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Jakub Prokop intenta zafarse del marcaje de un contrario con el equipo amenazado de pasivo./ XAVIER SOLANAS

La familia del Viveros Herol Nava se ha cansado de escuchar aquello de “que viene el lobo” del descenso cuando el equipo comenzó de manera horrorosa la segunda vuelta de la competición, con el ‘baño’ recibido en León y la dolorosísima derrota en Antequera. Lo ha seguido escuchando cuando el conjunto navero perdía con contundencia prácticamente ante cualquier rival que se le ponía por delante porque las lesiones habían dejado al equipo sin lanzadores en la primera línea, y lo terminó de escuchar ayer en la cancha del Granollers, donde se repitió la historia de una nueva derrota ante un rival superior sí, pero que tampoco hizo nada del otro mundo para ganar el partido.

Y Nava ha terminado de escuchar aquello de “que viene el lobo” del descenso, porque el lobo ya está aquí. Las victorias de Puente Genil y Atlético Valladolid han dejado al Viveros Herol en la antepenúltima plaza, en el puesto de promoción y con solo un punto de ventaja sobre el descenso directo a Plata cuando a la competición le restan cinco partidos (seis en el caso del equipo segoviano) para su conclusión.

Un parcial de 3-0 a favor del Granollers supusieron un muy mal comienzo de un conjunto navero que sería superado de manera muy clara por un equipo catalán muy enchufado dispuesto a conseguir a una victoria y encaramarse a la segunda posición de la tabla.

Los malos principios

Aunque Horiha inauguró el marcador para los segovianos y Vujovic hizo el segundo cazando la primera contra, la dinámica no varió lo más mínimo y el Granollers de la mano de un Chema Márquez imparable siguió abriendo la brecha y en apenas ocho minutos la diferencia ya era de cinco goles con el 7-2.

Las primeras paradas de Patotski, y una mayor velocidad ofensiva de los de Zupo Equisoain sirvió para rebajar la distancia a tan solo tres goles. El equipo segoviano comenzó a meterse en el partido gracias a los robos y las contras pero también especialmente a su mayor intensidad defensiva, pues ahora la defensa no se hundía tanto y los repliegues conseguían obligar a los catalanes a atacar en estático.

Zupo: “No hemos entrado bien al encuentro y nos ha tocado ir siempre a remolque. Nos siguen metiendo muchísimos goles y así es muy difícil ganar un partido”

Ni siquiera un tiempo muerto del entrenador local logró cambiar las tornas de un choque, ahora sí, muy igualado y competido, pero el Granollers se seguía mostrando como un equipo temible y tras una parada enorme de Rangel volvía a hacer la goma (14-10 en el 20). El tramo final de la primera mitad fue tenso y muy trabado, con los naveros apretando duro en defensa. Al descanso, 17-13.

En los primeros compases del reinicio tanto Rangel como Patotski se erigieron en los grandes protagonistas con sus intervenciones y especialmente el segundo, que con sus paradas mantuvo al conjunto de Zupo en la pelea por el resultado. Sin embargo el gigante bielorruso no podía pararlo todo e incluso su actuación no hacía sino maquillar los primeros síntomas de debilidad visitante en defensa. El Granollers puso una marcha más, y con un parcial de 3-0 amenazó con marcharse definitivo en el electrónico alcanzando el 21-15.

Una roja que da la puntilla

La descalificación de Tsanaxidis poco más tarde no hizo más que agravar los problemas. El equipo vallesano olió sangre y con un Chema Márquez letal en la definición o un Varela en plan asistente prácticamente sentenció el resultado por la vía rápida (24-17).

El Nava buscó la reacción y se lo dejó todo en pista, aunque siguió sin defender como requería la calidad de su oponente, pero fue imposible darle la vuelta a la tortilla porque el Granollers no dejaba de encontrar el camino sencillo al gol y además Rangel seguía aportando mucho y sumando más notas positivas a sus estadísticas como un siete metros parado a un Rodrigo Pérez Arce que estaba siendo de los mejores en las filas visitantes y especialmente en ataque.

En la siguiente fase del duelo se vieron más paradas de Rangel y a un Granollers con mucha veteranía y seguridad para saber jugar con el reloj y desesperar a un Nava incapaz de volver a meterse en la pelea por el resultado.

Así, la parte final del enfrentamiento no tuvo emoción y los segovianos cedieron la derrota sin poder oponer resistencia. Se cumplió el pronóstico, y Nava continúa cuesta abajo en la rodada, tanto que ya ha llegado al borde del abismo. El lobo del descenso ya ha llegado, y ahora toca no poner una sola excusa, y afrontar los próximos partidos como se hizo el año pasado por estas fechas, defendiendo y atacando como un equipo y no solo como un conjunto de jugadores.