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El invierno ha llegado a Segovia con toda su crudeza, y en el apartado deportivo este hecho también se nota. Ropa térmica, el plumas bien subido, braga para el cuello, guantes…

El problema llega cuando todos estos elementos son usados por los deportistas en las instalaciones cubiertas. Y es que las bajas temperaturas dejan los pabellones congelados, y bien que lo notan los jugadores, y los espectadores, sobre todo cuando los primeros tienen que realizar la práctica deportiva a primera hora de la mañana.

Prácticamente no hay consistorio municipal que no dedique buena parte de sus recursos a adquirir el combustible necesario para calentar, aunque sea de manera mínima, sus instalaciones deportivas, además de proporcionar el agua caliente necesaria para que los deportistas puedan ducharse. Sin ir más lejos, el Instituto Municipal de Deportes del Ayuntamiento de Segovia se gastó más de 43.000 euros en el año 2018 para este concepto en lo que a combustibles y carburantes se refiere, y 113.000 euros para poder suministrar gas a las calderas.

Nava de la Asunción se ‘deja’ cerca de 15.000 euros anuales
en calefacción de
sus dos pabellones

 

Para este año 2020 también se han presupuestado una cantidad muy similar a la de años pasados, un dinero que prácticamente representa el diez por ciento del presupuesto del Instituto Municipal de Deportes, pero que ni aún así evita que el frío se instale en los pabellones, y que en actividades como la Liga Avispa Calixta, el Frontón Segovia presente en la mañana del sábado un aspecto, los preocupados padres traten de abrigar lo máximo posible a unos jóvenes deportistas a los que el frío parece no asustar demasiado.

Es precisamente el Frontón Segovia la instalación más ‘fría’ de la capital, como señala la concejal de Deportes, Marian Rueda, que desvela que el consistorio se plantea incluso opciones “como la de instalar un cañón de aire para poder caldear algo más deprisa la instalación, porque el gasto es desmesurado”, aunque se puedan usar algunos ‘trucos’, como llenar los depósitos cuando el gasóil está más barato, con lo que se consiguen ahorrar un buen puñado de euros.

LA POLÍTICA DEL AHORRO

Metidos en la provincia, cada ayuntamiento tiene su forma de gestionar el apartado de la calefacción en sus instalaciones deportivas, pero no cabe duda que todos los consistorios tienen por norma el ahorro. Así, en Nava de la Asunción el nuevo pabellón cuenta con paneles solares que abaratan el coste de la calefacción, “pero aún así el coste de los dos pabellones cubiertos se nos puede elevar a 15.000 euros anuales”, señala el alcalde de la localidad, Juan José Maroto.

Valverde del Majano, cuyo pabellón suele tener actividad diaria tanto por la cercanía a Segovia como por la presencia de varios clubes en una localidad en la que el deporte está muy presente, mantiene también una política de ahorro que le lleva a encender la calefacción solamente en los fines de semana en los que el frío es más intenso, cuando hay partidos de competición, “y evidentemente más por el público que pueda ir a ver los partidos que por los deportistas, puesto que algunos nos han llegado a comentar que les resulta incluso un poco molesto hacer deporte con demasiado calor”, pone de manifiesto el alcalde de la localidad, Javier Lucía. No es difícil que un día de partidos en el pabellón cubierto de Valverde del Majano se ‘escapen’ del orden de 200 a 300 litros de combustible, una cifra más que respetable.

Son solo dos ejemplos de los numerosos que existen en la provincia. El invierno impone sus reglas, pero los presupuestos son limitados, y más en poblaciones pequeñas donde siempre hay que establecer prioridades.