Lo improbable se ha convertido en más que posible. Entrado el nuevo año, Turégano y Unami deambulaban por la Regional Aficionados a años luz de unos respectivos compromisos que se marcaron a inicios de curso. Los primeros, en busca de ese ansiado ascenso, ya fuese de manera directa o por el peaje del playoff. Los segundos, con la permanencia entre ceja y ceja. Todo parecía destinado hacia un final trágico, pues las sensaciones no eran ni mucho menos positivas, pero desde el trabajo incansable y con la mejor medicina posible, el de los buenos resultados, los dos conjuntos segovianos vieron la luz al final del túnel y afrontan ahora el tramo final del curso con las esperanzas intactas de alcanzar dichas metas.

El Turégano, ante una situación delicada, optó por el cese de Paco Maroto y entregó los mandos del barco a Guille Duque, hasta entonces capitán y futbolista de la plantilla.
El conjunto tureganense decidió apostar por un hombre de la casa sin la necesidad de buscar afuera y el cambio de aires no ha podido ser más acertado. La llegada de Duque ha supuesto un punto de inflexión y el equipo aún no conoce la derrota con él en los banquillos. Cinco encuentros consecutivos sin perder que han alzado al Turégano de nuevo a esos puestos de arriba y al club a creer otra vez con un posible ascenso, pues son quintos en la tabla, a cuatro puntos del playoff, a falta de seis jornadas para el cierre del campeonato.

«El cambio de mentalidad ha sido por parte de todo el equipo. Hemos decidido comprometernos con el mismo objetivo y dar todo de todos para ganar cada partido”, revela un Duque que, acerca de las premisa innegociable que quiso transmitir a su plantilla confiesa que “el mensaje clave fue hacernos ver en qué punto estábamos y que podíamos conseguir si dejábamos de buscar excusas y nos centrábamos en mejorar individualmente como equipo. Dijimos que teníamos que pensar en positivo y buscar orientar nuestra energía para hacer un mejor fútbol y sobre todo más efectivo. Estamos en una buena racha y el pensamiento tiene que ser el mismo, que no es otro que el de dar el 100% para ganar cada partido».

«Seguimos siendo los mismos, con roles diferentes, pero misma esencia”

De esta manera, sin excusas y desde la autocrítica y exigencia, el Turégano se puso el mono de trabajo y volvió a ser ese equipo reconocible evidenciando el por qué es uno de los claros aspirantes a todo en esta liga. Una versión de altos quilates que los ha llevado a una dinámica inmejorable y que tiene en Duque, a pesar de su corta experiencia desde los banquillos, a uno de sus máximos culpables.

“La situación la estamos viviendo con naturalidad porque creo que así es la mejor manera de que el equipo capte lo que queremos transmitir. Seguimos siendo los mismos, con roles diferentes, pero con la misma esencia. El cuerpo técnico ha encajado muy bien con el vestuario y así es más sencillo que todo sea más llevadero”, sintetiza el joven segoviano acerca de una plantilla sobre la que apenas ha necesitado adaptación, pues hasta hace unos meses él mismo formaba parte de ella como jugador.

Respecto a la situación del Unami era bastante similar. El equipo de Juan Folgado, pese a un buen inicio, con un empate y un triunfo en los dos primeros duelos de curso, entró en una crisis que lo llevó hasta el límite del abismo. Los azulones se instalaron en la parte baja de la clasificación frente a una situación más que compleja y el final parecía destinado a ser dramático. Aún con todo, el Unami no tiró la toalla, se rehizo con creces y, pese a estar herido de muerte, su triunfo frente al Turégano les dio vida para seguir creyendo en la salvación.

“Desde aquella victoria tenemos muy buenas sensaciones y estamos en una dinámica positiva con dos victorias, cuatro empates y una sóla derrota frente al Arenas que encima no se debería haber jugado aquel día por el condicionante de la meteorología. Estamos llegando al final de temporada con buenas sensaciones competitivas, que es algo que nos ha costado durante todo el año, pero que sin duda nos llega en el momento más importante del año que es donde se define la clasificación final”, revela un Folgado que con la competitividad como base de todo ha conseguido resucitar al Unami.

«TENEMOS BUENAS SENSACIONES DE CARA A CONSEGUIR LA PERMANENCIA»

“La clave es que estamos compitiendo mejor, explotando nuestras virtudes y puliendo poco a poco esos defectos y esa falta de experiencia en la categoría . Todo ello se está convirtiendo ahora en puntos”, confiesa el técnico del Unami que ve a la plantilla “bien, en buena dinámica y, sobre todo, con buenas sensaciones de cara a conseguir el objetivo de la permanencia si seguimos en esta línea, minimizando los pequeños errores y mejorando en el apartado ofensivo, ya que estamos teniendo muchas ocasiones claras de gol, pero no está costando materializarlas”.

En el horizonte, seis jornadas transformadas en seis finales para un Unami que afronta el último tramo de curso sin mirar el calendario. “No tiene sentido hacer cuentas. Nos quedan seis partidos y da igual si los rivales están en la parte de arriba o debajo de la tabla. Tenemos que ir a todos los partidos con todo, dejarnos la vida en cada uno de ellos y sumar los máximos puntos posibles para quedar en la mejor posición posible”,concluye Folgado sobre por dónde pasan las opciones para que el Unami se aferre a la salvación.