La jugadora del CD Quintanar Ángela González monta una contra mientras una contrincante del CD Navega trata de alcanzarla. / KAMARERO
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El CD Quintanar cayó en su primer partido en el Mariano Chocolate. Lo hizo frente a un rival más hecho como es el CD Navega por 1-3. El conjunto de Alberto Miguel todavía tiene varios detalles por mejorar como el gol, la solidez defensiva o el manejo de los nervios en cada situación del partido, pero dio una imagen de equipo ordenado que promete una temporada seria.

Empezó el partido y los dos equipos se mostraron ordenados y manteniendo la idea de jugar al segundo toque. La asociación y la búsqueda de apoyos fue la tónica con la que se presentaron ambos bandos. Las locales, pese a cometer ciertas imprecisiones, estuvieron un punto por encima y pronto comenzaron a generar ocasiones. Conforme fueron pasando los minutos, el Navega se fue asentando sobre el terreno de juego segoviano a raíz de la aparición de su capitana en prácticamente todas sus jugadas. Ainoa Santos fue la arista de la creación salmantina y sobre esta jugadora edificó su dibujo con criterio, con vistas a verter balones a sus integrantes más adelantadas, Estela Borrego y Lucía Rubio. Ambas componentes llevaron peligro al área amarillo ante una zaga un tanto falta de confianza.
Borrego causó problemas en banda mientras que Rubio ganaba la espalda a la defensa del Quintanar. De esta manera, la segunda logró descorchar el marcador, adelantándose a las centrales y a la portera (0-1). Con el resultado adverso, mejoraron las segovianas y se acercaron a la parcela rival. Se animaron desde los costados en el tramo final del primer tiempo, aunque las faltó claridad para definir entre los tres palos.

Ya en el segundo tiempo, cuando el Quintanar todavía seguía en el descanso, el Navega salió más metido y aprovechó el letargo local para hacer el segundo, de nuevo a cuenta de Rubio (0-2). Esta ventaja terminó por dar comodidad a las visitantes y, en cuanto pudieron, sentenciaron con el tercero. Otra vez obra de Rubio para firmar así su particular hat-trick.

Este tanto acabó por desquiciar a las segovianas y, en una acción de forcejeo, Marina Mateo empujó a Nayma Bastida antideportivamente y se formó una trifulca. Ambas vieron la roja. Este momento precedió a una serie de choques que descolocaron a los dos equipos, disminuyendo el ritmo. Sin embargo, esta circunstancia le vino bien a las segovianas y consiguieron reducir distancias a través de María Pedriza. Con el 1-3 concluyó el enfrentamiento.