Gimnasio Human Perform
Pablo Sanz dirige una sesión en el centro de entrenamiento Human Perform. / KAMARERO

El problema de las restricciones es que funcionan con una lógica de tabla rasa, en lugar de tratar cada caso de forma individualizada. Por la misma lógica que un bar pequeño sin espacio para situar a sus clientes a una distancia razonable no tiene margen para abrir –y tiene argumentos de sobra para pedir compensación– un centro de entrenamiento como Human Perform, con un máximo de 23 personas en un espacio de 800 metros cuadrados, cumplía con el requisito sanitario más quisquilloso para seguir en marcha. No fue así: interiores vetados, sin discusión. Esa era la argumentación de la Junta de Castilla y León hasta que el lunes desligó a hostelería y deporte y recalcó las bondades de este último para afrontar las consecuencias de la pandemia. Ha costado casi un año, pero el sector ha ganado el pulso del sentido común. “Ya se nos considera un elemento de la salud. Y en el momento en que te consideran esencial, eres intocable”, subraya el responsable del centro, Pablo Sanz.

En la calle Guadarrama, frente a la comisaría de Policía Local, Human Perform trabaja hoy con normalidad. Es un centro con usos sanitarios y ha estado funcionando durante el último cierre, que permitía ejercicio en espacios cerrados bajo la supervisión de personal sanitario y con la prescripción de un facultativo. Para ello, exigía graduados en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte o sanitarios; en este caso, fisioterapeutas. Así pudieron atender entre un 25% o un 30% de sus clientes totales. Tenían en ERTE a la mitad de su plantilla y a tres trabajadores en funcionamiento.

Este es el colectivo que más protección necesita. Sanz habla de “efectos devastadores” para pacientes neurológicos, con rehabilitaciones duras como la de un ictus. “Necesitan estímulos constantes; es una herramienta clave para mejorar la calidad de vida. Esta persona no tiene que ir a los Juegos Olímpicos de Tokio; tiene que levantarse por sí misma, cambiarse e ir a por el pan. Mucha gente, por desgracia, está en este punto”. Para estos casos, el contexto ha sido muy duro. “Ha habido casos que tenían un grado alto de independencia que se han estancado o, directamente, han empeorado por estar en casa sin movimiento ni estímulo”.

A ello se añade gente con patologías o que estaba recuperándose de una lesión. O que tenía una cirugía programada –sobre todo rodillas y espalda– y la ha visto cancelarse. También rutinas para controlar el peso o distorsiones metabólicas del sistema endocrino. Human tiene pacientes oncológicos que han visto posponerse sus intervenciones.

Deporte profesional

En las excepciones entraban deportistas profesionales que competían a nivel nacional como; por ejemplo, jugadores de la Gimnástica Segoviana o triatletas. Aun así, había incoherencias. “Es absurdo que no pudieran venir al centro los opositores mientras había procesos de oposición abiertos”. Con este sector, han marcado entrenamiento pautado al aire libre, con el preparador presente, en lugares como la Alameda del Parral, Carrascalejo o El Sotillo.

De cara a la protección normativa, Sanz pone en valor el trabajo de todos los gimnasios y centros de la provincia, pero pide diferenciar lo imprescindible de lo accesorio. “Ir a una clase de spinning no debería considerarse esencial, sino que te entrenen, te lleven una pauta individualizada y te supervisen. El ejercicio físico está supervisado por personal cualificado”.

“Parece que la hostelería es el único sector tocado en Segovia, pero los compañeros han necesitado ayudas”

Como el grueso de centros, Human habla de pérdidas y de lo “doloroso” que resulta enviar a trabajadores al ERTE. “Parece que la hostelería es el único sector tocado en Segovia, pero los compañeros con gimnasios, centros deportivos o pistas de pádel necesitan ayuda”. Sus instalaciones son más una nave que un local. En su circunstancia, el centro cumple los condicionantes para seguir operando sin necesidad de ayudas públicas; desde el número de clientes para que la empresa resulte rentable hasta un formato de entrenamiento individual que resulta propicio para evitar contagios, pasando por unos techos altos y una gran ventilación. Lo cierto es que en un análisis pormenorizado habría sido difícil argumentar su cierre. “Igual que hay hostelería y hostelería, no todos los modelos son iguales. Los restaurantes amplios y con sistemas de ventilación deben poder abrir; hay que supervisarlos y no necesitan ayudas”.

Gimnasio Bekdoosan Eutomio Garcia
Eutomio García, a la entrada del gimnasio Bekdoosan. / KAMARERO

Un gimnasio de barrio

El Gimnasio Bekdoosan es un negocio de barrio; a unos metros de la plaza de San Lorenzo, en la calle Santa Catalina, su propietario, Eutimio García, da la bienvenida al cambio de criterio de la Junta. “Estamos muy contentos de que, aunque haya sido tarde, vean que el ejercicio físico ayuda a llevar mejor la pandemia si contraes el Covid. Menos mal que se han dado cuenta que somos una actividad esencial”. Y resume la incertidumbre de estos meses de cierre inesperado. “Hemos aguantado como hemos podido. Tienes unos ahorros y vas tirando de ellos, pero evidentemente ha habido pérdidas”.

A los problemas económicos se suma la inversión para hacer frente a la pandemia. “Nos hemos gastado un dineral en acondicionarlo”. El gimnasio se dio de alta en una aplicación, que tiene un coste mensual, para que sus socios reserven cita previa y las clases, pues el centro cumple con un aforo del 30%. Además de la obligatoriedad de mascarilla, hay una toalla para las máquinas; una vez terminado cada ejercicio, el usuario desinfecta el equipo con toallitas. La sauna no está abierta y el vestuario tiene limitado el aforo; solo están operativas una de cada dos duchas.

“Hacer un cliente es difícil y perderlo es muy fácil. Nos han cerrado en los peores meses, nos han machacado”

La cuenta de gastos crece desde la propia app, los rollos de papel en cada sala o los geles hidroalcohólicos o toallitas. “Hay gente que parece que se come las bobinas de papel”. Tras un año de moratoria de hipotecas, desde abril vuelven a pagarla. “Hemos estado respirando despacito y ya está. La mutua devuelve el pago de autónomos, pero con el IVA, IBI… no llegas”.

Bekdosan es una empresa familiar con Eutimio, su mujer, su hijo, dos monitores autónomos y otros dos a los que no ha dado ni siquiera de baja. “Estando abiertos por lo menos salvamos gastos y algo de beneficio hay. Pero cuando estás cerrado, estás cerrado. Hay cero ingresos”.

Mantener a un cliente

A la complicada situación se añade la incertidumbre. “Hacer un cliente es muy difícil y perderlo es muy fácil. Si te frenan, te frenan… Hasta que vuelve la gente a hacer la rutina y vuelves a funcionar con la misma cartera de clientes que tenías antes, pues cuesta. Todavía hay actividades que tengo flojas”. Habla del taekwondo, su fuerte –lleva años compitiendo con su club– crossfit o baile como clases más paradas. Mientras, el spinning o la sala de musculación están funcionando mejor.

El calendario ha sido el peor posible. “Es que nos han cerrado los mejores meses. Nos han machacado. Que me dejen abrir en verano no me sirve de nada… es una época en la que abro por cubrir gastos”. Eutimio también lamenta el momento. “Nos cerraron en la primera semana del mes. Peor no lo podían gestionar; yo creo que estos políticos no han tenido un negocio en su vida”. Y pide una mejor comunicación porque los clientes ya hablaban la semana pasada de otro cierre. “Van dando palos de ciego y eso confunde a la gente”.

Habla de la incertidumbre y del coste anímico. “Los autónomos, que estamos acelerados todo el rato… Estabas en casa y te subías por las paredes. A veces es más importante lo psicológico que lo físico”. De la necesidad de los niños para “canalizar toda su energía” a través de actividades como el taekwondo. “Si estás fuerte, vas a llevar mejor cualquier patología”. Él y su familia han pasado el virus sin grandes problemas. Su esposa superó un cáncer de mama mientras daba clase; hasta acudía a dar charlas a personas con tratamiento oncológico para explicar las bondades de la práctica deportiva contra la enfermedad.

Tras meses de reivindicaciones y de batallas contra los cierres, que en provincias como Burgos acabaron con los tribunales, la consejera de Sanidad, Verónica Casado, reconocía el lunes que sí, que el deporte es salud. Que los estudios científicos de los últimos meses validan el sentido común. Al Covid se le derrota sacando músculo.