El Leche Mesenor Nava superó este sábado la penúltima valla para ascender a Primera Nacional. Lo hizo superando a Calasancio, que planteó una batalla más dura de lo que anunciaba su derrota por ocho goles el viernes, en su día malo. Una primera parte desacertada dejó a los de Carlos Colomer al filo de un problema serio, con un déficit que llegó a ser de cinco goles. Salió entonces a escena Paco Bernabéu para hacer de tutor y solventar el encuentro con dos fogonazos. Segunda victoria en dos jornadas y la oportunidad de sellar el ascenso este domingo a partir de las 13:00 horas ante el Casetas, aragonés.

El Calasancio, riojano, con el Balonmano Logroño como referencia, plantó cara en una primera parte excelente de Edu Ortiz, un quebradero contante para la defensa segoviana. Cuando el balón pasaba por sus manos, llegaban los desequilibrios. Los riojanos eran mejores en ataque, forzaban penaltis con cierta soltura y su jugador diferencial exhibía acierto (6 de 7 en la primera parte). Guillermo Barbón y Luis Varona sirvieron de acompañamiento para un rival que amagaba con la ruptura (9-14).

Hasta que salió a la pista Paco Bernabéu, el encargado de apagar fuegos y asegurar que los cachorros suben de categoría. Con él en acción, los anfitriones despidieron la primera parte con un parcial de 3-0, con un robo suyo en defensa 5:1. Tras limitar daños al descanso (13-15), la secuencia continuó y el partido quedó finalmente nivelado. Ángel Pescador, apenas inédito con dos paradas en los primeros 30 minutos, empezó a entrar en calor y los referentes defensivos, tanto Benja como Oseguera, comenzaron a asentarse. El partido había cambiado.

Con todo, no se vino abajo Calasancio, que sostuvo el correcalles diez minutos más y aplazó su rendición. Óscar Marugán, que cuajó una gran segunda parte, dio al Nava su primera ventaja desde el 1-0 y Bernabéu abrió brecha con un par de transiciones imparables que sirvieron, con la ayuda inestimable de Pescador bajo palos, para abrir el parcial de 4-0 que situaba contra la lona a Calasancio (26-22).

Resistió el cuadro riojano, que mantuvo el déficit de tres goles hasta los cinco últimos minutos, pero Nava no hizo concesiones. Pablo Herranz, curtido entre adultos, fue sumando goles como un reloj. Jorge manejó con solvencia los tiempos en el central y su equipo está a un paso de la tercera categoría del balonmano español.

Colomer gestionó su fondo de armario ante un equipo con menos efectivos que llegó muy justo al tramo final. La prueba de que el examen más duro lo superaron el viernes ante La Salle está en que los catalanes arrollaron al Casetas (25-32). En función de lo que ocurra en el primer partido del domingo, los segovianos podrían incluso ascender perdiendo.