Futbol Femenino Monteresma Pio X KAM2739
El entrenador del Monteresma, Darío Esteves, da instrucciones en el partido del pasado fin de semana. / KAMARERO

El auge del fútbol femenino lo marca el apoyo familiar. Los padres que hace años se limitaban a dejar y recoger a sus hijas ahora se quedan a ver los entrenamientos y animan en los partidos. “Vamos por el buen camino”, subraya el entrenador del Monteresma, Darío Esteves. El club milita en la categoría regional Gonalpi, el máximo estandarte segoviano. Tras pelear en la zona alta el curso pasado, ha perdido efectivos y no sobran jugadoras. El camino es el correcto, pero ¿y el ritmo? “Se está rompiendo con ese pensamiento de que el fútbol es solo para chicos y se están uniendo cada vez más chicas, pero son tan pequeñas que aún no se les exige nada”. El reto es mantener el barco a flote hasta que esas niñas lleguen.

El Monteresma ha perdido esta campaña a siete de las 17 jugadoras que el curso pasado rozaron el ascenso a Nacional, aunque no pudieron disputar esa fase. Quedaron terceras y el puesto de promoción fue para el filial salmantino, que no tenía opciones de ascender pero privó a las segovianas de una experiencia única. “Si es un equipo masculino, no llega a pasar”. El club de Palazuelos de Eresma, con un presupuesto de unos pocos miles de euros, competía con presupuestos elevados. Tras esa gran campaña, llegaron ofertas de categoría superior y el club facilitó su marcha. Han llegado nuevas incorporaciones y toca rehacer de nuevo el puzle, con el reto de reubicar en nuevas posiciones a las jugadoras que se han quedado.

Hacer una plantilla en fútbol femenino es más complicado porque no hay tantas chicas que quieran o puedan. Buscar una cantera es lo más difícil que hemos tenido que hacer este año”, subraya Esteves. Los dos verbos son importantes. Querer, por los prejuicios que siguen rondando en la mente de los padres, preocupados por el carácter lesivo. El entrenador responde: “Da igual el sexo y la edad: es deporte. Ayuda a trabajar en equipo, a seguir directivas y a hacerse más fuerte física y psicológicamente. Y es tan lesivo como cualquier deporte, no más”. Y cita el ejemplo de una jugadora que procedía de la danza, con historias de lesiones en los isquios, y no ha tenido percances en el fútbol.

El otro verbo, poder, también cuenta, pues la disponibilidad es un factor clave. “Estamos en el siglo XXI, pero a las mujeres se les sigue exigiendo más, y es un error. Yo llevo cuatro años llevando equipos femeninos y no tienen nada que envidiar”. Las veteranas del Monteresma tienen su propio negocio y las adolescentes, problemas para compatibilizar el instituto. Esteves explica que su físico, por la forma de las caderas y la propensión a las lesiones en esas edades (romper fibras), requiere una adaptación en los centros escolares que no siempre es posible. Eso conlleva que haya semanas o partidos que no puedan jugar por los exámenes.

Así las cosas, el club lanzó la invitación por redes sociales a cualquier jugadora que quisiera probar. Las dificultades del Casa Social, un club abulense que no pudo sacar equipo, derivaron a jugadoras hacia Segovia y también al cuerpo técnico, que ahora está integrado por Eduardo Rodríguez, Juan Ángel Pérez y Antonio Maroto. El club cuenta con 17 fichas en Regional y 19 en Provincial, que permite asegurar las convocatorias. El sacrifico se da por hecho; hay chicas de Sepúlveda, Ávila o Madrid. Suyo es el presente del fútbol segoviano.

Ingenieras y doctoras en una plantilla joven

Futbol Femenino Monteresma Pio X KAM2659

El Monteresma cuenta con una plantilla casi adolescente. La veterana, de 35 años, saca 15 años a la siguiente más joven. Muchas llegaron con 12 o 13 años y siguen en el club al albor de la veintena. La brecha generacional supone un reto añadido. “Al principio es complicado que hagan grupo y congenien porque tienen pensamientos distintos. Pero tienen una meta a seguir: aprender y demostrar en el campo”. Comparten orígenes similares: sus padres han jugado y lo ven cada vez más en televisión. El modelo del Barcelona, campeón de Europa, ha ayudado. “He llegado a escuchar que han pedido la Play para tener a determinada jugadora bajo su mando”. No quieren a Messi ni a Ronaldo.

El entrenador pide facilidades para las chicas. “Parece que esto es para gente de a pie que no tiene nada mejor que hacer, pero tengo a chicas que son doctoras o ingenieras”. Uno de los retos del Monterema es procesar el disgusto de no jugar la fase de ascenso: “Nos toca volver a remar con la misma fuerza. A intentarlo otra vez”. Con una plantilla tan cambiada, el objetivo es la permanencia. “No nos gusta que se volviese a un solo grupo; son demasiadas jornadas. El año pasado, con dos grupos, las chicas no sufrían tantas lesiones. Al tener muchas bajas y estar probando distintos dibujos, el objetivo es mantenernos”.