El Mariano Rico Cuéllar está muy cerca de firmar su renuncia a competir en la Segunda División B de fútbol sala. Sin posibilidad de entrenar por el toque de queda, puesto que buena parte de su plantilla sale de sus trabajos a las ocho de la tarde, y con la Espada de Damocles económica por el dinero que cuesta realizar los test cada jornada, el club volvió a pedir al Comité Nacional de Fútbol Sala el aplazamiento del partido que el próximo sábado debía enfrentarle en el pabellón de Santa Clara al conjunto asturiano del San Cucao A.

El club lo tiene claro. Si el Comité Nacional de Fútbol Sala no permite que se aplace este partido de la misma manera que se aplazaron los dos anteriores del Mariano Rico Cuéllar, algo lógico puesto que no se pueden aplazar partidos de manera continua, la entidad cuellarana tomará la decisión de no salir a competir, tal y como hizo la semana pasada con el conjunto de la División de Honor Juvenil.

Desde el club señalan que esa decisión no tiene que ver con un ultimátum, sino con el devenir lógico de unos acontecimientos que han venido a imposibilitar a la plantilla cuellarana el poder siquiera alcanzar unos mínimos para poder competir en la Segunda División B.