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La cascada de suspensiones de las competiciones deportivas se está llevando por delante la práctica totalidad de eventos que debían disputarse en primavera, y comienza a afectar a los que tienen previsto celebrarse en verano. El tenis tampoco es ajeno a estas situaciones, y lo que en un principio apuntaba a una cancelación de las competiciones durante ocho semanas, se convirtió en cuanto se anunció la pandemia en una suspensión de todas las actividades relacionadas con el tenis hasta el próximo 8 de junio.

Así lo decidieron tanto la Federación Internacional de Tenis (ITF), la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) y la Asociación Femenina de Tenis (WTA), que lanzaron un comunicado conjunto señalando este hecho. De esta manera, torneos tan míticos como Roland Garros que iba disputarse entre el 24 de mayo y el 7 de junio han tenido que trasladarse al mes de septiembre, finalizando el 4 de octubre, y otro torneo tan histórico como Wimbledon continúa en el aire, aunque todo hace indicar que en las próximas fechas también se verá suspendido, como han tenido que hacer otras competiciones como los Masters 1000 de Madrid y Roma, que se suman a los previamente cancelados Indian Wells, Miami y Montecarlo como torneos de referencia, pero también otro gran número de torneos menores, tanto de categoría challenger como Futures.

En esta tesitura de suspensiones, el Open Castilla y León mantiene la tranquilidad, ya que su fecha de celebración, en la semana del 27 de julio al 2 de agosto, todavía se encuentran lejos de la del 8 de junio que la ITF puso como límite del cese de la actividad tenística. Aún así, se mantiene a la espera de las decisiones que se puedan tomar tanto por parte de la ATP como de la ITF, puesto que actualmente se barajan varias opciones de traslado de torneos importantes a otras fechas que podrían afectar al torneo segoviano además de que, evidentemente, se está a expensas de la evolución de la crisis sanitaria en Europa.

A la espera de la evolución

La realidad es que la internacionalidad del Torneo de El Espinar provoca que su celebración no solo dependa de lo que suceda en España, donde poco a poco (y con todas las reservas posibles dentro de la gravedad) la situación parece ir estabilizándose, sino de lo que vaya sucediendo en el contexto internacional. La ATP no es partidaria de abrir la mano con los torneos siempre que haya países en los que no se permitan los desplazamientos, puesto que ello afectaría a la participación de los tenistas, y en consecuencia a las respectivas clasificaciones del ranking, y por ello es posible que continúe prolongando el cese de sus actividades más allá de la fecha del 8 de junio.