Mateu Lahoz, Carlos del Cerro Grande o Jesús Gil Manzano son ‘pop stars’ estos días en La Granja. Fotos y autógrafos con aficionados y clientes del Parador, que acoge el seminario arbitral hasta el sábado con 40 colegiados principales, 84 árbitros asistentes y 11 árbitros específicos de VAR, la élite nacional de un colectivo que gana en consideración . “El respeto es tremendo. Es una figura admirada. Lo que pasa es que cuando nos metemos en la vorágine del partido, nos ponemos la bufanda. Nosotros también lo hacemos cuando juega nuestra selección”, subraya el presidente del Comité Técnico de Árbitros de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Medina Cantalejo, que pide dar ejemplo. “Cuando hay problemas por falta de respeto, luego se traducen mucho en el fútbol base, y eso nos preocupa. Nuestros árbitros están protegidos por policía y seguridad privada, y es muy difícil que pase algo. Pero los más jovencitos… Yo, que llevo 40 años en el arbitraje, escuché entonces ese mensaje y no lo hemos conseguido”.

Durante años, Cantabria fue el destino habitual de estas concentraciones. Con el tiempo, los seminarios han sido itinerantes y el colectivo mantuvo su compromiso con el Parador de La Granja, interrumpido por la pandemia. “Ya teníamos un compromiso moral y nos hemos venido para acá. Tenemos unas instalaciones magníficas y tiene todo para que nuestros árbitros estén tranquilos. Es un lugar donde la gente respeta a los árbitros y estamos encantados”.

El colectivo prepara estos días su temporada y los criterios técnicos y disciplinarios de cara a aspectos como las manos, los fueras de juego, las entradas o las tarjetas. El programa es intenso: se levantan a las siete y cuarto, desayunan y realizan sesiones hasta última hora de la tarde, con una hora de descanso después de la comida. Sobre todo, vídeos, con muchas acciones de la campaña pasada para dejar claro cómo actuar. A ello se unen entrenamientos en el campo de El Hospital, más pruebas físicas o reconocimientos médicos. “Todo lo que conlleva la pretemporada de un equipo más como es el de los árbitros”.

Ayer tocó actividad lúdica y hay pocos lugares mejores que La Granja para internarse en la montaña. Prepararon la ruta el sábado y la llevaron a cabo por la mañana, unos 12 kilómetros. “Algo fuera de vídeos y entrenamientos. Simplemente caminar y hacer grupo. Crear un buen ambiente”.

Las normas apenas han cambiado; se recalca que el portero debe tener al menos un pie sobre o detrás de la línea cuando hay un penalti, pero ese criterio ya se venía aplicando. Los cinco cambios van a continuar. “Lo que estamos trabajando mucho es que todas las acciones que se sancionen sean claras. Las manos, las rojas”. El colectivo se reunirá el 9 de agosto con los entrenadores de Primera y Segunda para que “sepan qué se van a encontrar”. El objetivo es alejarse al máximo de la duda razonable. “Lo que todo el mundo ve, sin forofismos ni ser el hooling de un club, es lo que no se puede escapar. Todo lo que no sea sancionable por norma, que no se sancione. Y todo ese elenco de grises que hay, manejarlo desde una perspectiva de fútbol. No podemos transgredir las reglas de juego, pero estamos hablando mucho de fútbol. La protección del jugador es algo esencial y las entradas que pueden lastimar deben sancionarse con la máxima gravedad”.

Medina Cantalejo habla de “simplificar mucho los procesos” y defiende la preponderancia del árbitro de campo pese a la asistencia del VAR. “Es una herramienta, una red de seguridad para cuando un árbitro, en acciones muy rápidas o cuando está tapado, que sean claras y manifiestas, salve el partido y finalmente se tome la decisión justa”. El reto es recuperar ese papel principal. “Porque, además, tenemos muy buenos árbitros”.