El Viveros Herol tiene cerrada la plantilla con la que, en el curso 21/22, tratará de elevar el nivel competitivo que mostró la pasada campaña. Salvo sorpresa de última hora, Zupo Equisoain tendrá un equipo con cinco caras nuevas que adaptar cuanto antes a la idiosincrasia de Nava.

Aunque todavía quedaban por resolver dos cuestiones, una de ellas se solucionó en la jornada de ayer, con la salida de Lukas Simenas. El jugador lituano no tenía sitio en una posición en la que las renovaciones de Adrián Rosales y la llegada de Jakub Prokop y Borivoje Djukic le habían cerrado la puerta.

La otra cuestión por resolver tiene que ver con el pivote. El Balonmano Nava ya tiene cerrado a un jugador, y solo espera que este termine la vinculación con su actual club para presentarle.

No ha sido sencillo ‘peinar’ el mercado buscando los jugadores idóneos para suplir las bajas de Yeray, Álvaro Seabra, Andrés Alonso, Jorge da Silva y Darío Ajo. Como bien señalaba Zupo al finalizar la temporada 20/21 “El hecho de no haber podido asegurar la permanencia hasta el último día ha provocado que vayamos un poco tarde a la hora de buscar a los jugadores”.

Lukas Simenas deja el equipo navero, al no tener sitio tras las incorporaciones tanto de Jakub Prokop como de Borivoje Djukic

Pese a ello el técnico confiaba en poder reforzar la plantilla de la mejor manera posible “porque tengo buen ojo a la hora de firmar jugadores”. Y de su criterio se ha fiado el club, que ha puesto sus ojos en el balonmano centroeuropeo, firmando jugadores que salvo una excepción no tienen experiencia en la Liga Asobal, pero sí en otras ligas competitivas.

Jóvenes, pero con experiencia

Así, el portero bosnio Haris Pleh procede de la liga portuguesa, una de las que más está creciendo en los últimos años. En principio estará a la sombra de Dzmitry Patotski, pero con seguridad contará con minutos para demostrar su calidad bajo los palos.

También tendrán sus minutos de juego tanto Prokop como Djukic en la primera línea. El eslovaco, con sus 22 años, apunta a jugador de futuro que da el salto a la Asobal desde la potente liga húngara, mientras que el serbio Borivoje Djukic sí llega a Nava de la Asunción con la vitola de jugador ya hecho, que no solo es útil en la faceta ofensiva gracias a un potente salto y un poderoso brazo derecho, sino que también puede ocupar la posición en el centro de la defensa, con una polivalencia que le puede venir muy bien al equipo.

Quien tendrá la difícil labor de hacer olvidar a Darío Ajo será el gallego Gonzalo Carró, al que experiencia en la Asobal no le falta, con siete años jugando en la máxima categoría del balonmano español, más un año en la liga francesa. A salvo del crecimiento del canterano Pablo Herranz y de lo que puede aportar la última incorporación del club para los seis metros, que se espera pueda llegar la próxima semana, Carró será el ‘inquilino’ de la plaza del pivote, sin olvidar que también puede desempeñar labores defensivas.

Las renovaciones

Tan importante, o más, como la llegada de las incorporaciones ha sido la política de renovaciones del club. La dirección deportiva logró mantener a la mayoría de los jugadores con los que Zupo quería contar para el próximo curso, con especial mención tanto a Patotski como a Rodrigo Pérez Arce cuya temporada no ha pasado desapercibida para otros clubes tanto de Asobal como de otras ligas, pero que han optado por permanecer en Nava.

Ellos también tendrán que comenzar a liderar un vestuario que se ha quedado sin varios de los tradicionales líderes como Darío Ajo, Yeray o Álvaro, sin olvidar el ‘líder silencioso’ que también era Andrés Alonso. Carlos Villagrán se queda como principal referente de un equipo en el que Adrián Rosales y Filipe Mota darán un paso adelante para tratar de integrar cuanto antes a los nuevos. De esa integración depende en buena medida que el equipo consiga llegar al inicio de la competición con mejores sensaciones que el año pasado.