Jugando a ráfagas de manera extraordinaria, y por momentos desesperando al santo Job, pero teniendo un seguro de vida como es Dzmytri Patotski en la portería, el Viveros Herol Nava firmó su primera victoria en la División de Plata venciendo al Alcobendas por 24-29 en un encuentro que llegó a dominar por once goles de diferencia, antes de echarte una ‘siesta’ de la que afortunadamente se despertó a tiempo. Lo peor fue la lesión que Jakup Prokop se produjo en el segundo tiempo.

Los dos equipos tardaron cinco minutos para entrar en el partido, aunque el portero local tardó mucho menos, salvando un primer lanzamiento de Lodos y un siete metros de Paco Bernabéu en los dos primeros ataques naveros. Patotski dio la réplica en el área navera, pero la realidad fue que la ansiedad pudo con todo lo preparado en el arranque, hasta que el Alcobendas abrió el marcador en el minuto 6.

Poco a poco las cosas se fueron serenando, con Patotski haciéndose grande en la portería, y Nava lanzando alguna contra que le dio su primera ventaja en el electrónico, castigando además las dos exclusiones que sufrieron los locales en este primer tramo del partido. Con 2-5 el técnico local pidió su primer tiempo muerto y sorprendió con un cambio de defensa a 3:3 que le hizo recuperar un primer balón, pero posteriormente le llevó a sufrir una tercera exclusión.

LOS ATAQUES EN SUPERIORIDAD…

Mediado el primer tiempo el Viveros Herol mandaba por cuatro goles, con Patotski dominando su área, la defensa lanzándose al suelo a por los balones divididos, y el ataque un poco más fluido en cada jugada. El Alcobendas confundía la intensidad defensiva con el exceso de agresividad, sobre todo con Smetanka, y aunque sus exclusiones no eran del todo aprovechadas por los visitantes, sí les obligaban a un sobreesfuerzo que podía pasarles factura tras el descanso.

Pero dos malos ataques y una exclusión de Darío Ajo permitieron que los locales endosaran unm parcial de 3-0 que devolvió el partido a la igualdad, con los de casa permitiéndose el ‘lujo’ de lanzar contras en inferioridad, porque los ataques naveros en esos minutos de superioridad numérica fueron manifiestamente mejorables.

Le rodaron mejor las cosas a los de Senovilla con la igualdad numérica, porque el equipo volvió a apoyarse en Patotski, y el ataque posicional fue algo menos errático. Aprovechando el buen sprint final de primer tiempo, el Viveros Herol se colocó con cinco goles de ventaja, cerrando la primera parte con 10-14 a su favor.

UN REINICIO EXTRAORDUNARIO

Una nueva exclusión para el Alcobendas propició un nuevo tirón del Nava en los primerosa compases de la reanudación, con un 0-4 que dejó el partido muy encarrilado y obligó a Javier Fernández a parar el partido, con su equipo errando todos los ataques ante un Patotski que en el primer tiempo había sumado 16 paradas.

Hasta once goles de ventaja (11-22) llegó a tener el Viveros Herol Nava cuando a la segunda parte todavía le quedaban muchos minutos para su finalización. La relajación llegó a las filas segovianas, que recibieron un 6-0 de parcial antes de que Senovilla tuviera que llamar al orden, porque el Alcobendas estaba muy cerca de volver a meterse en el partido cuando pocos minutos antes estaba absolutamente fuera de él.

 

La mala noticia del encuentro fue la lesión de Jakup Prokop en la segunda parte, después de sufrir una mala caída tras efectuar un lanzamiento

Encontró oxígeno el equipo con Paco Bernabéu en el extremo, y con Patotski volviendo a elevar su nivel, pero un Prokop muy desacertado en los lanzamientos lastraba más de un ataque. Alcobendas quería correrlo todo, aunque comenzaba a notar el cansancio, y la diferencia se estabilizó en los cinco goles entrando en la recta final del duelo.

A siete minutos de la conclusión, con Prokop lesionado en el banquillo y el ataque navero atascadísimo, Álvaro Senovilla trató de recomponer al equipo con un tiempo muerto que al menos sirvió para que el plantel adquiriera un poco más de orden defensivo. Afortunadamente, Moyano y Lodos marcaron un par de goles que frenaron la sangría, y el Alcobendas erró en sus últimos ataques para que Nava pudiera finalmente vivir unos últimos minutos más tranquilos y firmar su primera victoria en la Plata.