ciclismo montana Francisco Herrero
Francisco Herrero, en un momento del Ultramaratón de Andorra. / EL ADELANTADO

Fiel al lema de Ortega y Gasset, la bicicleta de montaña es la historia del ciclista y sus circunstancias. Y esas circunstancias privaron a Francisco Herrero, el ciclista de Carbonero el Mayor que esta temporada ha hecho de la victoria rutina, de una medalla de bronce en el Ultra Maratón 2021 de Andorra. Tras 208 kilómetros, 6.400 metros de desnivel y casi 10 horas sin parar sobre el sillín, menos de dos minutos le separaron del podio.

“Llevaba dos años esperando esta carrera”, subrayaba el segoviano. La salida fue a las cuatro de la mañana, “sin apenas dormir por los nervios que genera saber que tienes poco tiempo para descansar y pensar si está toda la logística para la carrera bien hecha”. El austriaco Philip Handl, a la postre ganador (9h41m29s), marcó distancias desde el principio. Herrero hizo 9h51m03s. El primer tramo fue un sendero con muchas piedras.

Totalmente de noche… era fácil tener un pinchazo o una avería”. El primer problema vino cuando se le apagó la luz. “Me quedé sin batería por ponerla a tope para ver mejor. Creí que me llegaría hasta que se hiciera un poco de día”.

Después llegó el primer pinchazo; en los tramos de subida no se notó en exceso, pero de vuelta al sendero el neumático empezó a perder presión rápidamente. “Con el truco de poner el dedo un rato en el pinchazo, el líquido lo sella por completo”. Una vez lanzada la carrera, Herrero se pasó el nudo gordiano de la prueba persiguiendo al alemán Dominik Schwaiger, tercero y al español Guillem Muñoz en busca del podio. “La verdad es que iba motivado porque veía que poco a poco les iba recortando y tenía buenas sensaciones”.

Así, en el kilómetro 165, en el último avituallamiento, su novia María le dijo que tenía a la pareja de rivales a un minuto. Así que les cazó. Por delante, un puerto de unos 25 kilómetros con un tramo intermedio muy duro en el que no servía ir a rueda: el plan era atacarles ahí. “Justo estaba ahí recuperando a su rueda cuando me tocó parar”. Porque el estómago no entiende de puertos y dijo que tocaba hacer aguas mayores. “Bajando los puertos a las cinco de la mañana el estómago se te queda frío. Entre eso y el estrés…

Agilizó todo lo que pudo la parada: se quitó el maillot y los tirantes en marcha sin que le vieran sus dos compañeros de fuga. “Sabía que en cuanto parara, ellos lo iban a aprovechar”. La parada fue rápida, pero gastó las energías que le quedaban intentando recortar de nuevo el hueco. Cuando llegaron esas rampas duras les tenía a unos 100 metros, pero el alemán pegó el estacazo y se aseguró el bronce. Superó a Muñoz y se lanzó a por él en el descenso, pero llegó el último tropiezo. “Un aficionado montado en bici se puso a mi lado para animarme y decir que le tenía muy cerca, pero me enganchó el manillar y me tiró. Ya sabía que esos segundos hacían que se acabara cualquier opción de atraparle, así que me tomé lo que quedaba de bajada con más tranquilidad”.

Herrero pone en valor su puesto en el top-5 europeo. “Es una pena. Tuve muchos contratiempos que me privaron de la medalla; mi preparación estaba para ello”. Correrá el campeonato de España de Ultra Maratón, que tendrá lugar en León a mediados de septiembre.