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La defensa del Viveros Herol Nava observa cómo Jorge Da Silva se eleva en su lanzamiento ante Dzmitry Patotski, que realizó una portentosa actuación en la primera parte del encuentro. / AMADOR MARUGÁN

Cuando el Viveros Herol Nava presentó a sus cinco incorporaciones, señaló Zupo que estas llegaban para elevar el nivel de la plantilla, y dejar de pasar apuros clasificatorios. Y si los primeros dos partidos pusieron en evidencia que el equipo estaba mejor armado de lo que se pensaba, en la tercera jornada de la competición, que traía hasta una Nava en fiestas al Iberoquinoa Antequera, se demostró que lo que ha venido mejora a lo que se fue. Afortunadamente.

Pero vaya por delante que lo que se ha quedado no desmerece en absoluto, comenzando por una portería en la que de nuevo Patotski hizo disfrutar a todos, incluyendo a su compañero Haris Pleh, que se lo pasó como un chaval en el banquillo viendo las intervenciones de su compañero, y cuando le tocó salir a parar su segundo siete metros, que en el primero no tuvo opción, celebró su parada por todo lo alto.

El ‘guardián de la Nava’, como habrá que empezar a llamar al guardameta bielorruso, realizó 17 paradas en la primera parte, y hay porteros que no alcanzan ese número de intervenciones… en todo un partido. Patotski dio alas a un Viveros Herol Nava que en seis minutos espectaculares pasó del 1-2 al 8-2, con una actuación coral perfecta en la ofensiva, bien liderados por Mota, y con una gran movilidad de bola que imposibilitaba que el 6:0 del Antequera llegara a tapar todos los huecos.

El error fue contemporizar

La roja a Morales cuando el partido apenas consumía sus primeros nueve minutos obligó a Lorenzo Ruiz a parar el duelo con un tiempo muerto con el que pretendió reorganizar las ideas de sus hombres, absolutamente impotentes ante Patotski, y con Baena, su principal arma ofensiva, muy bien frenado por Carró y Tsanaxidis.

Una vez adquirida la ventaja, los locales cometieron el error de comenzar a contemporizar. Las rotaciones de Zupo bajaron las pulsaciones al choque, y eso perjudicó más que benefició al equipo, porque la defensa malagueña logró cerrarse mejor, y ayudar a su portero Alarcón, que saliendo desde el banquillo acabó convirtiéndose en el protagonista de la segunda parte.

La expulsión de Gonzalo Carró por provocar una mala caída a Simenas influyó bastante más en el encuentro que la expulsión de Morales por parte antequerana. Pese a ello, Nava se fue al descanso con el 14-9 en el electrónico, y la sensación de partido controlado.

De portero al portero

Pero en balonmano lo del control suele ir como la risa, por barrios. Y bastó con que en el segundo tiempo Alarcón se pusiera el traje de Patotski para que el Antequera se fuera asomando poco a poco al partido. El Viveros Herol sufrió en defensa con las acciones individuales de Aymerich, y cuando había que salir a taponar al menudo jugador visitante, el espacio que se generaba era perfectamente aprovechado por Baena para rascar un gol por aquí, o un siete metros por allá.

Prokop hace de Rodrigo

Así que lo que parecía un viaje razonablemente plácido hasta la victoria se fue tornando en temporal de paradas (y postes) en la portería visitante, y acciones positivas en el marco de Patotski, que evidentemente no pudo mantener el nivelazo del primer tiempo pero que aun así realizó un buen puñado de intervenciones de mérito para salvar su marco.

En el minuto doce de la segunda parte, la ventaja ya era solo de goles, con los de casa sin poder entrar en el partido. Zupo pidió un tiempo muerto y Rodrigo Pérez Arce, desaparecido, pareció meterse en el partido, pero el Antequera se vio con la primera bola para empatar el encuentro, aunque falló en su ataque, y dos rápidas acciones locales pusieron el 20-17 que parecía dar un respiro.

La defensa navera elevó su nivel en los compases finales, y Jakun Prokop hizo el resto desatascando el ataque

Pero el choque ya estaba en un puño, y el Antequera amenazó en todo momento el liderato en el marcador de los de casa, que se aferraron a Jakub Prokop para intentar mejorar sus números ofensivos. El eslovaco, siempre altísimo de revoluciones, encontró soluciones ofensivas cuando más lo necesitaba el equipo, que redobló sus esfuerzos en defensa para conseguir mantener siempre la iniciativa en el electrónico, incluso a pesar de las inferioridades numéricas. El Viveros Herol Nava dio el nivel, porque lo que ha venido ya mejora a lo que se fue.