, todos llevamos un entrenador dentro, y más cuando de la Selección se trata. La tertulia de la barra del bar se ha sustituido por la de las redes sociales, bastante más maleducada por cierto, pero el fondo sigue siendo el mismo: Todos vamos con España… mientras gane.

Ahora tenemos un grupo de buenos jugadores, y nada más, a los que se les pide que rindan como Puyol, Xavi o Iniesta

Luis Enrique sabe que tiene entre manos un trabajo complicado en un equipo nacional que, no nos engañemos, hace tiempo que dejó de tener jugadores diferenciales. La Selección Española campeona de todo contaba con varios futbolistas instalados entre los cinco (o los tres) mejores del mundo en sus respectivas posiciones, pero esos tiempos ya pasaron y ahora nos tenemos que conformar con un grupo de buenos jugadores, y nada más, a los que se les pide que rindan como Puyol, Xavi, Iniesta o Villa en sus mejores momentos. Casi nada para el actual grupo de futbolistas, teniendo en cuenta que muchos de ellos tienen una escasa experiencia internacional al más alto nivel, y en sus respectivos equipos tampoco son indiscutibles.

Un proyecto a medio hacer

Cuesta deshacerse del peso de la púrpura. España sigue siendo fiel al estilo que Luis Aragonés implantó en 2008 y que perfeccionó Del Bosque posteriormente, pero ahora se sufre de una falta de contundencia en las áreas que puede llevar a ‘La Roja’ a un importante fiasco en este Europeo de no mediar un sustancial cambio que debe comenzar por el banquillo.

Como quiera que hay que trabajar con lo que se tiene, y no con lo que se desea, porque bajo un análisis más riguroso no parece sencillo afirmar al cien por cien que la Selección hubiera mejorado su rendimiento con Pacheco, Jesús Navas, Sergio Ramos lesionado, Nacho, Albiol, Asensio o Iago Aspas, toca ganar a Eslovaquia para asegurarse los octavos de final.

Y para ello se necesita mejorar en las áreas. Comenzando por la portería, ya que ninguno de los guardametas llamados por Luis Enrique ha terminado con el debate que se generó desde que Casillas dejó la Selección. Hay huecos muy difíciles de llenar, y ese es uno de los que más se notan. La apuesta por Unai Simón parece tener fecha de caducidad.

Una defensa por hacer

La ausencia de Ramos y la falta de confianza en el resto de centrales derechos que puede ofrecer el fútbol español llevó a Luis Enrique a pedir la nacionalización express de Laporte, formando una pareja de centrales con Pau Torres que aún debe conjuntarse. La posición de Marcos Llorente en el lateral derecho recuerda a la de Sergi Roberto en el FC Barcelona, y parece obvio que en esa posición el centrocampista del Atlético de Madrid pierde parte de su fuerza, aunque se vieron detalles más que interesantes en la primera parte ante Polonia con un zurdo como Gerard Moreno entrando por dentro y dejándole libre el carril.

La sala de máquinas de España presenta a un Rodri falto de confianza sabiendo que su puesto era el de Busquets que será titular ante Eslovaquia, arropado por Koke y Pedri que tampoco están ofreciendo su mejor versión. El capitán rojiblanco no arriesga, quizá porque no es ese su cometido, mientras que al jovencísimo jugador del FC Barcelona apenas se le han visto destellos, como a un Dani Olmo también prácticamente desaparecido.

Extremos fuera de forma

Ante equipos con un sistema defensivo que apenas concede espacios por dentro, es imprescindible contar con extremos capaces de desbordar, pero Ferrán Torres está bajo de forma y solo Jordi Alba es capaz de llegar hasta la línea de fondo y servir buenos balones.

Y, si en el área propia los problemas se generan prácticamente en cada llegada del rival, en la contraria la falta de pegada es un lastre que ha llevado a la Selección a gatear en lugar de correr en esta Eurocopa. Porque Morata hace bien todo el trabajo de un ‘9’, presionando a los centrales, tirando desmarques y pisando zonas de remate, pero necesita sumar muchas ocasiones para marcar y el hecho de estar permanentemente bajo el foco tampoco le ayuda. En este caso, la sombra de la no convocatoria de Iago Aspas parece más alargada de lo que debería ser.

El dibujo no se toca

Como quiera que Luis Enrique quiere crear un ‘equipo de autor’ en la Selección Española, no resultará sencillo que de cara al partido de mañana vaya a cambiar el 1-4-3-3 por una formación con dos delanteros en la que Gerard Moreno pueda acompañar a Morata en la búsqueda del gol. Pero es evidente que hay que buscar soluciones, y quizá el cambio de Tiago por Koke y la entrada de Azpilicueta en el lateral derecho, adelantando a Marcos Llorente al interior diestro pueda contribuir no solo a reforzar el juego del centro del campo, sino también a aumentar la amenaza por las bandas. Sorprende que el capitán del Chelsea, uno de los jugadores más en forma actualmente, aún no haya contado con minutos.

En el caso de que España caiga, no faltarán quienes pongan en marcha el ventilador buscando un cambio de técnico

‘Lucho’ sabe que se la juega ante Eslovaquia, y que en el caso de que no logre ganar el partido, no faltarán quienes pongan en marcha el ventilador buscando un cambio de técnico en el equipo nacional. El fútbol siempre ha funcionado así cuando a la pelotita le da por no entrar.