La pandemia por el Covid-19 no hace distinciones, y con la llegada de la tercera ola y su vertiginosa velocidad de contagios propiciada también por la relajación de las medidas con motivo de las fiestas navideñas, son varios los equipos deportivos que han visto cómo algunos de sus componentes se han visto contagiados.

Si en pasadas fechas fueron varios componentes de la plantilla del Turégano de la Regional de Aficionados quienes se vieron afectados por el coronavirus, tanto que el club tuvo que solicitar el aplazamiento de su partido de liga frente al Atlético Candeleda, en esta semana han ‘caído’ varios de los jugadores del Club Deportivo Segosala de la Segunda División B de fútbol sala.

Casi si síntomas

Tres jugadores del plantel que dirige Ángel Zamora (quien ya superó el virus hace algunos meses) confirmaron sus sospechas de haberse contagiado por Covid-19 a través de las pruebas que se les practicaron. Afortunadamente, después de haber sufrido algunos síntomas leves durante los primeros días, estos remitieron por lo que los tres jugadores se encuentran en sus domicilios sin mayores complicaciones físicas.

Como quiera que el equipo había entrenado 48 horas antes de que se realizaran las pruebas que detectaron los positivos, el resto del equipo del Segosala se tuvo que confinar en sus casas pese a que las pruebas PCR practicadas dieron negativo. Los protocolos son claros, y así hasta que el segundo análisis PCR no ofrezca también un resultado negativo, la plantilla tendrá que pasar los preceptivos diez días en casa.

Debido a ello, el Segosala ha cancelado los entrenamientos, y estaba haciendo las gestiones pertinentes con el Comité Nacional de Fútbol Sala para aplazar el partido que tiene que disputar frente al Albense el próximo sábado a las seis y media de la tarde en el pabellón Pedro Delgado. Lo normal sería que el encuentro se trasladara a otra fecha, ante la imposibilidad del equipo ya no solo de poder preparar el partido, sino incluso de poder salir de casa para disputarlo.