A veces no basta con dejárselo todo sobre la pista para ganar un partido, ni siquiera para empatarlo. A veces necesitas esa dosis de suerte, ese mano a mano que entra en lugar de rebotar en la portera y salir fuera, ese error que acaba en gol en contra, esa decisión arbitral que ante jugadas iguales decide distinto… que al Unami se le negó en la mañana del domingo, en el encuentro que perdió ante el Almagro cuando las de Toño González habían hecho méritos más que suficientes para haber sumado por lo menos un punto.

La entrada en el partido del Unami fue mucho mejor que la de su oponente, con una presión adelantada que dejaba sin líneas de pase claras a las jugadoras del Almagro, y combinando bien entre líneas para conseguir ocasiones de gol, como una primera que tuvo Sofi, que se encontró con la buena colocación de la guardameta en su lanzamiento, y una segunda de Leyre, que no controló bien el balón que le habría dejado sola en el mano a mano con la portera visitante.

UN FALLO, EL 0-1

Pero como el fútbol sala es un deporte de errores, en el primero que tuvo el Unami su oponente lo aprovechó para ponerse por delante. Un mal entendimiento en la salida del balón local le dejó el esférico franco a Virginia para que esta anotase el 0-1 a puerta vacía.

Sin duda, era demasiado premio para las visitantes que posteriormente quisieron hacer méritos para merecerse el segundo tanto, con una fuerte presión que dejó al Unami sin ideas durante un buen número de minutos, mientras que poco a poco Lau iba aumentando su número de intervenciones.
Sin que fuera un asedio total ni mucho menos, el Almagro entendió mejor lo que le pedía el partido en esos minutos, pero las de Toño González cogieron aire y volvieron a poner en riesgo la portería manchega con acciones al segundo palo y llegadas de Sofi hasta la línea de fondo que exigían a la defensa visitante.

LAU BAJA LA PERSIANA

Cuando parecía más cerca el 1-1 que el 0-2, en otro error local se produjo una falta al borde del área del Unami. En el posterior lanzamiento a portería el balón rebotó en el brazo de Sara, evitando el gol del Almagro. Roja para la segoviana y penalti para las manchegas, pero Lau volvió a bajar la persiana en la portería rechazando el lanzamiento de penalti, y sus compañeras hicieron el resto con una gran defensa en la inferioridad, consiguiendo llevar el partido al descanso con el 0-1 en el electrónico.

Redobló los esfuerzos el equipo de casa tras el descanso, obligando al Almagro a realizar un buen trabajo defensivo, y a Vera a merecerse los aplausos de sus compañeras por sus intervenciones a remates de Sofi y de Leyre.

Tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió con el penalti por una clara mano de una defensora del Almagro dentro del área, que no tuvo el castigo de la expulsión que sí tuvo la mano de Sara. Cris Carré no falló y puso el justo 1-1 en el electrónico, porque el Unami estaba siendo mejor que su oponente en el segundo tiempo, más incisivo en sus acciones ofensivas.

LOS ÁRBITROS TAMBIÉN SE EQUIVOCAN

El Almagro, sin duda un equipo muy bien trabajado, cometió su quinta falta cuando aún restaban muchos minutos para el final del partido. Una de esas faltas llevó a Sofi al banquillo tras una peligrosa entrada por detrás que fue castigada con tarjeta amarilla cuando merecía una mayor sanción porque a veces los colegiados, ofuscados por si la ocasión es manifiesta, si no lo es o si la abuela fuma, pierden la perspectiva de lo que indica el reglamento. Y una entrada por detrás sin ánimo de jugar la pelota tiene poca discusión.

El paso de los minutos evidenció el cansancio del Almagro, que llegaba al Pedro Delgado pocas horas después de jugar un aplazado con el Avilasala, por lo que el partido parecía volcarse del lado del Unami. Sin embargo, la segunda tarjeta amarilla para Lau tras tocar el balón fuera del área volvió a dar a las manchegas la oportunidad de buscar el 1-2 en superioridad numérica, y en esta ocasión no falló, marcando Rebeca el gol que a la postre significó la victoria para el equipo visitante.

Lo intentó el Unami hasta el final, y dispuso de ocasiones para haber empatado, pero no encontró la forma de superar a Vera y se quedó compuesto y sin puntos después de haber jugado un buen partido. Pero el fútbol sala es un juego de errores, y en esta ocasión los errore, propios y ajenos, condenaron a las segovianas.