Los jugadores del Mesenor Nava saludan a los aficionados tras ganar un partido./ AMADOR MARUGÁN
Los jugadores del Mesenor Nava saludan a los aficionados tras ganar un partido./ AMADOR MARUGÁN

Al contrario de lo que le ha sucedido al conjunto de la Liga Asobal, el Leche Mesenor Nava ha terminado mucho mejor de lo que comenzó la temporada de su debut en el grupo B de la Primera Nacional de balonmano, sumando catorce puntos en la segunda vuelta por los seis que firmó en la prinera, finalizando la campaña en la undécima plaza, lejos de las posiciones de descenso, y con muy buenas sensaciones después de haber recuperado a la práctica totalidad de la plantilla.

Precisamente esa amplitud de plantilla fue la que propició que el conjunto segoviano terminara arrollando al equipo cántabro de Lafuente Pereda, mejor colocado que el Mesenor en la clasificación, pero que en el municipal de Nava de la Asunción no fue capaz de aguantar el ritmo del partido que impuso el plantel que dirige Carlos Colomer, que en esta ocasión só pudo rotar a la plantilla para conseguir no bajar el nivel con el paso de los minutos.

MÁS JUGADORES, MÁS RITMO

Así, y tras una primera parte igualada que terminó con una mínima ventaja local (18-17), en el segundo tiempo los segovianos no bajaron el ritmo, adquiriendo rápidamente una ventaja de tres goles que obligaba al Lafuente a no relajarse en ningún ataque, porque defensivamente pasaba por numerosos problemas por las variantes ofensivas del Mesenor Nava, que era capaz de marcar a la contra, pero también estaba acertado en los ataques posicionales, con Pablo Rodríguez y Óscar Marugán machacando desde los extremos, y Smetanka dirigiendo en el centro. En realidad todos los jugadores aportaron, puesto que Javi Gómez y los ‘Jorges’ (Cuesta y López) también acertaron con el marco rival.

El Lafuente Pereda se fue viniendo abajo con el paso de los minutos, y si a diez minutos para el final perdía de cuatro goles (32-28), al finalizar el tiempo reglamentario certificó la derrota por 39-32 frente a un Mesenor Nava que pudo celebrar con sus aficionados el final de la temporada con un buen sabor de boca después de un año muy complicado en el que hubo que superar varias lesiones de larga duración, más la marcha de su guardameta que obligó a que en algunos encuentros tuviera que ser Antonio Llopis quien se colocara bajo los palos.