La racha histórica de la Gimnástica Segoviana acabó la semana que el programa ‘Jugones’ desembarcó en Segovia y encumbró a la fama a ‘Jacinto’, el burro de Dani Arribas. Tras una semana de repercusión nacional, unas veces con seriedad y otras con frivolidad, la racha de victorias seguidas que convertía al cuadro azulgrana en una excelencia del fútbol nacional se quedó finalmente en 16.

El empate en El Montecillo pone en valor victorias de enorme prestigio en Soria, Burgos, Ávila o goleadas como la que se llevó la propia Arandina en La Albuera. Fue un duelo parejo entre dos ‘cocos’ de Tercera División. Un partido que mereció terminar en empate. Un duelo homologable a muchas tardes duras que la Segoviana ha jugado en la ribera del Duero, un campo en el que no vence desde 2006. Eso es lo habitual; ganar 16 partidos seguidos, los cuatro últimos por un gol de diferencia, es extraordinario.

Los primeros minutos fueron muy intensos. La Arandina no se amedrentó ante el líder y fue con todo a por el partido; el equipo local hizo valer su condición de jugar en casa y quiso tener la posesión del cuero para hacer daño al líder. Pese al esfuerzo, le faltó mucha profundidad y colmillo: los ataques en estático del cuadro local no eran efectivos ante la defensa de una Segoviana que, pese a no dominar el partido como en otras ocasiones, supo esperar su oportunidad sin impacientarse en ningún momento. El bloque medio/bajo de los visitantes dificultó mucho las acciones ofensivas de una Arandina que buscaba dar la campanada.

Con el paso de los minutos, el control de los locales se fue disipando y la Segoviana se vino arriba al no estar tan presionada como al inicio del choque. Pese a ello, Carmona, que volvía a la que fue su casa hasta el curso pasado, tuvo un par de intervenciones buenas pero no se enfrentó a demasiado peligro. Enseñaba los dientes le Arandina pero no llegaba a morder a un líder que seguía tranquilo porque su juego ofensivo iba a más.

El estado del césped era un hándicap importante para ambos equipos; las jugadas elaboradas se veían con cuentagotas por la irregularidad del verde. Los últimos 15 minutos de la primera mitad fueron de claro dominio de la Gimnástica; Adeva se mostró muy activo en un choque en el que se enfrentaba a su antiguo equipo. Un disparo suyo se marchó fuera por muy poco, la oportunidad más clara antes del descanso.

Ya en la segunda mitad, el dominio de los visitantes siguió extendiéndose. Tanto fue así que llegó el primer gol del encuentro. Un fallo muy grave del meta de la Arandina lo aprovechó Adeva para adelantar a la Segoviana. La ley del ex, que ya marcó en la ida y con la mano, se volvía a repetir. Fue un suspiro, pues la alegría le duró realmente poco a la Segoviana. Un disparo precioso y perfecto de media distancia de Rashiti que se coló por el costado de la meta de Carmona le sirvió a la Arandina para colocar las tablas en el marcador.

Sin margen de reacción

Tras el gol del empate, la Segoviana volvió a dominar el cuero en busca del gol de la victoria para mantener su inmaculada racha. Nogueira fue uno de los jugadores más activos en ataque; el delantero gozó de varias ocasiones de gol pero no pudo materializar ninguna de ellas.

Cuando parecía que el marcador no se movería, Conde estuvo a pocos centímetros de anotar el 1-2; no fue capaz de dirigir bien su disparo y no rompió un empate que duele al cuadro de la Segoviana, ya que ve cómo su racha de victorias llega a su fin. Pese a ello son el líder destacado del grupo y tienen muy encarrilada la pelea por el ascenso.

Sirva como ejemplo de la triunfal racha azulgrana que incluso en la única jornada en la que no ha logrado la victoria, ha conseguido ampliar su ventaja sobre el segundo clasificado, el Numancia B, que fue derrotado con dureza en su campo ante el Burgos Promesas (0-4). Los de Manu González mantienen su dominio en el subgrupo, con 19 puntos de ventaja, y siguen descontando fechas para confirmar en las siguientes semanas un ascenso que el fútbol castellano da por hecho. La racha histórica, que algún día tenía que acabar -así lo veía la plantilla-, ha pasado del campo a los libros de los récords. Allí descansa ya.