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Nico D’Antino se aparta ante la conducción de Casper Mortensen en el partido disputado en febrero en el Palau. / FC BARCELONA

La inmensa mayoría de los clubes del balonmano español, los realistas, empiezan la temporada en Liga Asobal con dos derrotas, las visitas al dentista azulgrana. Thomas Lawrence definía en ‘Los siete pilares de la sabiduría’ a dos tipos de soñadores: “Todos los hombres sueñan, pero no de la misma manera. Los que sueñan de noche en los polvorientos refugios de la mente despiertan al día siguiente y descubren que fue solo vanidad; mas los que sueñan de día son hombres peligrosos porque pueden representar sus sueños con ojos abiertos para hacerlos posibles”. El Nava afronta este sábado (17:00, LaLiga Sports) su partido imposible, la visita al Palau para medirse al Barcelona. Sin vanidad alguna. Hay sueños que no sobreviven a la primera luz del día.

El balonmano español lleva una década sin soñadores de día. El Barça salió de la crisis como un transatlántico que compartía mar con unas pocas embarcaciones de eslora modesta. Campeón liguero sin discusión, el club catalán estuvo cuatro años, once meses y 25 días sin perder en competición nacional, los que pasaron entre su derrota de 2013 en Logroño y la que le propinó sobre la bocina el Granollers en abril de 2018. Por medio, 145 victorias y un empate. Desde entonces, tres años y medio después, la entidad culé solo acumula victorias. Aquella hazaña del Granollers fue la única mácula nacional en casi nueve años del intratable campeón de Europa.

El entrenador del Viveros Herol Nava, Zupo Equisoain, explica la utilidad de una derrota segura. “Es un partido adecuado para ampliar la rotación. Que jueguen todos, no hay que quemar a los jugadores en un partido que sabes que a un 99,9% no vas a ganar”. La única baja de la expedición segoviana es la del extremo Paco Bernabéu, que sigue su proceso de recuperación. Por lo demás, el técnico navarro contará con la plantilla que superó holgadamente al Cangas en Nava de la Asunción en la primera jornada.

Banco de pruebas

El buen inicio y el fondo de armario con el que contó el técnico en el partido inaugural son una buena señal a la hora de aprovechar una tarde que, espera, sirva “para preparar algún sistema de ataque-defensa y que los jugadores con menos minutos puedan tener más”. Mientras, el Barça tiene una colección de estrellas en la que destaca Dika Mem, imponente entre semana ante el Flensburg.

¿Hay fallas en el transatlántico culé? “El Barcelona, como todos los equipos, tiene puntos vulnerables, pero como es infinitamente superior a ti, la defensa o bien la portería los corrigen”, replica Zupo, que a principios de siglo acudía al templo blaugrana de tú a tú con su Portland. Sigue siendo una pista especial. “Es un partido más de muchos, pero en diferente rol. Hace años íbamos para ganar y pelear el título; ahora vas a pasar la jornada porque sabes que no tienes opciones. A jugar lo mejor posible, a dar la mejor imagen”.

En sus tres partidos ante el Barça, el Nava ha caído por una media de 18,6 goles. En el primero, antes de la pandemia, aguantó el primer cuarto de hora con un parcial de 8-10 para un resultado final de 24-39 en el desembarco de las estrellas en Nava. El curso pasado fue superado de principio a fin en casa: ya perdían de siete en el primer cuarto de hora y cayeron por 24 (21-45); en el Palau subsistieron a tres goles durante 20 minutos (11-8) para una derrota por 39-22. Una estadística que despierta a cualquier soñador.