Dani Arribas celebra el único gol del encuentro. / NEREA LLORENTE
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A la Gimnástica Segoviana le sienta bien el uniforme de favorita. En su primer test de relumbrón, resolvió la ecuación del Clásico de Castilla con un comodín de toda la vida: el tiro de Dani Arribas desde la frontal. La recompensa: cuatro victorias en cuatro partidos, unos números que nadie iguala en la Tercera castellanoleonesa. El Ávila, que llegaba sin mácula, se quedó con la miel en los labios. Fue lo futbolístico en una tarde en la que Sito se dejó la pierna en el verde de La Albuera: fractura abierta de tibia y peroné. Su estado era tan grave que los traumatólogos debatían ayer si la intervención podía esperar su traslado a Salamanca.

En lo futbolístico, la Segoviana tejió la primera acción reseñable cuando aún no se habían cumplido los primeros 100 segundos de juego. Borrego se liberó en tres cuartos de campo y abrió con calidad a la derecha para que Rubén pusiera con un centro al corazón del área. Fue en una jugada calcada donde llegó el penalti. Borrego conducía, abrió a Adeva y Sito se lanzó, tocó balón y la pierna del delantero. El colegiado juzgó que la secuencia de los acontecimientos no fue reglamentaria. La pierna de Sito se venció al pisar sin querer Adeva, tan afectado que su entrenador le retiró antes de lo previsto.

En cualquier otro partido, la polémica habría sido inmediata, pero había otras prioridades. Las camisetas blancas intuyeron enseguida la gravedad y, lejos de acosar al árbitro, pidieron las asistencias. Ocho minutos estuvo tendido en el suelo mientras sus servicios médicos le inmovilizaban. El compañerismo no entiende de distancia de seguridad; Adeva y Arribas le despedían con afecto en la camilla. En esas, había un penalti que tirar y con Calleja en el banquillo, fue Conde el ejecutor. Lanzó con fuerza a la derecha de Johan, pero el meta se estiró con mucho mérito. Rubén no pudo embocar el rechace y la Segoviana perdió su oportunidad pintiparada.

Dani Arribas tumba al Ávila y fortifica el liderato de la Segoviana
Sito abandona en camilla el campo. / NEREA LLORENTE


El vuelco anímico del penalti asentó al Ávila.
Los encarnados pudieron abrir el marcador en un saque de banda chafado por los locales; Rui erró de cabeza y Rubiato remató a quemarropa en el corazón del área. El tiro tuvo más fuerza que colocación y Christian respondió con entereza. A partir de ahí, los visitantes adelantaron líneas para incomodar la salida comprometida azulgrana. La lesión tuvo una contrapartida positiva para los visitantes, que ganaron peso en el centro del campo con Manu Sánchez, que visitaba La Albuera meses después de eliminar a la Segoviana en Copa con el Elche y de ascender a Primera. A partir de ahí, empezaron a tejer diagonales de mucho peligro, como las de Llorian o Rubén.

Se le hizo largo el primer tiempo a los de Manu González, y no solo por los nueve minutos de añadido. Christian salió con dudas ante un balón que rifó sin suerte Rui; no la cazó, pero el árbitro evitó complicaciones pitando falta pese a que ya no contaba con la protección del área chica. El segoviano estuvo a la altura instantes después para repeler un tiro envenado de Ramos desde la frontal.

El Ávila hizo una declaración de intenciones con Javi de Mesa, un delantero creativo que dejó un gran sabor de boca en su última visita a Segovia. Con todo, fue el cuadro azulgrana el que golpeó primero en el regreso a vestuarios. Por dos veces, los aficionados, confinados en sus asientos numerados, saborearon el gol; Javi Marcos se llevó las manos a la cabeza tras un potente testarazo al travesaño; en el siguiente córner, Nogueira le siguió con un cabezazo picado desde el punto de penalti que se marchó por poco a la izquierda.

Pasado el frenesí del balón parado, la Segoviana volvió a encontrar demasiado lodo bajo sus pies. Ante la circunstancia de Adeva, Manu González le dio más de media hora a Gómez, toda una muestra de confianza para el canterano. En esas, llegó la respuesta de Dani Arribas, con su jugada de toda la vida, tan previsible como a veces imparable. Aprovechó una contra y el tropezón de un central abulense al chocar con Gómez, se metió desde la derecha hacia dentro y la pegó con dureza. La pelota salió rasa y pegada al palo derecho. Lata abierta: los clásicos nunca cansan.

El gol dejó tocado al Ávila y con razón: la Segoviana solo ha perdido por partidos en La Albuera desde 2018 cuando se adelanta en el marcador (Rápido de Bouzas y Arandina tuvieron la culpa). No encontraron respuesta los encarnados ante una Segoviana que demostró un gran nivel físico y que defendió con solvencia su renta; más cerca del segundo que del empate. Con el partido en su fase final, Domingo se marchó aplaudido por la tribuna en su paseo al banquillo: un ascenso vale más que vestir la camiseta del eterno rival. Así acabó el 113º encuentro entre dos vecinos condenados a encontrarse.


1-0

Dani Arribas (min. 68)

 

SEGOVIANA: Christian, Viti, Javi Marcos, Rui, Rubén, Manu, Nogueira (Borao, min. 69), Conde (Del Castillo, min. 69), Arribas (Calleja, min. 69), Borrego (Jorge Sánchez, min. 90) y Adeva (Gómez, min. 58).

REAL ÁVILA: Johan, Carlos (Christian. Min. 75), Llorian, Tena, Marcos, Rubén, Domingo (Camilo, min. 86), Sergio Ramos (Javi de Mesa, min. 46), Sito (Manu Sánchez, min. 17), Manu Moreira y Rubiato.