Darío Ajo
Darío Ajo se despide entre lágrimas de la afición del Nava tras su último partido antes de retirarse, en mayo del año pasado. /AMADOR MARUGÁN

Tras fichar por media Europa, el Nava ha rescatado de los bosques a un fichaje inesperado. Darío Ajo Villarraso volverá a vestirse de corto un año después de anunciar su retirada, la del penúltimo navero de aquella hornada que subió tres categorías en una década. El pivote que dejó la élite por una vida más tranquila como formador de capataces vuelve porque el equipo, que luchará por la permanencia en Asobal en las próximas cuatro jornadas, le necesita. Y estará en Valladolid para el derbi crucial del domingo. El Viveros Herol Nava ha tramitado a velocidad relámpago la incorporación y dio de alta la ficha del navero en la jornada del viernes, el día en que se acababa el plazo para inscribir a nuevos jugadores. El perfil del Nava en Twitter anunció con cierto misterio la noticia a través de un vídeo en el que su camiseta con el 10 era rescatada del baúl.

Nava de la Asunción despertaba este viernes orgullosa de haber sido retratado en un documental estrenado en la noche del jueves por Movistar +. Las charlas en el pueblo hilaban sobre esas imágenes, las de los vecinos anónimos y las lágrimas contenidas de los protagonistas, desde su capitán, Carlos Villagrán, hasta Darío Ajo, el último navero de la hornada que logró el primer ascenso, en 2009 a Primera Nacional, en colgar las botas. Precisamente uno de los momentos más emotivos del documental es el abrazo entre ambos cuando terminó el último partido de la temporada pasada, el que supuso, en aquel momento, la despedida de Ajo como jugador del Nava.

El documental narra de cara a un público generalista cómo es posible que Nava de la Asunción sea la localidad española con menos habitantes que milita en la máxima categoría de un deporte olímpico en España. Las imágenes se grabaron a finales de la pasada temporada, cuando el club peleaba por la salvación, que logró en la última jornada en el encuentro ante Anaitasuna, disputado en un gran ambiente en el pabellón Guerrer@ Naver@s. Entre sus secuencias, recrea cómo los alumnos del colegio participaron en la elección del nombre del nuevo pabellón. También recupera la relación histórica del club con Juan de Dios Román, con imágenes de su pregón en las fiestas. O relata las aportaciones del presupuesto del club, con una plantilla que cobra 2.000 euros al mes de sueldo medio.

Ha pasado prácticamente un año entre la grabación de las imágenes y el estreno del documental. Uno de los momentos que recreaba era una conversación entre los dos hermanos Ajo junto al Mar de Pinares de la comarca en la que Darío recordaba a Óliver que empezó a jugar al balonmano precisamente por imitar sus pasos. Si el documental se hubiera estrenado un día después, la retirada habría caducado. Darío dejó el balonmano a los 31 años pese a tener un sitio fijo en Asobal. Tras 23 años en el club y 15 en el primer equipo, ha conocido las cuatro categorías, desde Segunda Nacional a los dos años en la élite. Se retiraba porque nunca vio el balonmano como un trabajo. Quería mejorar su calidad de vida y acabar con diez meses al año de estrés entre su trabajo –es profesor de la Escuela de Capataces de Coca– y la exigencia de ser un pivote al más alto nivel.

En el momento de su retirada, dejó claro que no tenía intención de regresar. Y respondió con claridad en una entrevista con este periódico a la pregunta de si se planteaba volver: “No, ya no. A estos niveles, si te desenganchas es muy complicado volver. Muy mal se tendría que dar para que alguna vez tuviese que echar una mano al club. Tendría que ser algún momento complicado. Pero volver a hacerme ficha para jugar una temporada… no me lo planteo. Quiero tener una vida más tranquila. No descarto volver a jugar dentro de un año o dos para divertirme en el segundo equipo. Pero a la Asobal, no me lo planteo”. Precisamente ese momento complicado ha llegado con un equipo que suma 3 puntos de 22 posibles en la segunda vuelta y que ve peligrar lo que en diciembre parecía una permanencia holgada.

El entrenador del Nava, Zupo Equisoain, intentó convencerle el curso pasado de que continuase pero sus motivos eran otros. “No quería estar diez meses al año con un nivel de estrés por no parar”. Su marcha coincidió con la del portugués Álvaro Rodrigues, uno de los protagonistas del documental, el gran capitán de la defensa. La posición la han cubierto esta temporada Gonzalo Carró, que ya ha renovado para el próximo curso, y el griego Chrysanthos Tsanaxidis, uno de los pocos que salvó la cara en el desplome del miércoles ante Puente Genil (20-29).