El jugador del CD Claret Joel Yagüe intenta salir de la presión del CBC Valladolid./ NEREA LLORENTE
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El CD Claret solo pudo aguantar dos cuartos el ritmo del líder de la competición, un CBC Valladolid que se mostró como un conjunto muy solvente en el apartado defensivo, solidario en el rebote, y con las ideas muy claras a la hora de correr. Por algo es el líder de la competición.

Aún así, el conjunto segoviano que dirige Diego Pascual se mostró en disposición de competir por el partido incluso después de un primer cuarto en el que no salieron del todo bien las cosas, con un 10-17 que ponía las primeras diferencias favorables para los vallisoletanos. Sin embargo, en el segundo cuarto los locales demostraron lo que son capaces de hacer, y bien dirigidos por Miguel Pérez, y con Nico Monedero y Joel Yagüe llevando el peso anotador, consiguieron darle la vuelta al partido, endosando a su rival un parcial de 21-12 que les puso con ventaja al descanso.

Sin embargo, un golpe en la cadera dejó prácticamente K.O. a Yagüe para una segunda parte en la que ni él ni su equipo fueron los mismos. El CBC Valladolid incrementó la intensidad defensiva hasta un punto inalcanzable para los locales, que se veían incapaces de anotar por fuera, con un porcentaje paupérrimo en el lanzamiento de tres puntos, sin apenas rebote ofensivo porque ni Carlos Lázaro ni Nico Miguelsanz podían con las torres visitantes, y muy intimidados en sus penetraciones a canasta, con lanzamientos muy forzados. Incluso los lanzamientos libres dejaron de entrar.

DEFENSA Y CONTRAATAQUE

Una acción se repitió de manera constante en este tercer cuarto, con un mal lanzamiento a canasta por parte claretiana, rebote defensivo visitante, y rápida transición que terminaba en canasta de Cagigas. De esta manera, lo que en el descanso era un partido igualado se convirtió con el 5-18 del tercer cuarto en un partido mucho más sencillo para el CBC Valladolid. Ni siquiera los intentos de Diego Pascual de cambiar el signo del partido, incluso forzando una técnica después de una discutible decisión arbitral consiguió cambiar la suerte del partido.

El último cuarto, literalmente, sobró. El CD Claret continuó intentándolo todo sin que le saliera nada, el líder de la competición se adaptó perfectamente a la zona que le propuso su oponente para intentar cerrar un poco más su aro, y continuó defendiendo a un nivel tan alto que el equipo local se quedó en tan solo tres puntos anotados en los últimos diez minutos de partido, con sus jugadores absolutamente desesperados. Las virtudes del Claret se vieron anuladas un CBC Valladolid que, sin tener un jugador dominante, sí se apoya en la fuerza del grupo para imponer un ritmo muy difícil de seguir por sus rivales.