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El espinariego Juan Alfonso Ramos, en un entrenamiento. / EL ADELANTADO
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Seis etapas. Más de 600 kilómetros. De Boumalne Dades a Maadid, sobre el enclave de la zona de Errachidia en el desierto marroquí. Estos son los vértices sobre los que se sostiene una de las pruebas más exigentes y reconocidas del mundo de la MTB. La Titan Desert es un acontecimiento deportivo para los amantes de la bicicleta de montaña, en la que la orientación y la resistencia sobre las dos ruedas trenzan las vías para acercar la meta.

Será el domingo cuando la salida tome parte desde Boumalne, con la celebración de la primera etapa, y se prolongará de forma ininterrumpida hasta el viernes 4 de mayo. Entre los más de 600 corredores que aúna la competición se encuentran dos segovianos, que llegan a Marruecos tras varios meses de exhaustiva preparación. Juan Alfonso Ramos, de 49 años, y Eduardo de Francisco, de 45, se embarcan en esta aventura mañana, sábado, para llegar con el tiempo preciso para recoger el dorsal, el material técnico correspondiente y la bicicleta, que mandaron hace unas semanas.

Ambos participantes debutan en una prueba de estas características. “Es la primera vez que voy a la Titan Desert, aunque he corrido alguna ‘Madrid-Segovia’ y varias carreras locales”, apunta el espinariego Ramos; y señala: “Es una experiencia que hay que vivir y el objetivo es terminar la aventura”. Por otro lado, De Francisco, sobre la misma línea, comenta: “Voy sin experiencia a esta carrera, pero llevo mucho tiempo haciendo bicicleta de montaña”.

La primera cita comienza y termina en el lugar ya citado en un circuito de alta montaña de 115 kilómetros y un desnivel de 2.651 metros. El compromiso del lunes vuelve a salir desde Boumalne Dades para encarar la primera parte de la etapa maratón y concluir en Alnif tras 114 kilómetros. Sobre este paraje y después de pasar la noche en pleno desierto, el transcurso de la carrera llega a Rissani, atravesando pistas arenosas y recorriendo 122 kilómetros.

La primera etapa 100% desértica es la cuarta, con una primera parte que transcurre tramos arenosos, algún chott y pistas pedregosas; y una segunda en la que se rodea un cordón de dunas hasta finalizar en Merzouga. La penúltima vuelve a tener como escenario este lugar con un trazado de 94 kilómetros y la última y sexta etapa pone la guinda en Maadid tras 79.

Meses de entrenamientos

Para tratar de cumplimentar los seis entramados, los segovianos llevan un importante peso de entrenamiento que no es fruto de la noche al día. “Llevo más de seis meses preparándome casi a diario. Combino ejercicios de gimnasio con salidas en bici, tanto de montaña como de carretera”, reconoce Ramos; y añade: “Lo más duro son los entrenamientos. Luego también juega un papel importante el aspecto mental y el estado del terreno, ya que atravesamos arenas y dunas y eso lo desconocemos”.

De Francisco, en su caso, explica: “Hay que llegar en condiciones físicas óptimas, puesto que habrá un desnivel acumulado de unos 4.500 metros. Por eso llevo cinco meses entrenando. He hecho muchos kilómetros sobre la bicicleta, alternando también con pesas”; y asegura: “Psicológicamente es más duro que físico. Además, hay que tener especial cuidado con las rozaduras y llagas, que son la principal causa de abandono”.