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El fútbol sala es otro de los deportes que ha puesto el punto y final a su temporada, aunque con un play off para decidir el campeón en la máxima categoría, en una decisión de la RFEF que vino paralela a la que tomó con el fútbol. De esta manera, el Real Betis que dirige desde los despachos Daniel Ibañes y que tiene como capitán al segoviano Rubén Cornejo, junto a otros jugadores bien conocidos en Segovia como Cidao, Burrito, Borja Blanco o Álvaro López, ha conseguido el objetivo de ascender a la Primera División.

Cierto es que a los deportistas les gusta celebrar los éxitos en el campo, y más aún junto a sus aficionados, pero la situación no era nada propicia para ello, y la decisión que tomó la Federación “fue la lógica” para Daniel, aunque entiende que “si el Betis fuera el segundo y no el primero, seguro que estaría pensando que era una injusticia. Y es que en decisiones como esta siempre hay quienes pensarán que no se está siendo del todo justo, y es cierto, pero había que terminar la liga de alguna manera”.

El play off, muy complicado

Es más, el director deportivo del Betis considera que ni siquiera se va a poder disputar el play off por el título en Primera, “porque a diferencia con el fútbol, que puede hacer los test que quiera antes y después de los partidos porque hay dinero, el fútbol sala no tiene esa capacidad”.

A Daniel se le ha reprochado que quiso hacer un ‘Caja Segovia 2’ firmando para el Real Betis a varios de los jugadores que vistieron la elástica del conjunto segoviano. Pero la afirmación se desmonta con facilidad: “Todos estos jugadores han tenido una trayectoria antes de llegar a Segovia, y la tuvieron después. Borja Blanco jugó en Italia, Burrito en Jaén… creo que fue Segovia quien tuvo la suerte de que estos jugadores de tanta calidad pasaron por allí. Yo no hice el equipo pensando en nada más que en lo mejor para el Betis”, y aprovecha para restarse la medalla de haber traído al técnico del ascenso, Juanito Cupim, “porque en esa decisión tuvo mucho que ver el club, y no yo”.

 

“He vuelto a ver los vídeos del Caja Segovia porque no me acordaba de lo bien que jugábamos. Sabíamos cuál era nuestra función”

 

Durante el confinamiento, y mientras se esperaba la resolución de la Federación con respecto a la liga, Daniel Ibañes estuvo muy activo en redes sociales, enlazando partidos históricos de los clubes en los que ha militado, entre los que se encontraban varios del Caja Segovia, “porque charlando con varios de mis compañeros de aquellos años, que seguimos manteniendo el contacto, los volví a ver porque no me acordaba ya de lo bien que jugábamos, y de que hace veinte años teníamos asimilados todos los conceptos que ahora todos los entrenadores quieren inculcar a sus jugadores. Sabíamos cuál era nuestra función, y ahora es algo que echo de menos a la hora de ver jugadores”.

El profesionalismo, aún lejos

La función del ahora director deportivo del Betis pasa precisamente por ver a muchos jugadores buscando los más idóneos para el equipo “y, más que un perfil u otro, sobre todo se busca que sean muy competitivos”. El fútbol sala ha evolucionado hacia un deporte de mucho contacto “porque las normas son claves, y ahora se permiten usar los brazos para frenar el avance de un rival. Así que hay que intentar evolucionar según te lo van permitiendo las normas”.

Si deportivamente el fútbol sala ha tomado el camino del físico, en el apartado institucional Daniel afirma no terminar de entender el asunto de las competencias entre la Federación Española de Fútbol y la Liga Nacional de Fútbol Sala, pero sí tiene claro que la entrada de los conjuntos de fútbol en el sala puede beneficiar a este deporte, “porque ahora seguimos siendo ‘futbito’ por mucho que moleste, y la entrada de los clubes de fútbol va a dotarlo de más profesionalidad. A estas alturas sigue habiendo clubes capaces de plantearse el firmar a cinco jugadores de buen nivel y dejar de pagarlos en enero porque ya han salvado al equipo. El día que seamos profesionales de verdad, esto no va a pasar”.

La cantera lo tiene difícil

Daniel mantiene la misma preocupación que el resto de los españoles por el desarrollo de la pandemia, pero en su caso la preocupación es doble, puesto que en su calidad de fundador y directivo del club Segosala, no tiene nada claro el futuro del deporte colectivo en lo que a conjuntos de cantera se refiere, “y en Sevilla ya se está valorando la posibilidad de que no haya posibilidad de trabajar con la cantera en todo lo que resta de año”.

No cabe duda de que la posibilidad está encima de la mesa “y más cuando no tenemos ni idea de lo que va a suceder en un futuro a corto plazo. Los equipos profesionales de fútbol pueden hacer todos los test que quieran a sus componentes. Pero… ¿cómo sabemos nosotros lo que puede suceder en un Segosala – San Cristóbal? Puede haber niños asintomáticos, que es lo más normal, lo que puede afectar a los entrenamientos, a los partidos… es una situación extraordinariamente compleja”.