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Un lance del duelo entre Logroño y Nava. / Juanjo Acobi

El Viveros Herol Nava no pudo traerse nada positivo de su visita a tierras riojanas y cayó este sábado derrotado de forma clara ante un Logroño superior durante muchas fases del duelo. Tras un inicio más ajustado irían a remolque de juego y marcador el resto del partido, perdiendo toda opción de sumar algo mucho antes del final del enfrentamiento. Cuatro días después de la gran gesta de su corta historia en Asobal logrando un triunfo contundente ante el Ademar, que arrolló a Bidasoa en una Asobal revolucionada, los naveros vieron el margen que les separa de otro de los grandes.

No comenzaron los segovianos el partido con muy buenas sensaciones, pues antes de que se cumpliera el primer minuto de partido el portero local Jorge Pérez paraba el primer siete metros a Nico D’Antino en esta suerte tan decisiva. Con todo, fue el único lanzamiento que falló el italiano en un partido soberbio con nueve goles. Pero no solo eso, los locales se adelantaron de seguido en el marcador y Jorge Pérez volvía a apuntarse otra parada más ante un ataque navero sin fortuna en la definición.

Sin embargo, apareció entonces Patotski bajo palos para dar réplica a su homónimo y D´Antino se resarcía de su error anterior empatando el resultado. Todavía más, Pleh suplía al portero titular y también detenía un siete metros que servía para igualar de nuevo. En la siguiente fase el duelo se abrió mucho más y se vieron minutos con muchos goles y defensas más desbordadas, una situación de partido y un ritmo muy acelerado que le vino de perlas a un Nava feliz de poder salir a la carrera para pillar al contragolpe a su rival y castigarlo con dureza (7-9 poco antes de llegar al primer cuarto de hora). En los primeros 15 minutos se anotaron 20 goles, una progresión de 80 en todo el partido que el tiempo casi daría por buena.

Un lanzamiento al poste de Pérez Arce, hasta entonces en racha, y la consiguiente contra local descentraron a los segovianos, que entonces cometieron errores no forzados y fueron pillados en más contragolpes con la guardia baja. Ahora el partido era local y un parcial de 4-0 en apenas un par de minutos así lo demostraba. Los de Zupo Equisoain necesitaban volver a la senda de la buena defensa. En cierta medida el equipo mejoró las prestaciones de su 6:0, pero en este tramo del encuentro volvió a sobresalir la imponente figura del portero local, que con tres paradas consecutivas de mucho mérito daba aire a los suyos (13-11 en el 19´). El parcial se estiró hasta un 6-1 que situaba con una ventaja de tres goles a los locales, un margen que el Nava ya no podría voltear en lo que resta de partido. No hubo más ventajas visitantes.

El conjunto navero buscó entonces frenar el ímpetu local a base de circulación y ataques largos, porque en defensa mantenía bien el tipo, pero sus problemas ante un Jorge Pérez sobresaliente no tenían final y eso suponía todo un contratiempo (15-12 en el 22´). Un problema de difícil solución que se prolongaría hasta la llegada del tiempo de descanso y que sólo podría ser minimizado por las grandes intervenciones de un Patoski que en este tramo sería decisivo para no conceder mayor renta a un rival ahora claramente superior tras de menos a más. Al paso por los vestuarios, 20-16. Para entonces, Pérez tenía un 44% de paradas, el doble que Patotski. Y Logroño tenía una aportación coral, con ocho jugadores anotando al menos dos goles por solo tres naveros con más de una diana.

En el reinicio el Nava tardó casi tres minutos en hacer un nuevo gol y una vez más sólo su buena defensa y un Patotski a gran nivel lo mantenían con vida (22-19 en el 35´), pero cualquier incidente negativo como una inferioridad o un error grave pasaban factura en forma de nueva máxima local con el 27-20 en el 39´. A falta de 20 minutos los naveros estaban con el agua al cuello y la posibilidad de una remontada parecía lejana, por juego y por psicología.

Eso sí, el equipo de Equisoain no se rindió ni bajó los brazos (30-26 en el 46´), pero el reloj no dejaba de avanzar y eso jugaba a favor de un conjunto riojano que jugaba inteligente con el cronómetro y con los hermanos Cadarso haciendo mucho daño en materia de efectividad (34-28 en el 50´).

El Nava hacía la goma arriba y abajo pero se mostraba incapaz de algo más y al poco fue consciente de que no sumaría nada positivo (40-32 en el 57´). Los discípulos del técnico riojano Miguel Ángel Velasco, nacido en Nava y formado en el club segoviano, no frenaron y se llevaron el triunfo con comodidad. Toda una vendimia de goles.