Salida de la Carrera de las Murallas, de Cuéllar. / C.N.
Salida de la Carrera de las Murallas, de Cuéllar. / C.N.

La expectación era máxima en Cuéllar en una mañana en la que correr tendría más significado del habitual; volver a poder celebrar la Carrera de las Murallas, conmemorar su X aniversario y que el público estuviera presente era un hito al que todos los cuellaranos querían llegar. La normalidad llegó vestida de atleta, con la ilusión de volver a ver competir a 300 atletas de toda Castilla y León y Madrid, con gran presencia cuellarana. A las 11.00 en punto y con mucho público repartido por todos los puntos, los atletas iniciaron las carreras de 5 y 10 kilómetros. Un intenso frío que estos días no hizo presencia en los últimos entrenamientos sí se hizo notar en la mañana del domingo, pero no impidió disfrutar a los atletas.

Pasado el tramo de bajada y llegando a la cima de la subida, en el Castillo, los primeros grupos desmarcados dejaron entrever quién conquistaría los primeros puestos de la clasificación. Alejandro Carabias, de Chañe, fue el ganador de la carrera de 5 kilómetros en un tiempo de 16’ 40”. Le siguió el habitual Eduardo Esteban, con 17’4”. En tercer lugar, el cuellarano Pablo Salamanca cubrió los 5 kilómetros en 18’56”. En la categoría femenina, otra cuellarana se hizo con el primer puesto: Marina Herguedas, con 21’9”. Le siguieron Irene Delgado Saucedo y Marta Sanz Aragón.

La carrera de 10 kilómetros supuso dos vueltas del recorrido, con toda la dureza que conlleva el intrincado de calles que compone esta carrera popular, con pendientes pronunciadas en puntos clave. El ganador de la categoría masculina fue David Berzal de Luis, en 35’22”, seguido de Ángel Cubero Cabrera e Iván López Martínez. Las féminas de los 10 kilómetros realizaron unas carreras admirables; la triatleta cuellarana Marina Muñoz fue la ganadora con un tiempode 38’21”. En segundo y tercer puesto quedaron Gema Llorente Martín, del Club Atletismo Cuéllar, y Deliz García Encinas, de Medina del Campo.

Las categorías inferiores fueron, como siempre, un regalo para el público, que disfrutó de ver a los más pequeños correr y sentar las bases de las futuras carreras.